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Piqué: “No es mi caso, pero un independentista podría jugar en la selección”

El jugador del Barcelona recuerda su compromiso con la selección: "Irme sería dar la razón a quienes pitan"

Gerard Piqué.

Los responsables de prensa de la federación española de fútbol lo interrumpieron para llevárselo a una comida imprevista, según dijeron. A Gerard Piqué (Barcelona, 1987) no le gustó el corte. Si por él hubiese sido se habría pasado la tarde del miércoles presidiendo un coloquio. Inesperadamente convertido en una figura imposible de obviar en la crisis soberanista planteada entre Cataluña y el Estado español, se mostró emocionado. Hasta feliz de poder sentarse ante decenas de periodistas a explicarse a sí mismo y su circunstancia política, personal y deportiva. Embutido en el chándal de la selección de España, después de entrenar, cansado por el esfuerzo físico pero con ganas de exhibirse y exponerse, y de paso mostrar también sus anhelos, su preocupación, y sus contradicciones. “Lo que quiero es que preguntéis todos”, avisó, con un punto de ingenuidad, sin sospechar que solo le dejarían hablar media hora. “Como si estamos hora y media. Lo que quiero es hablar y solucionar todo”.

“El primer día de entrenamiento a puertas abiertas fue difícil”, confesó, recordando el lunes, cuando un grupo de ultraderecha se presentó en Las Rozas a increparle y arrastró en sus coros a cientos de hinchas. “Obviamente no te gusta que la gente que apoya y anima esté en tu contra. Recibir silbidos e insultos no es del agrado de nadie. Pero creo que es un reto para mí y estoy aquí para intentar darle la vuelta. Creo que hay mucha gente en España que mediante el diálogo pueden entender cómo me puedo sentir. Independientemente de que haya quien piense de otra manera, mediante el respeto creo que todo puede llegar a buen puerto. Por eso yo, el míster [el seleccionador, Julen Lopetegui] y los compañeros hemos querido organizar esta conferencia. Quiero ayudar en todo lo que pueda. Estamos ante un objetivo que llevamos más de un año persiguiendo. Es muy complicado llegar a esta situación de clasificarnos virtualmente para el Mundial de 2018 ganándole a Albania este viernes, a falta de una jornada para acabar la fase”.

Pensé en renunciar para que mis compañeros no soporten estos pitos... Pero irme ahora sería darle la razón a toda esta gente, que no creo que sean mayoría, que entienden que la mejor solución es silbar e insultar. No les daré ese lujo

El central del Barça dijo que lo que más le fastidiaba era que sus compañeros sufrieran los pitos que iban dirigidos a él. “Me he planteado renunciar a la selección para que mis compañeros no tengan que soportar esa presión exterior”, confesó. “Tienes que valorar todas las opciones, pero pensándolo mucho creo que lo mejor es continuar y aceptar el reto de darle la vuelta. Irme ahora sería darle la razón a toda esta gente que no creo que sean una mayoría, que entienden que la mejor solución es silbar e insultar. No les daré ese lujo. Estoy convencido de que hay muchísimos más aficionados que están a favor de que me quede y yo me veo con mucha capacidad. Para mí es un reto muy importante darle la vuelta a esto… Incluso me he planteado seguir después del Mundial [contra su anuncio de 2016 de retirarse de la selección en 2018]”.

Preocupado ante el curso de los acontecimientos políticos y su influencia divisiva en el equipo, el seleccionador, Julen Lopetegui, ha procurado orquestar una descompresión general, según fuentes próximas al técnico. Por un lado, al acordar con Sergio Ramos, el capitán, una rebaja de sus apariciones ante la prensa para evitar malentendidos que lo presenten como antagonista de Piqué; por otro, conviniendo con Piqué la celebración de una conferencia para que explique su punto de vista y deshaga la imagen que le han construido quienes le retratan como promotor del desacato y la secesión.

Le preguntaron si era independentista y se negó a declarar su postura política de forma explícita. “No lo puedo contestar”, replicó. “Los jugadores somos figuras globales y no puedo decantarme por un lado o por otro. La mitad de todos mis seguidores los perdería porque la gente pone la política por encima de todo lo demás y aquí venimos a jugar al fútbol. Mis hijos son catalanes, españoles, colombianos y libaneses. Estamos en un mundo global, donde todo está cada vez más conectado y en el cual los países son lo de menos. ¡Mi respuesta es lo de menos! Estamos ante un problema político en España que cada día va a más, cada vez hay posiciones más radicales. O se encuentra un punto intermedio a través del diálogo o esto cada vez va a ir a más. Las consecuencias no las sabe nadie. Hemos de ser muy coherentes y tener mucho respeto los unos por los otros e intentar hablar. El diálogo lo puede conseguir todo”.

