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Casillas, suplente por tercer partido consecutivo en el Oporto

Sergio Conceiçao apuesta por José Sá y deja al portero español en el banquillo en Liga ante el Paços de Ferreira, tras relegarlo a un segundo plano en Copa y Champions

Iker Casillas en el banquillo de Leipzig. Ampliar foto
Iker Casillas en el banquillo de Leipzig. AFP

Iker Casillas envió a su representante a buscar clubes para salir del Oporto el pasado verano. Su plan era competir en una gran Liga europea para poder exhibirse ante el seleccionador español, Julen Lopetegui, en un intento de entrar en la lista de Rusia 2018 y disputar su quinto Mundial con España. A sus 36 años, el portero quería emprender su última gran aventura como profesional. No consiguió dar ni el primer paso. El Oporto lo renovó hasta 2018. Dos meses después del comienzo de la temporada Casillas es suplente. Este sábado su entrenador, Sergio Conceiçao, le relegó al banquillo por tercer partido consecutivo. En la visita del Paços de Ferreira a O Dragao, en Liga, volvió a elegir al tembloroso José Sá en lo que parece un empeño profesional y personal. El Oporto se impuso por aplastamiento: 6-1.

"Es una opçao", se limitó a responder Conceiçao en Leipzig, cuando le preguntaron por qué orillaba a Casillas en beneficio de Sá. "Opçao", opción en español, es el término conque el entrenador pretendió convalidar el tecnicismo de su decisión. No dijo más, salvo negar que el cambio tuviera una motivación disciplinaria. Casillas tampoco ha querido dar explicaciones.

Conceiçao no rota. La suplencia de Casillas abarca todas las competiciones. Comenzó en la Copa, el 13 de octubre, cuando el Oporto goleó al Lusitano (0-6). Prosiguió en la Champions, contra el Leipzig, el miércoles pasado, en donde Sá, de 24 años, erró en el blocaje de un balón en el primer gol del Leipzig, que acabó imponiéndose por 3-2. Prosiguió éste sábado en Liga, cuando el entrenador apostó nuevamente por Sá ante el Paços de Ferreira. El equipo visitante, 11º clasificado hasta ayer, es uno de los más débiles de Portugal. El Oporto abrumó al Paços, que hizo un solo gol. Lo metió Welthon desde 30 metros y Sá quedó malparado. El portero tardó en reaccionar y se tiró mal.

Nada hacía presumir a los aficionados del Oporto cuando comenzó la temporada que la portería sería motivo de convulsión. Casillas se mostró firme mientras el equipo se aseguraba en el liderato de la Liga. No encajó ni un solo gol en los primeros cinco partidos del campeonato y registró un récord personal: 530 minutos con la portería a cero. Nunca en su carrera había recibido menos tantos en contra. Sus rivales favorecieron el éxito estadístico: Estoril, Tondela, Moreirense, Braga y Chaves.

El primer escollo significó la pérdida del invicto en la portería y la derrota. Sucedió el 13 de septiembre contra el Besiktas en Champions. En casa. En el debut europeo de la temporada. El partido acabó 1-3. Casillas siguió jugando. Y no lo hizo mal. El Oporto mantuvo la puerta a cero contra el Mónaco en Champions, en Montecarlo (0-3), y empató con el Sporting de Lisboa (0-0), rival directo en Liga.

Casillas afronta el reto más grave de su carrera. No tanto por la dificultad intrínseca que plantea el problema de recuperar el puesto contra la voluntad de su jefe. Sobre todo, porque, con 36 años, las posibilidades de encontrar una salida airosa se reducen. Con más razón si esa salida soñada era la Copa del Mundo de 2018.