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Mundial de Balonmano femenino

Las armas de España para batir a Noruega en octavos del Mundial

La selección se enfrenta a su particular ogro, pero con un equipo y un estilo renovados

Nerea Pena, en el duelo contra Rumanía del Mundial de Alemania.rn rn
Nerea Pena, en el duelo contra Rumanía del Mundial de Alemania. EFE

En 2011, el balonmano femenino español escribió otro capítulo más de emociones. Tres años antes, la selección se había colgado su primera medalla, una plata histórica en el Europeo de Macedonia, y el Mundial de Brasil le daba la oportunidad de consagrar su gran salto. Con un gol en el último minuto, España derrotó a la selección anfitriona y se citó en semifinales con Noruega, verdugo en la final continental. “Noruega nos dio el palo”, recuerda Silvia Navarro (Valencia, 38 años), portera de la selección en ese torneo y una de las pocas representantes de esa generación que hoy se medirá otra vez a la selección nórdica en los octavos del Mundial de Alemania (20.30, Teledeporte). “Luego en el partido contra Dinamarca por el bronce era todo o nada, nos mirábamos y sabíamos que había que llevárselo como fuera”, añade la guardameta, que acabó colgándose la medalla.

Fue un capítulo más, pero no el último. Al año siguiente, volvieron a llevarse un bronce, pero esta vez olímpico y en 2014 repitieron plata europea, otra vez tras caer frente a Noruega. “2011 y 2012 fueron dos años maravillosos y emotivos para muchas de nosotras. Luego hubo gente que salió fuera de la crisis, porque en España no se podía jugar, y jugadoras que se retiraron”, recuerda.

Ella siguió jugando y además se convirtió en madre de un niño que ahora tiene 5 años: “Ha tenido en su mano todas las medallas y es una pasada”, exclama la jugadora del Rocasa Gran Canaria.

De ese ciclo inicial ahora solo la acompañan Nerea Pena, Carmen Martín y Eli Chávez en un grupo que además cuenta para este torneo con siete caras nuevas y un seleccionador, Carlos Viver, en el cargo desde principio de año. Son el nexo de unión de una selección en plena transición. “Es el primer torneo después de una fase larga de un grupo estable en el que ha habido un cambio generacional enorme. La mitad del equipo prácticamente es nueva. El Mundial es la primera prueba de verdad para el equipo”, reflexiona Nerea Pena (Pamplona, 27 años), que ha cuajado una gran fase de grupos y en el último partido contribuyó a la victoria frente a Eslovenia con nueve tantos y un liderazgo indiscutible. Su brillante actuación certificó el avance de una selección española ascendente en el torneo, que va engrasando una máquina con tantas piezas nuevas. Los dos primeros duelos los solventó con victorias ante Angola y Paraguay. En el primer choque serio, frente a Rumanía, cayó 19-17, contra Francia logró un meritorio empate a golpe de remontada y tras ganar en la última jornada sellaron la clasificación con el tercer puesto del grupo. La derrota de Noruega frente a Suecia (28-31) configuró el enfrentamiento de octavos.

Noruega, que defiende corona en Alemania, era el rival que nadie quería, pero otra vez está en el camino de España, que nunca la ha batido en los momentos clave. De los 24 duelos oficiales, solo ha podido con ellas tres veces. "No es la Noruega que lo ganaba todo", aseguraba Pena a Teledeporte nada más terminar el partido contra Eslovenia. "Es una Noruega a la que se le puede ganar", añadió sobre la selección más lauredad de la última década, con tres Mundiales y dos oros olímpicos en su palmarés. Además, en Leipzig las nórdicas tendrán enfrente a una España con un estilo y figuras renovados. “Nuestro juego ahora es más táctico, tenemos las jugadas más cerradas", analizaba la lateral navarra antes de partir a Alemania, aunque también alertaba de los riesgos de este elemento sorpresivo. "Hay muchas jugadoras nuevas y el desconocimiento provoca imprecisiones. Antes éramos muy tácticas, pero dentro de la espontaneidad de cada una leíamos muy bien los espacios, nos conocíamos mucho, muchas veces solo era necesario mirar a tu compañera. Teníamos muchos más recursos ante una misma jugada”.

Tanto Navarro como Pena destacan la seguridad táctica del método de Carlos Viver. Un recurso para paliar la falta de experiencia de un equipo que siempre se había caracterizado por una creatividad en ataque que sorprendía a las rivales. Antes se daban el gusto de improvisar sobre una partitura que se sabían de memoria. Ahora, con siete debutantes en una gran competición (Silvia Arderius, Paula García, Ivet Musons, Almudena Rodríguez, Jennifer Gutiérrez, Maitane Etxeberria y Sayna Mbengue) el guion es más cerrado. Más aun cuando ocho de las 17 convocadas juegan en el extranjero, donde cada liga es diferente en juego y físico. “Es muy importante que la gente compita al máximo nivel. Actualmente en España nadie compite en Champions League. En el extranjero hay jugadoras jugando Champions y ligas europeas muy potentes, y eso es lo principal y lo que puede ayudar que el balonmano siga creciendo”, describe Pena, que desde 2012 compite en el Rail Cargo de Hungría. “Sería estupendo que con todos los proyectos que hay, como por ejemplo con Iberdrola, que quiere apoyar mucho la liga, hubiera una partida de dinero destinada a los clubes para que pudieran permitir la vuelta las jugadoras que están en el extranjero”.