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La esencia pasa por Busquets

Tras la marcha de Iniesta, el pivote del Barça debe liderar la próxima temporada un estilo en peligro de extinción

Busquets, en un entrenamiento.
Busquets, en un entrenamiento. AFP

Cuando Ernesto Valverde se presentó en sociedad como nuevo entrenador del Barcelona, su ambición fue clara. “Sé que el estilo pasa por tener un juego colectivo, un juego de medios”, expuso para subrayar la capitalidad de la posesión, también para advertir que habría un cambio de rumbo porque con Luis Enrique la medular era en ocasiones una frontera invisible, un paraje desértico porque la idea pasaba por entregar el balón al tridente de delanteros: Messi, Luis Suárez y Neymar. Fraguó el concepto con el tiempo, también porque Neymar se marchó a París y todos en el club asumieron que para triunfar había que compactar al equipo y limar los espacios entre las líneas.

“Hemos conseguido equilibrio y jugar como bloque”, se felicitó Valverde desde Riazor tras conquistar la Liga, único piropo que se tiró porque entregó todo el mérito a los jugadores. “Son los actores de todo esto”, amplió el domingo tras empatar ante el Madrid y mantener la invencibilidad en el campeonato, ahora que solo les faltan tres jornadas para cerrar la persiana.

No le hizo el pasillo el Real Madrid al Barça y Busquets descartó la pelotera: “Es una anécdota, no hay polémica alguna, cada equipo hace lo que quiere y nosotros lo que queríamos era jugar el partido”. En su caso, siempre ha sido así, pero con la pelota entre los pies. Algo que no le resultará tan sencillo de ahora en adelante.

Se marchó Valdés, que era la raíz del juego del Barça hasta el punto de que con Guardiola se retaban a ver cuántas jugadas de las que empezaba acaban en gol. Se fue Xavi porque Luis Enrique entendió que apenas le quedaba carrete y con él también se erosionó el concepto cruyffista del tercer hombre, el pase y desmarque por definición. Y ahora emigra Iniesta, el guardián del estilo, el futbolista que tiene en los pies un mando televisivo para darle al play o al pause, para dormir o agitar los encuentros. “Son jugadores que han marcado una época, que han dignificado al club porque dieron continuidad a un estilo que nos ha hecho más grandes”, señalan con orgullo desde las oficinas del Barcelona. Pero todo lo bueno se acaba y ese estilo, ese saber hacer, está en peligro de extinción. Sobre todo el juego de medios.

Con Ter Stegen en la portería y con Piqué en la zaga, se da por descontado que el Barça mantendrá esa facilidad para componer fútbol desde atrás. Y con Messi en los metros calientes, también se sabe que la guindilla del último pase y el gol están asegurados. Pero no queda tan claro cómo se fabricará fútbol en el medio porque Busquets se ha quedado solo, sin Xavi, Iniesta ni Cesc, jugadores de casa que tan bien entendían el ataque posicional. “Busi es el mejor del mundo al primer toque”, le define Gerard Piqué. “También lo es en el conocimiento del espacio”, se suman desde los despachos del Camp Nou; “porque no hay otro jugador que abarque tanto con tan pocos pasos”. Y una tercera voz añade: “Busquets ha sido este año capital para nosotros en las dos fases del juego, en el ataque y en la defensa. Pocos mediocentros tienen tanta incidencia en el juego como él”. Pero estaba rodeado de los suyos, apelativo que también se ha ganado Rakitic en esta temporada porque es el segundo jugador de la Liga que más pases ha dado (el año pasado no estaba ni entre los 10 primeros): 2.369, por los 2.392 de Illarramendi, líder en la estadística. El quinto, tras Parejo (2.299) y Rodri (2.252), es Busquets (2.059).

Aunque no ha sido un fútbol embelesador ni de esos que marcan tendencia, el Barça sí que ha conseguido recuperar en parte ese juego de medios, propiciado por la obsesión técnica de jugar en bloque, por lo que han pasado de 620 pases por duelo del curso anterior a los 642 en este. Llegó Coutinho, con facilidad para la mezcla pero con el chip de regatear primero antes que tocar; y llegará Arthur, que también se relaciona con éxito con los compañeros y el balón. Pero queda por ver si Busquets se las apañará para mantener la esencia azulgrana del juego colectivo y el juego de medios, el toco y me voy, el pase como saludo y despedida.

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