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James asume el gobierno del Bayern

El técnico, Jupp Heynckes, logró su reacción cuando le acusó de no estar implicado por pedir la baja por unos dolores de espalda en lugar de viajar con el equipo

James se ejercita este lunes a la par que Rafinha. Ampliar foto
James se ejercita este lunes a la par que Rafinha. Bongarts/Getty Images

José Pékerman, el seleccionador de Colombia, cree que James Rodríguez quiere volver para triunfar en el Real Madrid. Será un regreso lento, si se produce. Fuentes de la dirección deportiva del Bayern que participaron en la firma de su contrato de préstamo aseguran que el acuerdo no tiene marcha atrás. Hasta junio de 2019 el mediapunta colombiano está comprometido a formar parte de la plantilla del Bayern. La hinchada, los compañeros, los directivos y el entrenador comienzan a tratarle con una deferencia poco común en Múnich. La aclamación tiene razones prácticas. James lleva cuatro meses convertido en el hombre que se ocupa de todos los ministerios del equipo en los dos tercios del campo que van de la defensa al arco rival. Esta noche (20:45 horas, BeIN Sports) conducirá al Bayern contra el Besiktas en el Allianz Arena.

Jupp Heynckes, el entrenador, asegura que todo comenzó con la eliminatoria copera que los enfrentó al Leipzig, el 25 de octubre. James, que había permanecido en el banquillo en dos de los tres partidos precedentes en la Bundesliga, declaró antes del viaje que necesitaba quedarse fuera de la convocatoria para curar una lesión de espalda. El Bayern pasó de ronda en la tanda de penaltis (5-6) y al regresar Heynckes llamó al jugador para advertirle que incluso con molestias físicas debió acompañar al equipo a Leipzig porque se trataba de un cruce relevante. Con una pequeña provocación, el viejo sabio de Mönchengladbach empujó al colombiano a implicarse: “¡Así no vamos a ninguna parte!”.

James era un misterio. Para Heynckes y para los ejecutivos del club. Nadie en Múnich creyó en las posibilidades del diez cuando en el verano pasado Carlo Ancelotti pidió que le buscaran. Ni el presidente Karl-Heinz Rummenigge, ni el director deportivo, Michael Reschke, vieron en el colombiano la clase de futbolista que se adaptaría fácilmente a las necesidades del equipo. El Bayern es un club muy idiosincrático, el clima no ayuda a los sudamericanos, y la plantilla precisaba grandes dosis de talento y coraje.

Las retiradas de Alonso y Lahm, la salida de Renato Sánchez y el declive físico de Robben y Ribéry, abrieron un vacío profundo. Solo Ancelotti se mostró convencido de que el colombiano podría llenarlo en medio de las suspicacias de los dirigentes. “Si es el hombre que necesitamos, necesariamente debe ser un súper jugador”; conjeturaban, “y si es un súper jugador, ¿entonces por qué el Madrid parece tan interesado en desprenderse de él?”.

Cuando Ancelotti se reencontró con el futbolista que había dirigido en Madrid advirtió que estaba muy lejos de su estado ideal. Mentalmente padecía la desconexión propia de los jugadores que se han pasado semanas sin ninguna expectativa de competir. Solo disputó 33 partidos en la temporada 2016/17 en todos los torneos, pero aun así, sus estadísticas insinuaban algo soberbio: 11 goles (uno cada 165 minutos); 12 asistencias (una cada 151 minutos); 1.248 pases (uno cada minuto y medio); y un robo de balón cada 17 minutos. Sin tener continuidad, sus promedios superaban a los de Isco o Bale.

La destitución de Ancelotti dejó a James en situación de precariedad. Heynckes le descubrió aislado e introvertido. Era el más callado de la colonia de hispanohablantes. Tras el cruce copero en Leipzig, el técnico pensó que si lo abordaba con dureza y le demostraba su interés tal vez podría provocar una reacción. Dos días después le dio la titularidad para recibir al Leipzig en la Bundesliga. James jugó todos los minutos y metió un gol. Desde entonces se ha ido progresivamente adueñando del equipo. La lesión de Thiago en diciembre aumentó su protagonismo. El día que el Bayern sometió al PSG en la última jornada de la fase de grupos de la Champions (3-1) James se ocupó de lo más sutil. Sacó el balón de la cueva cuando el rival presionaba, marcó los tiempos del juego, administró las maniobras en los últimos metros y fue desequilibrante en las acciones que precedieron a los tres goles de su equipo. No ha parado.

“Juega en una posición que nunca ocupó en el Madrid”, dice Heynckes. “En España jugaba en banda izquierda o derecha. Yo le hago jugar de mediapunta y ahí se siente como pez en el agua. James se ha convertido en un acierto total”.

Según Der Spiegel, que accedió a su contrato, James, de 26 años, gana 540.000 euros al mes. Cuatro veces menos que Alexis Sánchez en el United. El Madrid le recuperará en 2019 salvo que el Bayern ejerza la opción de compra y abone 42 millones. A este paso puede salirle barato.