Durante toda su exposición, el futbolista se esforzó por deslizar que no era independentista, que se sentía español, y que estaba orgulloso de poder representar a España. La voz se le quebró cuando habló de lo que significaba la selección para él. “Es imposible poner en duda mi compromiso”, dijo. “Llevo aquí desde los 15 años y considero que la selección es mi familia. Los empleados de la federación, los doctores, los entrenadores, los compañeros… los veo como una familia. Por eso estoy aquí. Por esta selección he sentido el máximo compromiso. Me duele que se dude de eso. Me siento muy orgulloso de estar en la selección española y formar parte de un grupo de jugadores que son únicos y tratar de conseguir títulos con ellos”.

“No me arrepiento de lo que dije el domingo porque es lo que siento”, subrayó, en relación a sus declaraciones lamentando la represión policial sufrida por los organizadores y los votantes durante el referéndum fallido que convocó la Generalitat de forma ilegal. “Todos somos personas. Las opiniones las formamos por lo que oímos en nuestros entornos y es imposible que pensemos todos igual. En este país hay mucha gente que no piensa como yo. Todo el mundo sabe que estoy a favor de que la gente pueda votar, por el sí, por el no, o en blanco. Pero también respeto aquella gente que piensa que los catalanes no tenemos que votar, como puede ser Rafa Nadal u otras muchas personas. No tengo ningún problema. Creo que mediante el respeto y el diálogo se llega siempre a buen puerto. Yo con los compañeros de la selección que no piensan igual hablo de este tema porque es recurrente, y al final hablando llegamos a la conclusión de que hay muchas cosas que se pueden solucionar. Pero no nos toca a nosotros porque al final somos futbolistas”.

Si no tienes una selección en Cataluña, ¿por qué no vas a jugar para un país como España, que es la hostia, con gente de puta madre?

“No es incongruente pensar como pienso y jugar para España”, aseguró, “y te lo llevo al extremo, que no es mi caso. Un independentista podría jugar en la selección española, porque no hay selección catalana y porque el independentista no tiene nada en contra de España. El catalán que está a favor de la secesión no está en contra de España. Simplemente quiere tener su propio país. Entonces, si no tienes una selección en Cataluña, ¿por qué no vas a jugar para un país como España, que es la hostia, con gente de puta madre? Yo me planteo esa pregunta. No es mi caso. Pero tendemos a llevarlo todo al sentimentalismo y al fanatismo cuando somos un grupo de gente que está aquí para que España pueda ganar. Nada más. El que rinda mejor en el campo es el que irá convocado”.

Piqué se opuso rotundamente a la idea de que lo mejor es no mezclar el deporte y la política. “Somos jugadores pero ante todo somos personas”, explicó. “Y entiendo la postura de muchos jugadores que no quieren hablar de política porque es un marrón. Pero, ¿por qué no expresarse? Yo entiendo la postura del que no quiere mojarse porque en definitiva es futbolista, pero quiero que también sean comprensivos conmigo si yo quiero expresar lo que siento. Recordad que ante todo somos personas. Entramos en el terreno de juego y tenemos nuestros problemas, y tenemos que convivir con ello y trabajar con ello. ¿Por qué un camarero o un mecánico pueden hablar de política y el futbolista no? Es algo que está establecido así y no tiene sentido que sea así”.

“No considero que yo esté en primera línea de militancia”, apuntó, cuando le plantearon que para un militante en pro del referéndum es incoherente defender a España.” Hay gente que me aconseja no hablar más de política, Yo lo escucho y lo valoro. Pero no creo que me haya mojado tanto. No me he posicionado en ningún bando. Solamente he dicho que la gente tiene que votar: sí, no, o en blanco. Cualquier opción es válida. No he intentado defender un bando con uñas y dientes”.

“Yo estoy convencido de que hay muchísima gente en España que piensa como yo”, continuó. “Ha habido manifestaciones en Madrid y en Sevilla a favor de que los catalanes puedan votar. Esto es aparte de mi carrera con la selección. Lo que quiero transmitir es que hay gente en España que tiene una opinión muy diversa, y está bien. Simplemente nos tenemos que respetar entre todos, aunque pensemos de manera muy distinta, aunque nos encontremos en los extremos. Da igual. Mediante el diálogo estoy convencido de que se pueda llegar a buen puerto. Otra cosa son los pitos. Es muy difícil que paren todos los pitidos contra mí. Cuando pitan cuatro parecen muchos. Pero a lo mejor ahora hay aficionados de España que dudan entre ir a animar e ir a pitar a Piqué, y si me escuchan ahora, tal vez decidan ir a animar a la selección. No es por mí, que me duele. Es por mis compañeros. Por ellos de verdad me siento incómodo con esta situación”.

¿Por qué un camarero o un mecánico pueden hablar de política y el futbolista no? Es algo que está establecido así y no tiene sentido que sea así

Contra la versión más extendida, que indica que se guardan las distancias, Piqué quiso destacar que su relación con Ramos, el capitán de España, es muy buena. “Lo de Sergio Ramos es una mentira”, señaló. “Con Sergio nos llevamos fenomenal. Es más, seremos socios de un negocio que le planteé… ¡Ya está bien de tópicos! Lo fácil es decir que cada vez que venimos a la selección Sergio Ramos y Gerard Piqué se tienen que reunir y acercar posturas. No es necesario que nos acerquemos porque estamos muy cerca”.

