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El PSG recupera su trono en Francia

El equipo entrenado por Unai Emery se corona campeón ante el Mónaco, su verdugo del año pasado, y sin Neymar, su príncipe caído

Draxler trata de rematar contra el Mónaco.
Draxler trata de rematar contra el Mónaco. AFP

No había mejor adversario ni mejor escenario para que volviera a coronarse el Paris Saint-Germain. En un Parque de los Príncipes de gala, con la alfombra roja puesta y sin la polémica presencia de sus ultras en las gradas, castigados por la liga, el equipo entrenado por el técnico español Unai Emery recuperó este domingo aires de grandeza y de paso su trono de campeón de Francia. El PSG quita del sitio al Mónaco, su verdugo de la temporada pasada, reconvertido en un meritorio contrincante este año tras venderle durante el verano su mejor futbolista, Kylian Mbappé, el chico de Bondy con pies de oro. Lo hizo con una placentera goleada (7-1) que lleva tanto el sello del exmadridista Ángel Di María, autor de un doblete, como de Javier Pastore, progenitor de tres tantos. Junto con Edinson Cavani, el habitual metrónomo de este equipo, fueron en el último tramo de la temporada los líderes de substitución de este PSG old fashioned a gusto desde que Neymar se cayera del cartel.

PSG

4-3-3

Unai Emery

16

Areola

17

Yuri

2

Thiago Silva

5

Marquinhos

32

Alves

23

1 goles Gol

Draxler

25

Cambio Sale Lass

Rabiot

18

2 goles Gol Gol Cambio Sale Nkunku

Giovani Lo Celso

11

2 goles Gol Gol Cambio Sale Meunier

Di María

27

Tarjeta amarilla Tarjeta amarilla

Pastore

9

1 goles Gol

Cavani

1

Subasic

19

Cambio Sale Rachid Ghezzal

Sidibé

5

Jemerson

38

Almamy Touré

24

Tarjeta amarilla Tarjeta amarilla

Raggi

20

1 goles Gol Cambio Sale Adama Diakhaby

Marcos Lopes

2

Tarjeta amarilla Tarjeta amarilla

Fabinho

27

Lemar

6

Jorge

8

Tarjeta amarilla Tarjeta amarilla

Moutinho

9

Cambio Sale Tielemans

Falcao

Mónaco

4-2-3-1

Leonardo Jardim

El exjugador del Barça fue el protagonista de los prolegómenos. Su repetida ausencia en otro partido clave del curso desconcertó a la exigente afición parisina, que le reclamaba para la fiesta. Contra el Madrid, Neymar ya estaba en Brasil recuperándose de su lesión en el quinto metatarsiano del pie derecho. Contra el Mónaco, seis semanas después, no había vuelto a aparecer en la capital francesa. Para desactivar la polémica, el príncipe brasileño aseguró horas antes, ante las cámaras de su país, que necesitaba todavía su muleta para caminar y que no estaba lo suficientemente restablecido como para realizar el viaje de vuelta a París, en el otro lado del charco. Su regreso se espera para el mes que viene, dentro de un par de semanas, avisan en la directiva del PSG.

Pero no eran horas para estropear la fiesta. Giovanni Lo Celso descorchaba la primera botella de champán antes de que terminase el primer cuarto de hora al concluir una mágnifica pared con Dani Alves. Dos minutos después, el argentino invitaba Cavani a bailar con él para firmar el 2-0. "Edi", el rey de las pistas cuando Neymar no está. El delantero uruguayo clamaba de nuevo su amor por el escudo con un cabezazo de alto vuelo. Al otro lado del campo, Falcao, su gran rival colombiano, caminaba cabizbajo y pensando ya en el Mundial de Rusia. La verbena seguía su curso y el Mónaco, aturdido, no daba señales de vida. Di María escapaba a la vigilancia de la retaguardía rival y anotaba una estupenda vaselina. Una reunión entre virtuosos del pase exterior, Pastore y el campeón del mundo saliente Julián Draxler, desembocaba en el cuarto gol de la velada, de Lo Celso, por segunda vez. La primera parte del encuentro todavía no había terminado pero la pasación de poderes ya estaba firmada. El segundo periodo resultó anecdótico, como el gol en propia puerta de Falcao (5-1, minuto 76), en una mala noche. Como un símbolo, Draxler remataba la faena tras otra asistencia de Pastore (7-1, minuto 86), anunciado en Italia para la próxima temporada.

Es el séptimo cetro nacional para el PSG, el quinto de la era catarí y el primero de Emery. El técnico vasco vivió la velada sumergido en un mar de dudas sobre su posible salida al final del curso de la que todo el mundo habla menos él. El expreparador del Sevilla acaba contrato en junio y sabe de sus horas contadas desde el monumental fracaso de la Champions contra el Madrid, su gran objetivo. Sin embargo, se resiste a marcharse y recibió un inesperado espaldarazo de su capitán, Thiago Silva, por la mañana. "Quiero que se quede", aseguró el zaguero brasileño en un programa de televisión francés. En París, sólo un nombre ocupa las conversaciones de los medios de comunicación para relevarle en el banquillo, el del alemán Thomas Tuchel, con quien el propio emir de Catar, Tamim Ben Hamad Al Thani, habría sellado un acuerdo. "Creo que este triunfo era necesario, pero haremos el balance en junio", dijo Emery, refiriéndose a la semifinal de Copa de Francia que disputará el PSG el próximo miércoles contra el modesto Caen.

Un triunfo en Copa sería la guinda del pastel para los de Emery después de los títulos en Supercopa de Francia, al inicio de la temporada, y de la Copa de la Liga, el mes pasado, que fueron todos conquistados ante un sólo y único rival, el Mónaco, que vio cómo cambia la música de la fiesta cuando ya no están sus artistas, Mbappé, Bernardo Silva o Benjamin Mendy. El cuartete sería también un buen vendaje de alivio tras la eliminación en Champions y el penaltygate entre Neymar y Cavani.

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