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El Tottenham deja grogui al Real Madrid

El equipo de Pochettino supera con creces al de Zidane, tan poco enchufado en Wembley como lo estuvo en Girona. Cristiano redujo la goleada a última hora

Dele Alli, tras el primer gol. En vídeo, declaraciones de Zinedine Zidane y Mauricio Pochettino, entrenadores del Real Madrid y Tottenham. FOTO: EFE / VÍDEO: REUTERS
Champions League Grupo H Jornada 4

FINALIZADO

En Montilivi o en Wembley. Ante el Girona o el Tottenham. En la Liga o en la Copa de Europa. Lo mismo da: el Real Madrid está ido. Se ha vuelto un equipo fatigoso, sin flujos en la zona media, amargo en ataque y agrietado en defensa. En Londres, el Tottenham se lo hizo pagar. Los jugadores de los que más puede fardar, Dele Alli, Kane y Erikssen, dejaron grogui al equipo español. Otro chasco para un Madrid que no encuentra refugio en sus jugadores más distinguidos, todos a la baja salvo Isco. Incluido CR, al que su gol a última hora no sirvió de consuelo para un Madrid tan chato.

El Real estuvo desconectado en las fases calientes del partido. Los madridistas, con y sin la pelota, parecían estalactitas. Todos tiesos. A los muchachos de Pochettino les bastaba con su rigor, la cabeza en el partido, buenas piernas y una pizca de chispa para mover el balón. Nada de todo eso tuvo el Madrid, blando y desorientado. Resultaba chocante la facilidad con la que los jugadores del Tottenham se infiltraban en cada línea visitante, con los madridistas sin radar.

Tottenham

3-5-1-1

Mauricio Pochettino

1

Lloris

5

Vertonghen

4

Cambio Sale Sissoko

Alderweireld

6

Davinson Sánchez

2

Trippier

23

1 goles Gol

Eriksen

15

Eric Dier

33

Ben Davies

29

Cambio Sale Dembélé

Harry Winks

10

Cambio Sale Llorente

Kane

20

2 goles Gol Gol

Dele Alli

13

Casilla

12

Marcelo

6

Nacho

19

Achraf Hakimi

4

Tarjeta amarilla Tarjeta amarilla

Sergio Ramos

10

Cambio Sale Theo Hernández

Modric

8

Kroos

14

Casemiro

22

Cambio Sale Mayoral

Isco

7

1 goles Gol

Cristiano

9

Cambio Sale Marco Asensio

Benzema

Real Madrid

4-4-2 (Rombo)

Zinedine Zidane

Mientras deambulaba el Madrid, el cuadro inglés maniobraba con pulcritud a la espera de un apunte definitivo de Dele Alli o un latigazo de Kane, agitador incansable de los centrales blancos. El Tottenham no tardó en detectar el cráter de los de Zidane por el costado de Marcelo. Si en el duelo del Bernabéu al brasileño le hizo descarrilar Aurier, en Wembley fue el turno de Trippier. Marcelo no fue el único en perder sus asaltos. Kroos y Modric no se quedaron atrás. Futbolistas tan cualificados para atornillar la pelota y gobernar el juego, en estos días de zozobra general han perdido el paso y los suyos se han quedado sin dictado.

Perdido el Madrid, los Spurs amenazaban más que remataban. Cada movimiento de Dele Alli y Kane era inquietante para la defensa madridista. Hasta que se acabó el fogueo. Trippier se descolgó de nuevo por la ruta de Marcelo, el asistente de turno no se percató del fuera de juego del zaguero inglés y su centro lo embocó Dele Alli. Nacho llegó al quite con retraso y Kiko Casilla, demasiado remiso, no marcó territorio en el área chica. Sin alardes, pero con un partido muy bien abrochado, el Tottenham puso a rebufo al Madrid y decidió entonces envidar al contraataque. Veta que explotó de maravilla.

El tanto de Dele Alli espabiló un rato a los madridistas, con algo más de cuajo en el tramo final del primer acto. Un par de disparos de Cristiano, en Wembley más acostado sobre la banda derecha que en las últimas jornadas, pusieron los focos sobre Lloris. Isco tomó la batuta y el Madrid, al menos, tuvo otro poso. Pese a lo cual Ramos llegó a tiempo de evitar un gol de Kane justo antes de la tregua del intermedio.

Zidane retocó la pizarra en el descanso. Ordenó una retaguardia con Ramos y Nacho como centrales y Casemiro de cierre entre ambos. Con ello adelantó a los dos laterales, Marcelo y Achraf. El Madrid se plantó en el perímetro de Lloris con más fogosidad que pericia. Una trama ideal para el conjunto de Pochettino, encantado de poder volar a campo abierto. Así fue. Dele Alli, el capataz del encuentro, anudó a Casemiro, al que sentó literalmente, y su remate hizo bingo tras un desvío involuntario de Sergio Ramos. Dele Alli, la gran promesa de Inglaterra, al que Pochettino acuna con mucho tacto, tiene muy poco de inglés. Es un jugador espigado, siempre con la barbilla empinada, y con mucho estilo. Muy fino en todo lo que hace, ya sea enchufar a su delantera, sobre todo a Kane, descargar de espaldas el juego hacia los volantes o tomar carrerilla hacia la meta rival.

Más allá de sus dos goles, poco limpios por el fuera de juego de Trippier y el rebote en Ramos, Dele Alli fue una avispa para el Madrid. Un Madrid que no tardó en recibir el tercer zarandeo. Justo después de un enredo mayúsculo ante Lloris, sin que unos sofocaran el peligro y otros dieran con la diana, en el Tottenham enhebraron los tres mejores futbolistas. Dele Alli, cómo no, hiló con Kane y el ariete no se demoró en asistir a Erikssen. Una contra de manual cerrada por el danés. Partido por el eje, las distancias entre las líneas madridistas eran lunares. Todo era confuso en el Real.

No hubo tecla con la que diera el Madrid, así que se fue de Wembley tan sonado como llegó de Girona. No peligra su clasificación europea, pero este Madrid necesita una terapia urgente. Nada tiene perdido si rectifica a tiempo.

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