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Derbi feliz en Heliópolis

Betis y Sevilla empatan en un duelo tenso y cumplen con sus respectivos objetivos europeos al asegurarse los verdiblancos la sexta plaza y la séptima los de Caparrós

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N'Zonzi persigue a Guardado. Juan Jose Ubeda / GTRESONLINE

Derbi feliz en Heliópolis. El empate entre Betis y Sevilla, más allá de la infinita pasión de sus aficiones, premia el objetivo de ambos equipos en el tramo final de la temporada. El Betis se ganó quedar por encima de su eterno rival y, sobre todo, garantizar al menos la sexta plaza y jugar la fase de grupos de la Liga Europa. Se le puede echar en cara no darle la puntilla a un Sevilla de bajas prestaciones, pero sería una conclusión demasiado injusta en su fantástica temporada. El Sevilla, mientras tanto, consiguió con la igualada y la derrota del Getafe la conquista de la séptima plaza. El conjunto andaluz se verá obligado a jugar tres previas en el verano, pero logra un objetivo que se le puso muy complicado en el tramo final del curso, cuando mostró una falta de competitividad importante. Séptimo en la tabla, ahora tiene tiempo para preparar a conciencia un próximo curso de lo más exigente. En el derbi, mostró algunas de sus carencias, pero también virtudes evidentes. Ben Yedder, con un gran segundo tiempo, y N'Zonzi, que despertó a tiempo, le dieron la posibilidad de estar muy cerca del triunfo. Luego llegó el empate de Loren en su enésimo error defensivo, pero el Sevilla salió vivo del derbi y mantuvo su impresionante racha en el campo del Betis, donde no pierde desde 2006. El punto, y su clasificación europea, suponen un importante éxito de Joaquín Caparrós, que cogió un equipo muerto tras la final de la Copa y lo ha metido en la Liga Europa, aunque sea con todas sus previas.

Betis
Sevilla

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Como suele ser habitual en un derbi, hubo demasiada tensión y poco juego en el Villamarín. Tanta emotividad derramada en las vísperas deparó un partido jugado a un ritmo lentísimo, en el que afloraron desde muy pronto las dinámicas de uno y otro equipo. No puede extrañar, por lo tanto, que el Sevilla saliera cediendo todo el campo del mundo a un Betis siempre seguro con el balón. Sí causó mucha más sorpresa el enorme error en defensa que propició el gol de Bartra a los cinco minutos. Una falta bien lanzada por Joaquín fue rematada con precisión por el central catalán. En posición dudosa y ante las dudas de una zaga de plastilina. Un ejemplo de la debilidad defensiva de un Sevilla que ha encajado demasiados goles y en donde la inclusión del gigante Kjaer no surtió el efecto deseado en esos minutos de juego.

Mal inicio sevillista

La horrible puesta en escena del Sevilla parecía abrir un debi terrible para los de Caparrós. El Betis, dueño y señor del balón, llegó de nuevo en una incursión de Durmisi, salvada con algunos apuros por Soria. Sin embargo, los de Setién decidieron replegar y darle el campo al Sevilla. Apareció algo Banega, Nolito llegó a un buen centro de Sarabia y dio la impresión de que los visitantes eran capaces de alterar el guion verdiblanco del derbi. No fue así. El Betis se limitó a conservar su ventaja sin hacer nada del otro mundo, con un buen Mandi y el trabajo incansable de Fabián y Javi García por delante. El juego del Sevilla en esta primera parte fue un canto a la desesperación. Lento y previsible, sin cambio de ritmo, con un aire cansino y sin pegada, el equipo de Caparrós tampoco contaba con el recurso de N'Zonzi, descolocado y perdido.

El Sevilla se revitalizó en la segunda parte. La entrada de Ben Yedder le dio mordiente y N'Zonzi decidió hacerse con el mando del encuentro. El delantero aprovechó un despiste de la defensa bética para marcar desde el área pequeña el empate. El Betis perdió el balón y el aire. Los de Caparrós, sin grandes alardes, remontaron después de un genial taconazo de Ben Yedder, que dejó solo a Kjaer. Con el triunfo al alcance, el Sevilla volvió a replegarse y el Betis, en un arreón final, empató gracias a Loren. Fue el último acto de un derbi tenso, que dejó feliz a Betis y Sevilla, que jugarán en Europa. Un derbi que premia el excelente trabajo de un Caparrós vital para revitalizar a un equipo muy caído.

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