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El vasco con mal genio que inventó la chilena

Galeano atribuye su origen a un bilbaíno y su popularización a un chileno que murió en Valladolid tras un golpe en el campo

Cristiano marca de chilena el martes ante la Juventus.
Cristiano marca de chilena el martes ante la Juventus. AFP

Se llama chilena, pero su origen es vasco. Así lo estableció el escritor Eduardo Galeano, que atribuyó la paternidad de la pirueta a un bilbaíno emigrado a Chile, Ramón Unzaga. “Inventó la jugada en la cancha del puerto chileno de Talcahuano: con el cuerpo en el aire, de espaldas al suelo, las piernas disparaban la pelota hacia atrás en un repentino vaivén de hojas de tijera”, escribió el uruguayo en  El fútbol a sol y sombra, una carta de amor a ese deporte al que “solo jugaba bien cuando dormía”.

Unzaga llegó a Chile a los 12 años, en 1906. Antes del fútbol, trabajó en una mina de carbón, y era, según su nieto, “un vasco con mal genio”. Ramón Unzaga Muñoz relató al chileno La Tercera que en una ocasión, tras ser expulsado, su abuelo regresó al campo pistola en mano —un par de tiros al aire terminaron el encuentro—.

En 2014, se levantó en Talcahuano una estatua que inmortaliza a Unzaga haciendo la famosa pirueta, pero los peruanos dirán que no; que la jugada no nació en Chile, sino en Callao, el puerto más grande del país, y que no se llama chilena, sino chalaca, nombre de la localidad donde el historiador local Jorge Basadre cuenta que en 1892 un vecino inventó la acrobacia en un partido contra marinos ingleses.

La disputa por el copyright de la jugada revive cada vez que, como el martes en Turín, un futbolista vuela antes del gol. La FIFA se pronunció sobre el asunto en 2016, pero su diplomática respuesta no zanjó el debate. Recordaba la Federación Internacional que según Galeano el primero había sido Unzaga en 1914, pero a continuación añadía que existía “otro posible origen” en Perú, e incluso una tercera vía brasileña. El propio Galeano introdujo otro nombre en discordia al distinguir entre quien la había hecho por primera vez y quien la había popularizado: “Esta acrobacia se llamó la chilena unos cuantos años después, en 1927, cuando el club Colo-Colo viajó a Europa y el delantero David Arellano la exhibió en los estadios de España. Los periodistas españoles celebraron el esplendor de la desconocida cabriola y la bautizaron así porque de Chile había venido, como las fresas”. Arellano, que además de futbolista era maestro de primaria, sufría una hernia umbilical. En mayo de 1927 en un amistoso en Valladolid contra la Real Unión Deportiva, el vallisoletano David Hornia cayó de rodillas sobre su abdomen. El capitán del Colo-Colo murió 24 horas más tarde de una peritonitis. Tenía 26 años.

Tampoco está claro el origen técnico. ¿Fue un mal pase lo que obligó a un delantero a contorsionarse de esa forma por primera vez o fue una cabriola intencionada? La última llevaba años ensayándose: los aficionados de la Juve aplaudieron a Cristiano, que les dio las gracias en italiano. Allí la llaman rovesciata.

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