El Girona se crece ante el Villarreal

El conjunto de Machín saca rédito a su reconocible sistema y vence (2-0) al deprimido equipo de Calleja

Lozano celebra el segundo gol del Girona en La Cerámica.
Lozano celebra el segundo gol del Girona en La Cerámica.J. M. F. Velasco

Hay una historia que se repite en el Villarreal en los últimos partidos: remata una vez el equipo contrario, consigue gol y los amarillos se empequeñecen. El Girona lo hizo dos veces en La Cerámica y anotó en ambas ocasiones para derrotar al deprimido conjunto de Calleja, que se complica su posición para la próxima edición de la Liga Europa, a la que aspira el Girona, ahora solo una posición y un punto por detrás de los castellonenses.

Venció el grupo de Machín porque hizo bien lo que bien sabe hacer. Con una línea de tres centrales y dos carrileros profundos, más tres centrocampistas y dos delanteros, un sistema asumido y tatuado en la piel rojiblanca, el Girona desfiguró a un Villarreal falto de frescura mental y física, cuya posesión resulta inocua, con sus principales futbolistas en su pico bajo de forma, sin remate y que lo poco que concede en su área le penaliza en demasía.

En seis días, al Villarreal le ha tocado enfrentarse ante tres clubes insospechadamente aspirantes a conseguir pasaporte a Europa, tres equipos humildes con sello de autor: el Getafe de Bordalás, el Eibar de Mendilibar y el Girona de Pablo Machín, un trío bendito para la Liga. Solo ha logrado vencer el grupo de Calleja al Getafe y gracias a los dos penaltis parados por Asenjo. Cayó derrotado en Ipurua y se venció ante el Girona.

Recuperado el rombo y el esférico, el Villarreal tuvo un control ficticio en el partido. Tocaba y tocaba el equipo amarillo y el Girona se mantenía firme y sereno, con su poblado centro del campo, sin fisuras en defensa, esperando su oportunidad en el área de Asenjo. Esta llegó al cuarto de hora, tras un error en la salida de Rodrigo, que entregó el balón a Borja García y al centro de este llegó como un tiro Stuani, superior en el salto a Álvaro. 14º gol del delantero uruguayo. Primera llegada a la portería del Villarreal, primer gol encajado para los amarillos; y, además, la faceta ofensiva no mejora. Dos meses después de marcharse Bakambu, el franco-congoleño aún sigue siendo el máximo goleador del equipo con nueve goles.

Creaba con facilidad el Villarreal y se plantaba con meridiana claridad al área de Bono. Y fallaba el último pase o no llegaban a tiempo para el remate los atacantes. Más básico, el Girona, en ocasiones defendiendo sus 10 jugadores de campo, robaba y, sin intermediar sus centrocampistas, lanzaba rápidamente hacia sus dos delanteros, buscando la velocidad de Portu o la referencia de Stuani.

Puso la directa el Villarreal en la segunda mitad, desde el inicio con Enes Ünal para acompañar a Bacca en el ataque. El delantero turco pronto comenzó a intimidar a la defensa del Girona, que tuvo que multiplicarse para contener la ofensiva amarilla. Inédito en la primera mitad, a los 10 minutos de la reanudación Bono le tocó mostrar sus dotes en sendas intervenciones a disparos de Fornals y Bacca.

Con el paso de los minutos, los amarillos se pusieron más nerviosos y la grada de La Cerámica se encendió por una mano de Juanpe dentro del área que el árbitro no consideró punible. Y, otra vez, Bono volvió a aparecer para salvar un gol tras un duro chut de Roberto Soriano que se marchaba a la escuadra. Sí acertó el Girona en un contragolpe lanzado por Portu, que partió en posición dudosa, para matar el partido con un disparo combado de Lozano.

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