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El Barcelona busca su sitio en Europa

Los azulgrana visitan Stamford Bridge en un clásico con el aroma de los viejos tiempos, repleto de episodios que no pasan de moda, siempre pendiente de Messi, negado ante el Chelsea

Messi, en el último partido del Barça en Ipurua. Ampliar foto
Messi, en el último partido del Barça en Ipurua. Getty Images

Invicto en la Liga y finalista de la Copa, al Barcelona de Valverde le aguarda hoy Stamford Bridge para saber si es un equipo suficientemente maduro para competir también por la Champions. Aunque el último duelo se remite a 2012, la rivalidad Chelsea-Barça ha deparado pasajes tan inolvidables que nunca pasa de moda en la Copa de Europa. A los dos les conviene reivindicarse sin demora a partir de un catálogo de grandes imágenes que tiene como hilo conductor a la figura de Messi.

Imposible olvidar los desbordes del rosarino en sus tiempos de extremo derecho que desquiciaron a Del Horno y retrataron a Mourinho. Hay pocos remates más bellos que aquella puntera de Ronaldinho a modo de palo de golf que petrificó a Cech. Y, naturalmente, para la historia quedará el gol de Iniesta que llevó al barcelonismo a la gloria de Roma. Hay momentos muy celebrados y también muy dolorosos del paso del Barça por casa del Chelsea. Valdés todavía se queja del agarrón de Carvalho en el 4-2 que clasificaba al equipo de Stamford Bridge. Y las dianas de Zola y Flo y, sobre todo la de Drogba, penalizaron también en su día la poca pegada del Barcelona.

Ningún tanto ha sido en cualquier caso más desgarrador para el Barcelona que el del Niño Torres en el Camp Nou después de una eliminatoria en la que los azulgrana remataron 47 veces por cuatro del Chelsea. Messi falló un penalti y Guardiola cerró el capítulo de entrenador del Barça iniciado con el gol afortunado del hoy capitán del Barcelona.

El técnico azulgrana es ahora el debutante Valverde y Messi, mientras tanto, ya cumplidos los 30 después de su estreno a los 18, continúa sin marcarle un gol al Chelsea. Ya son ocho partidos negados del rosarino y siete visitas azulgrana a Stamford Bridge con una sola victoria y un empate, señal de la dificultad de enfrentar al equipo blue hoy preparado por el obsesivo Conte. El técnico italiano, tan próximo a la hinchada como distante del dueño del club Roman Abramovich, tiene el partido en la cabeza desde el sorteo, después de que su equipo se haya rezagado en una Premier gobernada por el City de Guardiola.

La delicada salud futbolística del Chelsea ha mejorado en las dos últimas jornadas y hoy se presenta como un mal enemigo por su solidez, buen físico y calidad táctica, especialista en la defensa de su marco y excelente en las transiciones manejadas por Cesc y Hazard, autor de 14 goles y muy parecido en sus maniobras ofensivas a Messi. Ataca el Chelsea con dos laterales largos que son puñales, como Moses y Marcos Alonso, defiende con tres centrales, contiene con dos y hasta tres pivotes y, especialista en la estrategia, remata preferentemente con Morata. No es el mejor adversario para el Barcelona. “Mejor que no te pillen desprevenido porque te puede dañar mucho”, advierte Valverde, recién llegado a Londres.

Una trayectoria floja

El Chelsea necesita reivindicarse tanto como los azulgrana para que no les olvide la Champions. El Barça se extravió desde que celebró el título en Berlín el 2015. Aunque su remontada del año pasado contra el PSG fue un momento cumbre en el historial del torneo, los azulgrana fueron abatidos anteriormente por el Atlético y salieron trasquilados después en sus visitas a París y Turín. El currículo con Valverde tampoco ha sido hasta ahora especialmente vistoso: empató a cero en la cancha del Olympiacos y de la Juve y si ganó al Sporting en Lisboa fue por un gol en propia portería de Coates.

Las sensaciones del equipo tampoco fueron especialmente buenas en el encuentro del sábado en Ipurua. Jugó muy estresado, cansado por la Copa y apretado en la Liga por el Atlético, pendiente del Chelsea. Valverde ha recuperado la alineación que marcó distancias en el campeonato doméstico, seguramente la misma que dispondrá hoy en Europa, con la duda de Paulinho o André Gomes. La fórmula del 4-4-2 parece ofrecer más garantías al entrenador en campo contrario que el 4-3-3 que comportaría la entrada de Dembélé, puesto que Coutinho no puede disputar la Champions. La velocidad y la finura en ataque se suponen tan importantes como la concentración y la paciencia en defensa para combatir al Chelsea.

Al Barça le sostienen dos parejas, la de centrales y la de delanteros, unidas por Busquets. Piqué-Umtiti y Messi-Luis Suárez gobiernan las áreas: los azulgrana no han encajado un gol en 26 de los 40 partidos disputados mientras Messi suma 20 tantos por 17 de Luis Suárez. Ocurre que el 10 no encuentra la portería contra el Chelsea y el 9 no marca en campo ajeno europeo desde septiembre de 2015 en Roma. Aunque se le acusa de falta de brillantez, el equipo ha ganado competitividad y estabilidad, tan distanciado inicialmente del 6-1 contra el PSG como del 4-0 en París.

El Barça busca precisamente su sitio en la Champions después de tener un comportamiento sospechoso en distintos campos de Europa. Nada mejor que Stamford Bridge para calibrar sus aspiraciones después de que sus 15 duelos con el Chelsea estén perfectamente igualados a victorias, a derrotas y a empates: cinco. Las escenas de alegría se mezclan con las de decepción en un clásico que tiene el aroma de los viejos tiempos en la más admirada de las competiciones como es la Copa de Europa.

“Los antecedentes sirven para la previa”, advierte Valverde. “El partido nos activa mucho”, remacha. “La eliminatoria es importante para Messi, para mí y para todos los del club; nos sentimos preparados”, concluye el entrenador mientras Rakitic desvela que nunca había visto trabajar “tanto a Messi en el gimnasio como ahora”. El Barça tiene de momento ganas de Champions.

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