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Llega la tierra, Nadal pide pista

Tras otro duro golpe anímico y más de dos meses sin competir, el número uno reaparece en la Davis. “Esta vez hemos ido con más cuidado, pero Rafa está con muchísimas ganas,” anticipa el técnico Roig

Nadal, durante un entrenamiento en la Plaza de toros de Valencia. EFE

El pasado 27 de febrero, Rafael Nadal irrumpió en la casa reservada por su equipo en Acapulco con la cara larga y el ánimo por los suelos. Cruzó la puerta hacia las ocho de la tarde, casi una hora antes de lo previsto, porque de forma inesperada tuvo que interrumpir el entrenamiento vespertino debido a un fuerte pinchazo. El dolor, al igual que un mes atrás en Melbourne, apuntaba a la zona donde se insertan la cadera y el muslo. Se había dañado otra vez el psoas ilíaco y el contratiempo dejó al campeón muy tocado en lo anímico.

“Fue un palo durísimo, porque se veía bien, con opciones de competir a buen nivel tanto en México, Indian Wells como Miami. Lo había hecho todo bien, había seguido al pie de la letra las pautas de Ángel [el doctor Ruiz Cotorro] y se había reincorporado progresivamente, pero de repente llegó otra lesión… Fue un golpe francamente duro para él. Se quedó bastante chafado”, transmiten desde su círculo.

Sin haber podido completar una pretemporada adecuada, debido a la fatiga acumulada durante el curso pasado, el número uno sufrió una doble lesión en apenas 34 días. Comenzó el año al sprint, su musculatura se quebró dos veces y ahora, después de haber renunciado a cinco eventos y haber jugado solo cinco partidos, asoma de nuevo cuando arranca el tramo más determinante. Y lo hace en lo más alto del ranking, como consecuencia del tropiezo de Roger Federer en Miami.

“En principio pinta bien. A nivel de aire no estará al cien por cien, pero sí de ganas y de compromiso”, precisa a este periódico uno de sus preparadores, Francis Roig, que la semana pasada dirigió las sesiones en Manacor junto a Carlos Moyà. “Tanto de tenis como de ánimo lo encontré muy bien, y de la lesión creo que está mejor que la otra vez. Lo he visto más justo de físico, pero que no se preocupe nadie porque eso Rafa lo recupera muy rápido: si ve una pelota por delante no se cansa…”, bromea el técnico barcelonés.

“Si está en Valencia es para jugar y para ganar”

En los plazos fijados, Nadal reaparecerá coincidiendo con el inicio de la gira sobre arcilla. No obstante, antes de competir en Montecarlo (a partir del 15 de abril) se considera a punto para lidiar con Alemania en la eliminatoria de cuartos que arranca este viernes en Valencia. “A pesar de lo que algunos puedan decir, la Copa Davis le encanta”, expone Roig, que a su vez introduce un matiz de cautela. “Esta vez hemos ido todavía con más cuidado. Llega con precaución, así que si siente algo evidentemente no va a jugar, pero hasta ahora la lesión ha respondido muy bien”, aclara el entrenador. “Él es un competidor y quiere jugar. Tiene muchísimas ganas de jugar al tenis porque este año casi no ha podido hacerlo, así que está con todas las ganas. Si está allí es para jugar y para ganar, eso está claro”, agregan desde su entorno.

Las dos semanas posteriores a la segunda lesión, Nadal tuvo que estar totalmente parado de la cintura hacia abajo. La prescripción médica le impedía ejecutar cualquier tipo de movimiento con el tren inferior que pudiera afectar al psoas, de modo que nada de golf o natación, dos de sus actividades rutinarias. Después, superado ese umbral, reincorporó progresivamente el trabajo físico y el 21 de marzo volvió a la pista.

“Comenzó despacio, sabiendo siempre dónde iba la pelota para no tener que hacer un esfuerzo de salida fuerte que le pudiera perjudicar, y poco a poco se ha ido introduciendo la disputa de puntos. Hay que recordar que si ahora tuviera cualquier traspié sería jodido, porque llega la tierra y ahí es donde debe marcar la diferencia, y por eso debemos andar con pies de plomo”, previene Roig.

La arena, el escenario ideal para regresar

Esta semana, el ganador de 16 grandes ha dado un salto cualitativo en su regreso y ya ha simulado sets contra sus compañeros de la Davis. Se encuentra bien, adquiriendo tono y automatismos, luego su presencia ante Alemania parece garantizada. “Rafa está entrenando realmente bien, a un nivel muy fuerte, con mucha confianza y sin molestias”, constató ayer el capitán, Sergi Bruguera, que complementa su convocatoria con Pablo Carreño, Roberto Bautista, Feliciano López y David Ferrer. Queda por ver si alineará a Nadal en la primera jornada de individuales o bien lo reserva para el dobles o el domingo.

El balear, cerca de los 32 años, no participaba en la Copa Davis desde septiembre de 2016, pero de nuevo volverá a ser la punta de lanza del equipo español. Lo hará, sin embargo, después de 72 días sin competir y habiendo estado prácticamente 60 sin ejercitar la explosividad de las piernas. Ahora bien, vuelve en su hábitat ideal, sobre el inigualable reconstituyente que supone la tierra batida para su juego. De aquí al próximo 10 de junio, cuando se cierra Roland Garros, defenderá los 4.680 puntos que obtuvo el año pasado en la arena. Llega la hora y Nadal pide pista porque se avecina lo bueno.

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