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“¡Nosotros tenemos a Özil!”

Pese a sus intermitencias, el exmadridista es la gran esperanza del Arsenal para doblegar al Atlético de Madrid en la ida de las semifinales de la Liga Europa

Mertesacker y Özil, durante el último entrenamiento del Arsenal. En vídeo, declaraciones de Arsène Wenger, entrenador del Arsenal. FOTO: REUTERS / VÍDEO: ATLAS

Cinco años después de abandonar el Real Madrid, a Mesut Özil (Alemania, 29 años) le persigue la misma fama de futbolista tan brillante como irregular. Para bien o para mal, los biorritmos del fútbol del Arsenal lo marcan sus curvas de rendimiento. El equipo tiende a desplegar un juego plano si al mediapunta alemán no le vienen los golpes de inspiración con los que agita y resuelve partidos. La versión muta a la de un conjunto más afilado y dinámico cuando le da por jugar, aunque sea un rato. Hay análisis que apuntan a que la radiografía del rendimiento de Özil es extrapolable a la del Arsenal. “Le pasa lo mismo que al equipo, les falta continuidad. Tiene mucha calidad, pero necesita que el Arsenal domine el centro del campo. El jugador que vemos con Alemania es más continuo y regular porque su selección se impone en el medio”, afirma Lauren, exlateral camerunés de los gunners.

Deslumbrada por su fútbol punzante y fino, la hinchada del Arsenal tardó muy poco en componer un cántico para aclamar cada gesto técnico de Özil. “¡Nosotros tenemos a Özil!, no creo que lo entiendas, él es un jugador de Wenger, él es mejor que Zidane”, rugen las gradas del moderno Emirates Stadium cada vez que ejecuta una maniobra que delata su clase. Para los seguidores más afines a Arsène Wenger, la llegada de Özil supuso un cromo del que presumir. Muchos le catalogaron como un futbolista diferente, en la línea del añorado Dennis Bergkamp, capaz de desaparecer de los partidos durante más de una hora, pero también de emerger y resolverlos desde una imaginación desbordante y un toque de balón exquisito. “Cuando nosotros fuimos a buscarle en 2010 era un chico joven y prometedor en el Werder Bremen, era una apuesta por un futbolista salido del cambio de filosofía del fútbol alemán hacia un fútbol más técnico”, recuerda Miguel Pardeza, por entonces director deportivo del Real Madrid. “Su juego se basaba principalmente en la técnica, era muy versátil, en una línea de tres por detrás del delantero podía ocupar cualquier posición, pero donde más rendía es en el medio. Hizo un primer año espectacular, tenía una frescura virginal y la inocencia de lo desconocido, no sentía la presión de jugar en el Madrid”, abunda Pardeza.

Traspasado Alexis Sánchez al Manchester United en el pasado mercado invernal, la reciente renovación de Özil, firmada en febrero, fue una decisión política y deportiva. Ni Wenger ni la propiedad del club podían permitirse el lujo de descapitalizar al equipo permitiendo su marcha. La rúbrica del contrato hasta 2021 se pactó a razón de 20 millones de euros por temporada. Sus detractores acusan al alemán de haber jugado bien los partidos previos a su renovación y de haber vuelto a caer en un alarmante bache de juego tras convertirse en el mejor jugador del plantel. “Todos los jugadores del Arsenal están bien pagados, muy bien pagados”, zanjó Wenger cuando fue cuestionado sobre si el salario de su estrella no generaría celos en el vestuario. Aquel día el entrenador francés hizo una defensa del fútbol de Özil, “técnicamente debe ser nuestro líder y físicamente es más fuerte de lo que la gente piensa. Cuando está enojado entra al balón”, pero también le sugirió un paso adelante: “Se ha comprometido en un periodo complicado para el club y debe asumir el liderazgo y tomar responsabilidades”.

Sin acabar de emerger ese liderazgo que le demanda Wenger, sobre la figura de Özil planea la duda sobre su desarrollo si hubiera permanecido en Chamartín. “Irse del Madrid nunca es una buena decisión cuando estás en igualdad de condiciones para jugar. Le ha faltado continuidad para llegar más alto. Quizá porque su físico se lo impide”, argumenta Pardeza, que también analiza sus intermitencias. “Su desconexión era en dos planos, en el de la temporada regular y en el de los partidos. Es capaz de hacer 20 minutos espectaculares y luego no intervenir. Los jugadores que dependen más de su inspiración, de la punta de velocidad o de su visión de juego suelen ser más irregulares”.

Desde que concluyó la eliminatoria de cuartos de final con el CSKA de Moscú, Wenger se ha dedicado a proteger el físico de Özil. Desde hace dos semanas, no le ha utilizado un minuto consciente de su trascendencia en el cruce con el Atlético. Para Simeone su presencia también es decisiva. Su obsesión en la mañana del miércoles era saber si los seguidores del Arsenal podrán cantar este jueves “¡Nosotros tenemos a Özil!”.

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