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España arranca con savia nueva y firmeza ante la República Checa

Dani Dujshebaev, Solé, Entrerríos y la defensa destacan en el primer triunfo del equipo de Jordi Ribera

Valero Rivera celebra uno de sus goles ante la República Checa. Ampliar foto
Valero Rivera celebra uno de sus goles ante la República Checa. EFE

La selección española exhibió a su nueva ola en su firme estreno en el Europeo que arrancó el viernes en Croacia. La selección de Jordi Ribera superó el primer escollo con una notable solvencia, aunque se sabía de antemano que la República Checa estaba llamada a ser la cenicienta del Grupo D en Varazdin.

El desarrollo del partido reforzó la idea de Ribera, deseoso de barajar a la savia nueva con el armazón clásico del equipo. Debutó el último de la saga de los Dujshebaev, Dani, lateral izquierdo de 20 años, y dio carrete a Ferran Solé, el extremo derecho que despuntó en la fase clasificatoria y que también se estrenaba en un gran torneo internacional. Cumplieron con creces, especialmente Solé, infalible: cinco tiros, cinco goles. Encarnó la superioridad del equipo español en todos los aspectos y desarboló a la defensa checa con goles de todas las facturas, por los extremos, desde el pivote y en acciones de circulación.

ESPAÑA, 32; REPÚBLICA CHECA, 15

España: Pérez de Vargas; Balaguer (3), Gurbindo (2), Entrerríos (5), Cañellas (3), Rivera (5, 4 de penalti), Aginagalde (2) —equipo inicial— Corrales (ps), Solé (5), Alex Dujshebaev (2, 1 d. p.), Sarmiento (0), Morros (0), Dani Dujshebaev (1), Ángel Fernández (2), Gedeón Guardiola (0) y Adrià Figueras (2).

República Checa: Mrkva; Cip (1), Stehlik (1), Horak (1), Landa (0), Petrovsky (0), Hrstka (1) —equipo inicial— Galia (ps), Becvar (0), Kotrc (0), Kasparek (5), Zdrahala (3, 2p), Svitak (0), Mubenzem (1), Kasal (1) y Zeman (1).

Árbitros: Santos y Fonseca. Excluyeron por dos minutos a Morros (2), Stehlik, Petrovsky, Horak y Becvar.

Varazdin Arena. 3.500 espectadores. Primera jornada del Grupo D del Campeonato de Europa.

La ventaja de los Hispanos fue creciendo a medida que se observaba la diferencia abismal en el manejo y en la circulación. Se abrió una brecha enorme que concluyó con un dato demoledor: 24 pérdidas de la República Checa y solo tres de España.

Los eventuales problemas que podía sufrir el equipo español confluyeron cuando se acercaba el descanso: la segunda exclusión de Viran Morros, fruto de algunos desajustes en la defensa de los pivotes, y el quinto gol de Kasparek, un lateral de 2,02 metros que definió a la perfección. El equipo español resolvió ambos problemas y también supo reaccionar cuando la defensa checa se hizo más agresiva y arriesgó más en el inicio de la segunda parte.

Tras unos momentos de vacilación (19-12), España volvió a imponerse en todas las facetas del juego. Puso el candado en la defensa, con Rodrigo Corrales en la portería en ese segundo tramo. Se disparó ya de forma inapelable en el marcador. Cañellas abrió la defensa checa durante los primeros compases del partido y Entrerríos, con cinco goles y una labor constante en la distribución, fue otro de los destacados.

Lesión de Fernández

Ribera pedía un inicio sin vacilaciones y la respuesta de su equipo resultó espléndida. Ahora deberá refrendarla frente a rivales presumiblemente de mayor entidad, Hungría y Dinamarca, ante los que se espera que pueda estar disponible Ángel Fernández, el extremo zurdo que también se hizo notar, pero tuvo que retirarse con un posible esguince de rodilla.

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