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España se queda sin un Europeo de halterofilia porque no reconoce a Kosovo

La federación europea retira una competición júnior a A Coruña tras pedir al Gobierno que deje participar a los kosovares

Thomas Bach, presidente del COI, visita en 2015 a un grupo de halterófilos en Kosovo.
Thomas Bach, presidente del COI, visita en 2015 a un grupo de halterófilos en Kosovo.

En pleno auge por la halterofilia en España, con la imagen de la medallista olímpica y campeona del mundo Lydia Valentín por bandera, A Coruña trabajaba ya en los preparativos para acoger este octubre los campeonatos europeos júnior y sub-23. Sin embargo, la federación europea ha confirmado este lunes que se llevará la cita continental de Galicia a Polonia ante la incertidumbre de que los atletas de Kosovo no pudieran participar en el evento, ya que España es uno de los cinco países de la Unión Europea que no reconoce su independencia. La decisión, adelantada por el portal insidethegames.biz, aún no es oficial, pero está tomada, según ha asegurado a este periódico la federación europea.

La drástica medida se ha ejecutado después de que el presidente de la europea, el italiano Antoni Urso, enviara una carta a los ministros Alfonso Dastis, de Exteriores, e Íñigo Méndez de Vigo, de Educación, Cultura y Deporte, en la que les daba tres semanas para que confirmaran si los kosovares iban a poder participar en los europeos de A Coruña. El ultimátum expiró sin ninguna respuesta gubernamental. “Se dio un plazo de 20 días porque hay muchos compromisos de la organización. Ni siquiera han contestado”, lamenta el valenciano Emilio Estarlik, vicepresidente de la federación continental.

La intención de la misiva era lograr un acuerdo similar al que se llegó para los Juegos Mediterráneos de Tarragona, que se celebrarán del 22 de junio al 1 de julio, donde los kosovares podrán participar. Desde el Consejo Superior de Deportes (CSD) explican que este caso es muy distinto porque el comité organizador depende del Comité Olímpico Internacional (COI), que sí reconoce al comité kosovar, por lo que el Gobierno, para este caso concreto, puede hacer una excepción. Para ello, los deportistas kosovares tendrán un visado especial en hoja aparte con una puntualización explícita: “La autorización no implica el reconocimiento de Kosovo como país”. Fue la fórmula que se utilizó para los Juegos de Río, ya que Brasil tampoco reconoce la independencia del país balcánico, declarada en 2008. Desde el CSD confirman que la carta fue recibida en ambos ministerios, pero que se decidió no responder. Entendían desde el Ejecutivo que no tenía sentido hacerlo, puesto que cuando A Coruña fue designada sede de la competición, en la federación europea ya sabían que una de las condiciones era que no iban a dejar participar a levantadores kosovares, ni tampoco gibraltareños.  “Es como si un deportista quisiera competir con la federación catalana”, añaden desde el CSD.

Ante la sospecha de que se pudiera llegar hasta esta situación, la federación española le dio a la europea cinco días para tomar la decisión final. Entre el jueves y el viernes pasado, los nueve miembros de la ejecutiva continental votaron por correo electrónico a favor de trasladar la cita. "He sentido vergüenza ajena como español", asegura Estarlik. "Lo siento por la federación gallega, por todo el trabajo que ya han hecho".

Óscar Fernández, el presidente de la federación gallega, ha encajado el golpe más duro: "Era la crónica de una muerte anunciada", indica en conversación telefónica. "Desde el mes de octubre estamos peleando para que se clarifique la situación, para que de alguna manera se mojaran los políticos", relata Fernández, cuya organización supera los 800 federados en Galicia, de los cuales más de 500 son de categorías inferiores. "Más que por el tema crematístico, el problema es que hemos perdido caché", critica. "Ahora voy a hacer un campeonato de España y el hotel me dice que tengo que pagar por adelantado. Eso no me había pasado nunca". 

No será la primera vez que la posición de España sobre Kosovo afecta a la halterofilia. En septiembre, la selección no recibió la autorización del CSD para competir en el europeo sub-15, celebrado en Pristina, la capital kosovar. Entre las perjudicadas destacaba la joya de la cantera nacional, Irene Blanco, llamada a heredar la estela de éxitos de Lydia Valentín. "Eso fue lo que más dolió", admite Constantino Iglesias, presidente de la federación española, que no entiende por qué A Coruña fue elegida sede del Europeo, si ya se sabía la postura de España respecto a Kosovo.