Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra

El Atlético se juega su pedigrí en la final de la Liga Europa

El equipo de Simeone siente la presión de partir como favorito ante el correoso Olympique de Marsella de Rudi García

Los jugadores del Atlético durante el enternamiento previo a la final de Liga Europa en Lyon. En vídeo, declaraciones de Gabriel Fernández, Diego Godín y Diego Pablo Simeone. FOTO: EFE / VÍDEO: ATLAS

A Diego Pablo Simeone se le puso cara de final para anunciar un partido “de mucha fricción”. Abandonó las bromas en sus respuestas ante la prensa para anticipar uno de sus mayores temores. El Olympique de Marsella vive bajo la dirección del carismático Rudi García el mismo proceso de crecimiento que el Atlético de Madrid en el que él aterrizo hace media docena de años. Simeone incluso ve ciertas similitudes con su ideario futbolístico. Ellos tendrán desparpajo, con un ritmo alto de los mediapuntas y debemos imponer nuestro juego al correr de los minutos. Será un partido tenso, de fricción. Somos equipos similares en bastantes pasajes, ambos somos directos, así que será un partido de bastante fricción”.

El Atlético se juega su pedigrí en la final de la Liga Europa

Desde que fue eliminado de la fase de grupos de la Liga de Campeones el favoritismo del Atlético fue señalado por unanimidad. Incluso desde los despachos se apuntaba la obligación de alzar el título para defender el prestigio alcanzado. De alguna manera, esta competición que dirime en el coqueto estadio de Lyon quién es el campeón del segundo vagón del fútbol europeo ha medido el crecimiento del equipo y del club en la era Simeone.

El Atlético se juega su pedigrí en la final de la Liga Europa

El Atlético está obligado a ganar por el pedigrí recuperado con las dos conquistas de la Liga Europa (2010 y 2012) y con las dos finales de la Champions alcanzadas (2014 y 2016). Que el club no haya vendido la totalidad de las 11.000 entradas que la UEFA puso a disposición de sus aficionados la hinchada también denota que el Atlético está más diseñado para batirse en la Copa de Europa que en este torneo. Para las finales de Hamburgo y Bucarest la demanda de localidades desbordó al club y fue imposible satisfacerlas todas. La Liga Europa ahora llena lo justo el paladar de la hinchada rojiblanca. “Siempre que jugué una final la viví con la misma claridad, sin que importen las palabras ni lo que rodea al partido, queda para la gente que no participa, lo único que importa es la realidad y lo que pasa dentro del campo”, defiende Simeone rebajar ese cartel de favorito. El tecnico medita volver a entregarle la batuta del juego ofensivo a Koke situándole como mediapunta como hizo el pasado sábado en Getafe. El volante es otro de los ejemplos del estirón que ha pegado el Atlético: “Cuando llegué lo quería el Málaga y le dije que no tenía forma de explicarle que iba a ser importante. Pero con su trabajo, entrega y talento es clave en el Atlético y en la selección. Sabemos de su pelota parada y de su importancia tácticamente, es el que mejor lee el juego”.

Enfrente, el Olympique jugará la baza de su entusiasmo, el fervor volcánico de sus seguidores y el talento de Payet y Thauvin. “Este año se cumplen 25 años de la única victoria de un club francés en la Champions y fuimos nosotros. Somos el Marsella y tenemos una historia de amor con los torneos europeos y con la Champions que se remonta a los años 90. Todos queremos seguir la estela de esos tiempos”, advierte con orgullo Rudi García.

El Atlético se juega su pedigrí en la final de la Liga Europa