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Solo las lesiones asustan al Valencia

Guedes se une a una lista de bajas que afecta especialmente a la zaga de Marcelino

Guedes, entre Semedo y Rakitic.
Guedes, entre Semedo y Rakitic. REUTERS

El Valencia tirita de frío. Llega el invierno de las lesiones. El cuartel de Marcelino, el único equipo que aguanta el tirón del Barça, tras la disputa de 13 jornadas, en plena carrera por la Liga, empieza a perder soldados. Con la rodilla de Zaza al límite por una rotura del menisco externo que no le impide jugar pero que periódicamente le da problemas, el equipo empieza a ingresar jugadores en la enfermería. Aparte de Zaza que, según reveló el propio jugador a Fox Sports Italia, arrastra la lesión “desde hace casi un año”, el equipo suma tres bajas en los últimos dos partidos: Murillo, Garay y Guedes. Al mando de una plantilla corta de efectivos que él mismo diseñó, a Marcelino le toca ingeniárselas para encontrar recambios a sus titularísimos.

La gran preocupación es Gonzalo Guedes. El portugués se lesionó la semana pasada en Paterna y jugó infiltrado contra el Barça. Ayer fue operado de modo percutáneo para estabilizar una lesión de estrés en el quinto metatarsiano de su pie izquierdo, para evitar que progrese en forma de fractura. Mateu Alemany cifra en cuatro semanas el periodo de baja del portugués, que ya no volverá a jugar hasta enero de 2018. Esa baja escuece. Guedes, que suma tres goles y cinco asistencias en Liga, es el hombre más desequilibrante del equipo.

Llega el turno para Andreas Pereira, el extremo belga-brasileño que juega cedido en Mestalla por el Manchester United a cambio de tres millones de euros más la ficha. Pereira es un jugador cargado de talento y habilidad pero algo frío, que suele ser el recambio habitual de Guedes. Ahora, Getafe, Celta, Eibar y Villarreal examinarán su fiabilidad.

El primero en caérsele a Marcelino fue el central Jeison Murillo, que viajó ayer a Múnich para tratarse de una hernia en la ingle que le obliga a pasar por el quirófano. Murillo se lesionó en Cornellà hace dos semanas en la jugada que le costó luego la expulsión a Marcelino. En un primer momento, el club habló de una “roturilla” en aductor o cuádriceps, luego de una pubalgia que precisaba de otra exploración. Finalmente, ayer se destapó que padece una hernia inguinal. Si el colombiano es operado estará dos meses de baja. “Cuando pases por una prueba y te preguntes dónde está Dios, recuerda que el Maestro siempre está en silencio durante el examen. Volveré más fuerte”, publicó Murillo en Twitter.

Las lesiones castigan la zaga. Rubén Vezo fue el primero en caer. En la segunda jornada se fracturó el quinto metatarsiano del pie izquierdo en el Bernabéu. Días más tarde, el prometedor defensa de Aldaia, Javi Jiménez, quinto central de la plantilla, se rompió el ligamento cruzado de la rodilla izquierda.

Dolencia típica de tenistas

Ante el Barça, cayó otro central, Ezequiel Garay. El argentino, tras recibir un golpe, tenía dificultad al respirar y pidió el cambio. Se temía por un daño en una costilla pero, según el parte médico del club, tiene una lesión en la musculatura oblicua del abdomen y es duda para jugar el domingo en Getafe. La lesión de Garay la suelen padecer los tenistas. Hace un tiempo Rafa Nadal, por ejemplo, tenía molestias en el saque por esa misma dolencia. Con una infiltración Garay podría jugar. De otro modo, Rubén Vezo, que acaba de superar su lesión, sería la pareja de Gabriel Paulista, el único central incólume.

Pese a la epidemia que sufre la defensa, el Valencia no se plantea el fichaje de un central en el mercado de invierno. La prioridad es un delantero y, si queda dinero, un centrocampista de corte defensivo. Peter Lim, propietario del club, está en Valencia para decidir sobre las incorporaciones.

 

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