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La AMA investiga si se puede manipular los frascos de orina en los laboratorios antidopaje

Los técnicos de Colonia han denunciado que el modelo más usado en el mundo se puede abrir sin dejar rastro cuando se congela

Los frascos Bereg-Kit Geneva, en el laboratorio antidopaje de Montreal. Ampliar foto
Los frascos Bereg-Kit Geneva, en el laboratorio antidopaje de Montreal. REUTERS / Cordon Press

La inviolabilidad de los frascos de orina que llegan al laboratorio es una de las verdades absolutas de la lucha contra el dopaje. Tanto los comités sancionadores de las diversas federaciones como el Tribunal Arbitral del Deporte (TAS) la dan por sentada a la hora de sancionar y nunca escuchan a los abogados de los deportistas sancionables que usen el argumento.

Y, sin embargo, no es así. Los frascos Bereg-Kit Geneva no son tan inviolables como presume su fabricante, la empresa suiza Berlinger, que detenta el cuasi monopolio de la actividad. Lo reconoció el domingo por la noche la propia Agencia Mundial Antidopaje (AMA), que inició una investigación sobre un problema que puede poner en duda uno de los pilares de la lucha contra el dopaje. Hoy, martes, el Comité Olímpico Internacional (COI) emitió un comunicado en el que mostraba su "preocupación" por el problema y en el que anunciaba que se había puesto en contacto con la AMA para lograr las máximas garantías de que en los Juegos de Invierno de Pyeongchang, que se inician el 14 de febrero, no habrá ningún problema con los frascos, que comenzaron a utilizarse en septiembre pasado..

Que se pueden abrir sin dejar huella —y por lo tanto, que su contenido puede ser manipulado— lo descubrió sin querer el laboratorio de Colonia hace un par de semanas, cuando un laborante abrió un frasco congelado sin necesidad de recurrir al abridor especial que garantiza la inviolabilidad. La AMA recibió la denuncia y pidió explicaciones a la empresa Berlinger, que asegura que sus técnicos han intentado abrir los frascos con el método de congelación previa y no lo han conseguido. La información no ha convencido a la AMA que, según anuncia en un comunicado, pedirá nuevos ensayos. Berlinger ha enviado un vídeo a los laboratorios explicándoles que con el nuevo sistema deben apretar el tapón a fondo para lograr un cierre completo, y que algunos a veces se olvidan de hacerlo.

En la jurisprudencia del TAS se señala que si el laboratorio usó un sistema certificado de envases (los Berlinger, por ejemplo), se asume de entrada que el frasco no pudo ser abierto y cerrado de nuevo sin dejar huella. La frase cuenta con la fuerza probatoria de los sistemas de certificación internacional pero, si es falsa, como puede probar el problema de la apertura sin trazas de los frascos congelados, podría dar pie a reclamaciones sin fin por parte de deportistas sancionados. “Pero no será así”, advierte el jurista Alberto Palomar. “El TAS no admitirá un argumento basado solo en la posibilidad de que se ha podido manipular el contenido del frasco, sino que el deportista deberá demostrar que esa manipulación se ha producido y que ha influido en el resultado final. Y eso es muy complicado. Haría falta análisis de ADN que, de entrada, son tan caros que muchos deportistas no pueden permitírselos”.

El kit Bereg consta de tres envases: en uno, un bote de plástico, orina directamente el deportista. En su presencia, el inspector del control reparte esa orina en dos frascos de cristal con tapón de plástico, marcados con las letras A y B, respectivamente. Ambos se envían al laboratorio, que analiza la orina del frasco A y congela el frasco B. Este solo se usará si el A da positivo y el deportista solicita un contraanálisis. El frasco A se abre en el laboratorio con el abridor apropiado sin testigos, mientras que el deportista tiene permitida su asistencia a la apertura del frasco B.

Según fuentes del laboratorio antidopaje de Madrid, que forma parte de la red de laboratorios reconocidos por la AMA en todo el mundo, la agencia antidopaje no les ha advertido directamente del problema con los frascos. “De todas formas”, indican, “aún no los hemos empezado a utilizar en la agencia española. Hemos adquirido un lote recientemente, pero aún nos quedan frascos del modelo anterior”.

Berlinger comenzó a existir hace más de 150 años en Suiza como una compañía textil (inventó las cintas al bies) que entró en el negocio de fabricar frascos de recogida de orina a mediados de los años 90, cuando la lucha contra el dopaje se convirtió en un elemento explotable económicamente.

Pocos años después se convirtió en el único proveedor prácticamente de todas las agencias antidopaje del mundo y de los grandes eventos deportivos. “Son unos frascos carísimos”, señalan los compradores. “La agencia española paga ahora 25 euros por kit, pero hubo un tiempo en que costaban más de 100 euros”.

Las primeras dudas sobre la inviolabilidad de los frascos de orina Berlinger se conocieron gracias al informe McLaren, que relataba las maldades del sistema deportivo ruso, su recurso generalizado al dopaje y los mecanismos a que recurrieron los agentes de la FSB (la antigua KGB) para abrir sin dejar huella los frascos en el laboratorio olímpico de Sochi y poder dar el cambiazo de orina para evitar los positivos.

Como respuesta al informe, los ingenieros de la Berlinger diseñaron a mediados de 2017 el nuevo frasco, el Berger-Kit Geneva, el que, según el laboratorio de Colonia se puede abrir sin dejar marcas simplemente congelándolo.

La AMA hizo público el problema en un momento inusual, un domingo casi a medianoche en Europa, lo que, según el periodista alemán Hajo Seppelt, es una prueba clara de que la agencia sabía que ayer, lunes, su cadena, la ARD, iba a emitir un programa denuncia en el que, precisamente, iban a mostrar cómo en el estudio televisivo se abrían los nuevos frascos sin problemas.

El laboratorio de Sochi no fue, sin embargo, el único espacio olímpico en el que el anterior modelo de Berlinger sufrió de aperturas inconvenientes. Según un email robado por los hackers rusos de Fancy Bears, en los Juegos de Río los técnicos del laboratorio antidopaje tuvieron que pelear duramente para abrir los frascos.

El email lo envía Francisco Radler, coordinador del laboratorio, a los responsables olímpicos en Río, y les indica que algunos de los frascos Berlinger no parecen tener el tamaño estándar y no se pueden ajustar al abridor especial, por lo que han tenido que abrir algunos por las bravas, destrozando en el tapón en el proceso, lo que impidió volver a cerrar los frascos A después de haber extraído alguna muestra de orina para exámenes preliminares.

La AMA no hizo público el problema en su informe sobre los Juegos de Río, por lo que se desconoce el número total de frascos afectados y si, aun así, se procedió a su análisis.

 

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