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Kepa afronta los meses más determinantes de su carrera

El portero del Athletic, el de mayor proyección de la cantera española, debutó con la selección contra Costa Rica (5-0) sometido a la presión de varios frentes

Kepa Arrizabalaga en La Rosaleda. Ampliar foto
Kepa Arrizabalaga en La Rosaleda. Getty Images

La sonrisa inquieta de David de Gea al salir de La Rosaleda en la noche del sábado, tras la goleada de España ante Costa Rica (5-0) camufla la tensión que precede a los grandes duelos deportivos entre porteros del mismo equipo. El guardameta del United, titular indiscutible durante la fase de clasificación mundialista que comenzó en septiembre de 2016, sabe que se encuentra ante una situación nueva. El debut de Kepa Arrizabalaga con la selección generó las expectativas que despiertan los grandes porteros cuando se asoman a la primera línea.

A sus 23 años, el vizcaíno de Ondarroa se ha convertido en el centro de todas las miradas. Su potencial atrae a clubes como el Real Madrid, que le siguen de cerca en busca de una referencia bajo los palos. Con solo 33 partidos en Primera, el muchacho aborda una temporada complicada en un Athletic problemático, situado a solo cinco puntos del descenso. La presión se multiplica en todos los frentes. Pero él se muestra sereno. “La verdad es que no me pongo nervioso con estos rumores”, dijo, cuando le preguntaron si seguirá en el Athletic o a partir de junio de 2018, cuando se supone que estará en Rusia disputando el Mundial, se unirá al Madrid.

“Escuchas, oyes cosas”, prosiguió. “No soy un ciego. Sé lo que pasa a mi alrededor. Pero al final yo soy lo que soy por lo que hago, no por lo que dicen. Trato de mantener mi cabeza tranquila, entrenar, e intentar disfrutar jugado. Desde pequeño trabajas para vivir un momento como éste. No todos los días se debuta con España. Esta es una fecha que recordaré para siempre. Ahora soy jugador del Athletic y soy jugador de la selección. Y estoy feliz”.

Las cualidades de Kepa son objeto de debate entre los especialistas. Luis Llopis, el preparador de porteros del Madrid, fue responsable de la preparación de los metas de la cantera del Athletic cuando Kepa se presentó en Lezama, en 2002. El ojo clínico de Llopis percibió algo inefable en el alevín. “Era pequeño en relación a otros niños; pero le ves menearse un poco en la portería y dices: ‘¡Jo! ¡Éste es portero!’. Si va todo normal va a ser un portero de época”.

“Es un portero táctico”, explica Llopis, uno de los entrenadores más metódicos de España. “¿Qué es la táctica? Lo que determina qué gago, por qué lo hago, y cómo lo hago. ¿Qué es la técnica? Eso que determina cómo lo hago; cómo bloco, cómo despejo... Él tiene una técnica muy buena porque la ha trabajado mucho desde la base. Bloca muy bien”.

“Siempre está bien situado a la espalda de la defensa” dice Llopis. “Se maneja bien en la circulación del balón por su técnica con los pies. Cuando su equipo ataca él sabe pararse para dar apoyos y siempre está listo para hacer la cobertura si el rival le roba el balón a sus compañeros. Lee muy bien el juego e interpreta las opciones de pase de los delanteros contrarios cuando lo atacan para salir a interceptar. No comete muchos errores. Hace las cosas con criterio y transmite sensación de poso. En el inicio del juego da mucha tranquilidad. Tiene margen de mejora en la acción defensiva en portería. Por ejemplo, tiene que evolucionar en el juego aéreo, en donde debe aprender a decidir a colocarse y actuar”.

Kepa se convirtió en Málaga en el primer portero vasco del Athletic en debutar con la selección desde Zubizarreta, que jugó su primer partido como internacional absoluto el 23 de enero 1985. Ahora atraviesa los días más determinantes en su futuro profesional. Como explicó este verano un técnico muy ligado a su carrera, la previsible crisis en el juego del Athletic tras la marcha de Valverde sometería al jugador al examen definitivo. "Para Kepa", dijo este especialista, que prefiere el anonimato, "vienen momentos malos porque con el cambio de entrenador el Athletic encontrará obstáculos. Si no está mentalmente preparado lo irá minando, si está preparado saldrá adelante. Él tiene condiciones para ser un gran portero pero, ¿llegará? Depende. No sabemos exactamente cuál es su condición mental, y esa es la condición más influyente de todas”.

“Las proyecciones con los porteros son más complicadas que con los jugadores de campo”, continúa el técnico. “Si el jugador de campo no está perfecto lo puede disimular. El portero tiene que pasar por un test más riguroso de perfección. Kepa dependerá del factor más importante, el mental. En lo demás, él domina muchas facetas del juego. Es correcto con los pies, puede mandar por arriba, tiene mucha reacción debajo de los palos y es muy rápido. Es potente en todas las acciones. Tiene lo que los porteros llaman patas. Con su impulso llega a los sitios. Pero debe aprender a utilizar esa potencia para algo más que para parar. Hay dos clases de porteros. Los paradores y los evitadores, los que no necesitan hacer la parada porque se anticipan al problema antes de que se produzca. Neuer es evitador. Los mejores son evitadores. Ahora Kepa debe someterse a una preparación muy exigente que lo forme para el futuro. Hasta hace meses ha trabajado al 20%. ahora le exigen el 100% y ahí es donde puedes perder el control. Esto es como la fórmula uno: si entrenas a 20 kilómetros por hora y en carrera te pones a 300 en la primera curva te sales".

Contra Costa Rica hizo solo una parada. Sacó el único tiro que le enviaron entre los tres palos. Un remate de Borges en el minuto 90 que le obligó a estirarse y a pensar durante la acción. Puesto que no podía blocar, debió resolver en una fracción de segundo el destino del despeje. Si hubiera desviado el balón hacia afuera, como mandan los cánones, Waston, que entró al segundo palo, habría empujado a gol. Kepa lo evitó despejando hacia el medio, a donde llegaba Bartra a la ayuda.

“Había sido un partido bastante tranquilo”, recordó el jugador. “No había tenido oportunidad de parar ninguna. Es bueno para quedarme con buenas sensaciones. Guardaré esa parada para mi recuerdo”.

Kepa Arrizabalaga parecía inmutable en su serena alegría cuando abandonó La Rosaleda. Después de detener 35 remates de 50 recibidos entre los tres palos con el Athletic esta temporada (cinco por partido) en Liga, el muchacho se sintió cómodo contra Costa Rica. Como dándose un respiro. Los técnicos de la federación están encantados de la respuesta que ha ofrecido desde agosto. Ahora queda la parte más complicada.

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