Interrogado sobre su postura en caso de una eventual declaración unilateral de independencia de Cataluña, el jugador se mostró ambigüo. Después de presentarse como un ciudadano responsable, declaró que en este momento lo más importante para él era ganarle a Albania el viernes. “Si se proclama la independencia en Cataluña no sé lo que pasaría”, dijo. “No me he planteado ese escenario. El domingo se intentó hacer un referéndum que no se pudo llevar a cabo al cien por cien. Yo ahora lo que quiero es jugar el viernes un gran partido y clasificarnos para el Mundial. Eso es mucho más prioritario que lo otro, por cercanía. Luego me intentaré informar sobre lo demás. Pero, ¡no importa cómo reaccione yo! Esto es mucho más importante que mi persona y los medios lo centran en mí. Estamos hablando de un país como España, con cientos de años de historia, en donde hay una parte que se quiere ir. ¿Qué importa la opinión que pueda tener yo? Esto va mucho más allá. Y esto se soluciona hablando. Mi opinión no importa. Importan que los políticos hagan su trabajo y solucionen este problema. Sigo pensando que España y Cataluña separadas serían más débiles”.

Seductor por naturaleza, Piqué lamentó que las redes sociales, su instrumento de comunicación de cabecera, contribuyan muchas veces al desencuentro. “Las redes sociales son mucho más frías”, dijo. “Estoy convencido de que si cojo a todos los que me silban en un estadio y nos sentamos a la mesa, después de cenar no me silbaría nadie. Entiendo que haya gente que pueda sentirse ofendida. Si ha sido así, estoy para hablarlo y para que entiendan mi postura. Mi postura no ha cambiado”.

España y Cataluña son como el padre con el hijo que cumple 18 años y se quiere ir de casa. Cataluña siente que es tratada de una manera que no se acerca a la realidad. El Gobierno tiene dos opciones: o se sienta como haría un padre a dialogar, o quizás ese hijo se te va

“Que la actuación del domingo [la represión policial] me doliera, porque hay gente que en Cataluña sufría, es algo que yo puedo explicar y que he hablado con el míster, al que le gusta mucho hablar de política”, observó. “Pero es muy difícil transmitir a los que estáis en Madrid, en Andalucía o en el País Vasco lo que está pasando en Cataluña si no vais allí. La televisión muestra lo que quiere mostrar, pero yo he visto algo muy distinto de lo que la gente percibe aquí. Yo puedo tener una opinión diferente. ¿Por qué no nos podemos sentar a hablar y a tomar un café con el míster o con Sergio [Ramos]? El diálogo acerca a las personas. Al final estamos en un punto en el que se está radicalizando todo. España y Cataluña son como el padre con el hijo que cumple 18 años y se quiere ir de casa. Cataluña siente que es tratada de una manera que no se acerca a la realidad. España tiene dos opciones: hablo del Gobierno. O se sienta como haría un padre a dialogar, o quizás ese hijo se te va. Y como hablo de gobiernos hablo de nosotros, de las personas. Se trata de que por lo menos respetemos nuestras opiniones”.

Piqué dijo que no vio el discurso de Felipe VI, el martes por la noche, porque se despistó en la sobremesa. “Sinceramente no escuché al Rey”, dijo. “Lo quería escuchar y se me pasó porque estábamos jugando a la pocha. Y suena a que no nos importa nada, pero no lo vi y no puedo comentarlo. Habrá opiniones diversas. Seguramente haya gente a la que le gustó. Por todos los inputs que me llegan a los catalanes les habría gustado un mensaje más cercano a los catalanes y a las personas heridas el domingo”.

“Ojalá que la gente cambie de opinión respecto a mí”, concluyó. “Solo quiero que la gente vea que soy coherente, que defiendo lo que pienso pero respeto y entiendo que muchísima otra gente pueda pensar distinto. Solo les pido que respeten mi opinión, y que nos respetemos mutuamente y que nos sentemos a dialogar entre todos. No solo los gobernantes. También las personas. Porque todo se resume en las personas”.

Repudiado por un sector de la hinchada, especialmente por los madridistas más fervorosos, el jugador culé se presentó en la sala de conferencias de la federación con el propósito de "solucionarlo todo". Apenas pudo redondear algunas de sus ideas sobre un drama social y político que le obsesiona y le preocupa cada vez más. Tuvo la virtud de hacerlo en un entorno en el que casi todos se reprimen por miedo a meterse en líos. En una época marcada por líderes huidizos, nadie podrá negarle a Gerard Piqué el valor de afrontar a la opinión pública a pecho descubierto.

 

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