Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Un Tour de Francia 2018 clásico, pero lleno de trampas

“Hay dinamita oculta en muchas montañas”, coinciden los protagonistas de la prueba

Recorrido del Tour de Francia 2018 pulsa en la foto
Recorrido del Tour de Francia 2018

Donde la mayoría ve clasicismo, Eusebio Unzue ve locura a la española, y los ciclistas cuentan con los dedos. “Parece que lo ha diseñado Javier Guillén, el director de la Vuelta, que busca siempre lo menos ortodoxo”, dice el director del Movistar sobre el recorrido del Tour de 2018, que bajo su trazado manso, la superficie de un lago plácido y engañoso en su tersura, esconde minas, trampas, dinamita, que el veterano técnico ha detectado. “Hay que mirar los detalles, la colocación de las ascensiones, los descensos, la longitud de las etapas…”, dice Unzue, un especialista en análisis minuciosos para quien, finalmente, todos los Tours son en el fondo un trampantojo, la ilusión de algo que no corresponde a la realidad.

Quizás sea la influencia del calor absurdo que hace sudar en manga corta a mediados de octubre junto al Sena, du jamais vu à París; quizás sea el ambiente de fin del mundo que crece bajo el humo de los incendios forestales, de las conversaciones en la calle. Los ánimos tienden a la valoración exaltada de los detalles. La carrera comenzará el 7 de julio en la costa atlántica, en el departamento de Vendée, y terminará el 29 en los Campos Elíseos de París.

“De todas maneras, no me disgusta”, continúa el director navarro, veterano del Tour, que ha ganado dirigiendo a Perico, Indurain y Pereiro. “Solo me sobra el pavés, una etapa cruel”.

En el Tour del 18 no habrá apenas contrarreloj (35 kilómetros por equipos, 31 kilómetros individuales), solo tres llegadas en alta montaña (Rosière y Alpe d’Huez, en los Alpes; Col de Portet, por encima de Sant Lary Soulan, hasta 2.215 metros, en los Pirineos), dos repechos como fin de etapa (Mûr de Bretagne y Mende), 21 kilómetros de pavés en la etapa de Roubaix, que son muchos en los 150 kilómetros de una etapa que se quiere corta porque se corre el 15 de julio, el domingo de la final del Mundial de fútbol, varias etapas llanas abiertas al viento en el norte que ponen de los nervios, estresan y desgastan a los escaladores puros, y muchas subidas y otros tantos descensos peligrosos para los que arriesgan. “Es un Tour pensado para los ciclistas que se llevan ahora”, dice Unzue, que piensa en sus Landa y Nairo.

Contador y Froome durante la presentación del Tour de Francia en París. ampliar foto
Contador y Froome durante la presentación del Tour de Francia en París. EFE

Nairo: “Me conviene”

A Nairo Quintana, que proclamó su condición de líder del Movistar, le gusta todo, hasta el pavés, en el que se meterá en el bolsillo de su compañero Daniele Bennati y pasará sin problemas. “Hace dos años lo hubo y lo pasé muy bien”, dice el escalador colombiano. “Este Tour me conviene”.

A Chris Froome también le gusta, pero no tanto. “Me habría gustado que fuera más equilibrado”, dice el inglés, que, después de hacer sus cuentas con los dedos (tantos días de llano, tantos de contrarreloj, tantos kilómetros de pavés como casi de contrarreloj, tantas montañas, tantos descensos…), coincide extrañamente con Unzue. “Mucho pavés”, dice Froome, quien debió retirarse por una caída nerviosa antes de comenzar un día de lluvia el pavés del Tour de 2014. “Y muy poca contrarreloj”.

Nicolas Portal, es de Gers, como Ocaña, y como el ciclista de Cuenca parece encontrar el equilibrio en lo aparentemente más caótico. “Me gusta este Tour”, dice el director de Chris Froome, a quien no le sobra ni le falta nada. “Es una carrera para hombres completos”, dice Portal, pensando en su inglés. “Ni para escaladores ni para rodadores. Dicen que la etapa de 65 kilómetros con tres cols [Peyragudes, Azet y Portet] es una exageración, pero el único peligro que veo allí es que el equipo no valdrá para nada: si se sale fuerte será un uno contra uno…”.

Contador, uno que ha ganado las tres grandes, y varias veces, estaba por allí casi con un pie en su pasado de ciclista y otro en su futuro de analista. “Jopé”, dijo el chico de Pinto. “Ya me habría gustado que en mis tiempos me hubieran puesto esa etapa de 65 kilómetros… Está hecha a mi medida. Sin embargo, viendo la etapa del pavés ya digo bien claro que no envidio nada a los que corran el próximo Tour”.

Puedes seguir Deportes de EL PAÍS en Facebook, Twitter o suscribirte aquí a la Newsletter.

Más información