Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

La Premier toma el mando en la Champions

Los cinco clubes ingleses llegan como líderes al ecuador de la fase de grupos sin perder un partido

Sterling y Gabriel Jesus celebran un gol del Manchester City.
Sterling y Gabriel Jesus celebran un gol del Manchester City. Getty

Alcanzado el ecuador de la fase de grupos de la Liga de Campeones, ningún país colecciona más primeros clasificados que Inglaterra. Manchester United, Chelsea, Liverpool, Manchester City y Tottenham capitanean los grupos A, C, E, F y H, sin que ninguno de ellos haya perdido un solo partido. Su balance total es de 11 victorias y cuatro empates. Además, solo el PSG ha marcado más goles que ningún otro club hasta el momento, 12, por los 11 de los blues y los 10 del equipo que dirige Jurgen Klopp. El conjunto francés, el Barça y el Besiktas ocupan el liderato de los grupos B, D y G.

Si bien la relación entre los clubes ingleses y la Champions no ha atravesado por su mejor momento en el último lustro —el último campeón fue el Chelsea en 2012 y los mejor clasificados fueron City y Chelsea en las semifinales de 2016 y 2014—, la situación actual parece haber roto con esa dinámica. El descalabro que se produjo en la última edición, donde los cuatro representantes ingleses (Arsenal, City, Tottenham y Leicester) hicieron las maletas en octavos, ha dado paso a una reconciliación acorde a la apuesta realizada por un país que parece haber situado al fin el escaparate europeo por delante del doméstico. No en vano, Inglaterra es el tercer país con más títulos en esta competición con 12 orejonas, empatado con Italia, ambos por detrás de España (17).

La presencia de entrenadores extranjeros en los cinco banquillos ingleses (Mourinho, Conte, Klopp, Guardiola y Pochettino), unida a la inversión en fichajes —la Premier League ha batido todos los récords este verano con cerca de 1.500 millones de euros invertidos—, parecen haber calado en la dinámica de juego de todos ellos. Especialmente significativo ha sido el papel de Chelsea y Tottenham en sus dos enfrentamientos más complicados a domicilio, histórico talón de Aquiles de los ingleses.

Harry Kane se saluda con Cristiano tras el partido ante el Madrid. ampliar foto
Harry Kane se saluda con Cristiano tras el partido ante el Madrid. REUTERS

La victoria de los blues en el Wanda Metropolitano sobre el Atlético (1-2), con gol en el último minuto incluido, unido al empate de los spurs en el Santiago Bernabéu frente al Real Madrid (1-1) —con el que se encuentra empatado a puntos y a goles—, advierten de una variación sintomática en su comportamiento, que amplía sobremanera su horizonte competitivo.

A pesar de este éxito circunstancial en conjunto, la presencia de jugadores ingleses en los cinco clubes no es especialmente sustancial en la mayoría de ellos. De los 69 jugadores empleados por todos ellos, solo 16 fueron ingleses: cuatro utilizaron Liverpool, Manchester City y Tottenham, tres el United, y tan solo uno el Chelsea.

La final de 2008

De certificarse las primeras plazas de todos ellos al finalizar la fase de grupos, para lo que restan todavía tres partidos, la marca no tendría parangón en los últimos cinco años. En este periodo, en las ediciones de 2013 y 2017 dos de ellos culminaron esta etapa inicial en lo más alto, mientras que en 2013, 2015 y 2016 tan solo uno logró acceder a los octavos con la condición de cabeza de serie.

La final que disputaron Manchester United y Chelsea en 2008, y que se resolvió por penaltis en favor de los diablos rojos, fue la última ocasión en la que dos clubes ingleses se enfrentaron por el título más codiciado del continente. Ese vuelve a ser el objetivo una década después.

Puedes seguir Deportes de EL PAÍS en Facebook, Twitter o suscribirte aquí a la Newsletter.