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El Barcelona no quiere más ‘Griezmann’

Tras la negativa del francés, el club cerrará los fichajes de Lenglet, De Jong y Arthur al tiempo que descarta invertir en un delantero

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Lenglet celebra un tanto con el Sevilla en la Champions. Reuters

Se va con los deberes hechos. Robert Fernández, secretario técnico del Barcelona que el 30 de junio hará mutis por el foro porque así lo ha querido el presidente Josep Maria Bartomeu —con el que no se habla desde hace meses— y así lo ha ejecutado el director deportivo Pep Segura, ha planificado los fichajes del curso que viene, toda vez que su reemplazo Éric Abidal sigue en Dubai sin prisas y a la espera de que se enfríe el ‘caso Griezmann’.

Sí que trabaja ya en el club Ramon Planes, designado la semana pasada como adjunto al área deportiva. Pero la hoja de ruta, por el momento, es la que configuró Robert porque Segura coordinaba todo, aunque la decisión de las altas y las bajas la tomaba el al secretario técnico, a excepción de Yerry Mina (que lo hizo el mismo Segura) y de Griezmann, operación que la llevó el presidente en exclusividad. “He decidido quedarme”, resolvió Griezmann en el vídeo que realizó para desvelar su futuro inmediato. Por lo que daba portazo a las pretensiones del Barcelona, que le pagaba menos pero le ofrecía la posibilidad de luchar por la Champions, aunque en los cinco últimos cursos el Atlético ha llegado a dos finales por una del Barça.

“La negativa de Griezmann es casi un favor para la tesorería del club”, explican desde las oficinas del Camp Nou; “y habrá equilibrio en las cuentas, por más que la masa salarial sea muy alta”. Queda por ver por dónde pasa la ambición de Abidal y su nuevo equipo, pero en el club tienen claro que no necesitan a otro Griezmann “a no ser que nos salga una gran oportunidad de mercado como esa”. Así, se confía en Dembélé — Griezmann hubiera favorecido la recuperación del tridente perdido al partir Neymar— y en la madurez que ha adquirido tras un año complicado en lo personal por las lesiones; y en lo deportivo porque no ha gozado del carrete necesario del técnico Valverde.

El que sí que se ha ido es Iniesta, que deja un vacío enorme y que se junta al que también provocó el adiós de Xavi. Por lo que una de las necesidades para el próximo ejercicio es un medio que fabrique fútbol y desde el Barça se ha escogido a Frenkie De Jong, del Ajax. Además del holandés, el Barça pretende acelerar la llegada de Arthur —que ya está cerrado para enero de 2019—, ahora que Aleñá (único jugador del filial que tendrá ficha del primer equipo) debe pasar por el quirófano para tratarse una lesión muscular. Pero se teme que Gremio pida demasiados millones para fraguar la operación antes de tiempo. En cualquier caso, a partir del 1 de julio —fecha que indicó el presidente Bartomeu, probablemente para contar las operaciones en el nuevo curso y así salgan las cuentas— se empezarán a desvelar las incorporaciones.

La dificultad de traspasar

Pero lo que ocupa y preocupa a la nueva secretaría técnica es cerrar las carpetas de cesiones y ventas. Tarea complicada porque ninguno de los futbolistas está en Rusia para revalorizarse. “Es un problema, pero siguen siendo jugadores del Barça y eso ya lleva un valor implícito”, defienden desde los despachos del Camp Nou. Los que no volverán seguro son todos los que permanecen a préstamo (Arda, Rafinha, Samper, Douglas y Munir). Y se les buscará acomodo a Aleix Vidal, André Gomes, Alcácer y Yerry Mina, sin cerrar la puerta a posibles ofertas por los no titulares como Denis Suárez, Cillessen y Vermaelen.

Tras el adiós de Mina —ocupa una ficha de extracomunitario—, el club tiene claro que seguirá con Piqué, el recién renovado Umtiti y probablemente Vermaelen, futbolista que se lesiona con frecuencia. Por lo que el Barça confía en cerrar el fichaje de Lenglet, zaguero del Sevilla, por 35 millones como indica su cláusula.

Tras estos movimientos, ya muy avanzados, Segura, Abidal y Planes decidirán el rumbo del Barça. “Lo que es seguro es que el año que viene tendremos mejor equipo”, repiten desde el club. Pero no parece que se vaya a afrontar un gasto que se equipare a los de Dembélé y Coutinho, tampoco al intento fracasado de Griezmann.