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Sacrificio típico de Mijaíl Tal

El genio de Riga hilvana una combinación tras otra, en una orgía creativa frente a un rival de élite

Posición inicial:

Blancas: Rc1, Td1, Th1, Cc3, Ad3, Ad4, Df3; peones en a2, b2, c2, e4, f4, g5 y h2.

Negras: Ta8, Db8, Ac8, Tf8, Rg8, Cd7, Ae7; peones en a6, b5, d6, e6, f7, g7 y h7.

 

Si todavía queda algún aficionado a quien le parezca exagerada la idolatría que la mayoría de los ajedrecistas profesa a Mijaíl Tal (1936-1992), es muy probable que este vídeo termine de despejar sus dudas. La metáfora de un cerebro en ebullición creativa permanente se aprecia en esta partida contra el danés Bent Larsen, del Torneo de Candidatos de 1965 en Bled (Yugoslavia). Tal engarza una combinación tras otra, como si la partida fuese una mera sucesión de motivos tácticos, que en realidad obedecen a profundas ideas estratégicas.


Es un momento oportuno para recordar que Tal mantuvo ese rendimiento de genio durante muchos años a pesar de que su salud era muy mala. Ya tres años antes, en Curaçao, el letón tuvo que retirarse a tres cuartos de torneo tras sufrir una operación de alto riesgo. Y tres años después, en 1968, tuvieron que extirparle un riñón. Obviamente, se resintió su potencia deportiva, pero no su asombrosa creatividad.

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