Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra

Mo Farah abandona a Salazar en Portland

El cuádruple campeón olímpico regresa a Londres, lejos del entrenador al que investiga la agencia antidopaje de EE UU

El último triunfo de Mo Farah, el Mundial de 10.000m en Londres en agosto pasado.rn Ampliar foto
El último triunfo de Mo Farah, el Mundial de 10.000m en Londres en agosto pasado. Getty Images

Mo Farah ya no necesita a Alberto Salazar; Mo Farah tiene miedo de los progresos de las investigaciones de la agencia antidopaje; Mo Farah tiene morriña de Londres; los hijos y la mujer de Mo Farah quieren vivir y estudiar en Londres… Mo Farah, el atleta británico más laureado de la historia, ha roto con Alberto Salazar, uno de los entrenadores de fama más turbia e investigado por supuestas prácticas dopantes, y las posibilidades que se han ofrecido son tan numerosas como, casi, el número de oros olímpicos y mundiales que ha ganado.

El cuádruple campeón olímpico, de 34 años, solo ha proclamado una: “Ya era hora de volver. Mis hijos han crecido y quiero que estudien en Londres. Y mi mujer también deseaba regresar”, declara en el diario The Sun, el medio que adelanta la noticia. Ante su explicación oficial, todos los expertos y conocedores de las carreras de Salazar y Farah y de las investigaciones de la USADA (agencia estadounidense antidopaje), han levantado una ceja, y han seguido haciéndose preguntas. “No me voy por las acusaciones de dopaje”, añade. “Las acusaciones contra Salazar llevan en el aire desde hace dos años, y si fuera por eso, me habría ido antes. Si Alberto hubiera cruzado la línea o si dudara de él, ya me habría ido hace tiempo”.

En Londres, Farah se entrenará a las órdenes de Gary Lough, esposo de la maratoniana Paula Radcliffe, a quien también entrenaba cuando se convirtió en la plusmarquista mundial de la distancia (2h 15m 25s, en 20013). Salazar ha declarado al Oregonian de Portland que la ruptura se ha producido de mutuo acuerdo y que se ofreció para aconsejarlo a distancia pero que Farah le respondió que la idea no tenía mucho sentido. Después de conseguir en el Mundial de Londres un nuevo oro en 10.000m, se despidió de las pistas con la plata en los 5.000m para dedicar el resto de su carrera al asfalto, al maratón. Salazar, estadounidense de origen cubano, fue en la década de los años 80 uno de los mejores maratonianos del mundo. Ganó tres veces el maratón de Nueva York y una el de Boston (2h 8m 51s en Boston 82 fue su mejor marca).

Las dudas sobre Farah empezaron a multiplicarse en el verano de 2014, cuando tuiteó una foto de un entrenamiento suyo en una pista de atletismo. En su comentario afirmaba que era la pista de Font Romeu, donde oficialmente se encontraba, pero en realidad se trataba de la pista de Sabadell, donde el entrenador somalí Jama Aden había organizado la concentración europea de su grupo. Con Jama Aden, que en junio de 2016 fue detenido por los Mossos d’Esquadra en una operación antidopaje en un hotel de Sabadell, y está a la espera del cierre del sumario por posesión de sustancias dopantes, Farah volvió a entrenarse en diversas ocasiones en concentraciones de invierno en la altura de Etiopía.

Las investigaciones de la USADA a Salazar, de 59 años, comenzaron en 2015, después de que un programa de investigación de la BBC revelara algunos hechos dudosos, y dieron lugar a un informe que concluía que era muy probable que el entrenador hubiera roto las normas antidopaje. El informe, filtrado por los hackers rusos de Fancy Bears al Times de Londres en marzo pasado, estableció que Salazar sometía a sus atletas a infusiones intravenosas, un método prohibido aunque la sustancia infundida, carnitina, no se encuentre en la lista de sustancias prohibidas. También señala que los medicaba con productos para el tiroides, aunque ninguno de ellos, entre los que se encuentra Galen Rupp, el mejor fondista estadounidense, estuvieran enfermos. La mayor acusación contra Salazar es la posesión de testosterona, lo que por sí solo supondría una razón para suspenderlo. Además, le acusan de frotar a sus atletas con una crema con testosterona para buscar establecer con cuánta cantidad darían positivo. Las acusaciones, negadas por Salazar, nunca pasaron del informe preliminar. Nunca abrió, hasta ahora, la USADA un expediente por dopaje contra él.

Nacido en Somalia y vecino de Londres desde que era un niño, Farah, emigró a Portland, en Estados Unidos, en 2011. En 2006 había sido subcampeón de Europa de 10.000m, detrás de Jesús España, y en 2010, en Barcelona, había conseguido el oro continental en 5.000m y 10.000m. En 2011, después de pocos meses entrenándose a las órdenes de Salazar en el grupo de fondistas conocido como Nike Oregon Project, Farah ganó en Daegu el oro mundial en los 5.000m y la plata en los 10.000m, su última derrota en una pista hasta el pasado agosto. Entre medias ha superado en todas las ocasiones a los mejores atletas etíopes y kenianos, los herederos de Tergat, Gebrselassie y Bekele, los grandes dominadores del fondo en las últimas décadas. Ganó el oro en los 5.000m y los 10.000m de Londres 2012 y Río 2016, y en los Mundiales hizo el doblete en 2013 y 2015. Terminó su carrera en la pista al mismo tiempo que Usain Bolt, con quien ha llegado a ser comparado. Ha sido el Bolt del fondo, se ha dicho. Siempre ha negado que haya recurrido a doparse para conseguir sus triunfos. En Londres, también, seguirá siendo el atleta estrella de Nike.

Más información