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El Deportivo se alivia a costa de un Alavés que sigue sin marcar ni puntuar

Un gol de Luisinho decide un mal partido entre dos equipos con bastante que mejorar

Florina Andone, del Deportivo, disputa la pelota al defensa alavesista Vigaray.
Florina Andone, del Deportivo, disputa la pelota al defensa alavesista Vigaray. EFE

El Deportivo tiene un problema por resolver no ya para jugar al fútbol sino para transmitir pasión a sus aficionados: no se le atisba un estilo, está por definir lo que quiere ser. Riazor ha visto versiones de todos los pelajes, unas las ha disfrutado y otros los ha sufrido, lo que no veía desde hace mucho tiempo es la ausencia de un plan. Al menos eso es lo que se percibe en un equipo al que le cuesta construir en la medular, que no se repliega para salir a la contra, que no se lanza a recuperar la pelota para realizar centelleantes transiciones o para construirlas pase a pase. No es todavía un equipo ni de propuesta ni de respuesta. Toda esa sinsustancia conlleva problemas para sumar puntos y como consecuencia bloqueo. Sin mayor épica contra el Alavés festejó su primer triunfo. Fue por la mínima, pero suficiente para acallar cierto ruido de sables en torno al técnico Pepe Mel.

Deportivo

4-4-2 (D.P.)

Pepe Mel

25

Pantilimon

16

1 goles Gol

Luisinho

14

Arribas

24

Schar

2

Juanfran

22

Celso Borges

20

Guilherme

9

Cambio Sale Bruno Gama

Fede Cartabia

17

Federico Valverde

7

Cambio Sale Emre Çolak

Lucas Pérez

10

Cambio Sale Borja Valle

Florin Andone

1

Pacheco

3

Rubén Duarte

2

Tarjeta amarilla Tarjeta amarilla

Vigaray

12

Rodrigo Ely

6

Tarjeta amarilla Tarjeta amarilla

Guillermo Maripán

19

Manu García

16

Cambio Sale Rubén Sobrino

Daniel Torres

23

Medrán

14

Cambio Sale Alfonso Pedraza

Burgui

11

Ibai Gómez

24

Cambio Sale Óscar Romero

Munir

Alavés

4-2-3-1

Javier Cabello

En ese bucle se presentó el Deportivo a tratar de dominar al colista, al único equipo del campeonato que había transitado por las cuatro primeras jornadas sin puntuar ni marcar. Ahí sigue, en la nada. El Alavés, con nuevo entrenador y cinco cambios en su once respecto al pasado fin de semana, se hizo con la pelota de inicio y amagó con manejarla. Pronto se le vio el cartón. El partido se cayó y se deslizó una amarga conclusión en los albores de la competición: sobre el césped trasteaban dos equipos con argumentos para acampar en la cola de la clasificación durante todo la campaña.

Visto lo que se esbozó en los primeros minutos del partido la solución pasaba por encontrar una luz, siquiera un leve haz que marcase el camino hacia la victoria. El Alavés se fundió a negro, como su equipación; el Deportivo encontró a Lucas Pérez, lejos del área, que es donde hace daño. Pero el delantero coruñés, aún lejos de su mejor versión tras una pretemporada a medio gas, tiene carácter y capacidad. Algo ocurre cuando entra en contacto con la pelota, otra velocidad se engrana. Con él, con alguna diagonal de Fede Cartabia se sacudió la molicie el Deportivo, en el que Mel no ha encontrado todavía la manera de activar la mejor versión del turco Emre Çolak, uno de esos tipos que alumbran fútbol.

A media luz se lanzó el Deportivo a por los tres puntos, con dos únicos intentos en tres cuartos de hora, dos remates de Fede Valverde, con el aviso de un remate de Rodrigo Ely al palo tras un saque de esquina. Pudo marcar el Alavés con menos que poco y Riazor se irritó, se aprestó al merecido reproche al final de la primera parte justo cuando Andone y Luisinho conectaron para que el lateral portugués marcase con un zurdazo desde la frontal al que pudo responder mejor el meta Pacheco. “En las tribunas nada está más cerca de la ovación que los silbidos”, dejó escrito Vargas Llosa cuando durante el Mundial de 1982 ejerció de cronista en Riazor. El Deportivo se fue al descanso entre aplausos tras marcar en la última jugada antes del pitido del árbitro.

Pepe Mel dialoga con Lucas Pérez tras su sustitución.
Pepe Mel dialoga con Lucas Pérez tras su sustitución. EFE

Ocurrió entonces lo habitual en estos casos, que el gol a favor orientó las quebradas ambiciones del Deportivo, acomodado también por la tibia respuesta del Alavés, incapaz de rebelarse contra la derrota, sin que los movimientos desde el banquillo le diesen mayor brío. En ese liza a Lucas Pérez se le agotó el depósito, que se puso en rojo a la hora de partido, y Mel le dio cancha a Emre Çolak. Para entonces el novel Fede Valverde ya le había tomado el pulso al puesto al que lo había destinado el entrenador tapando el flanco izquierdo en el repliegue y con libertad para transitar a posiciones interiores en ataque, que es donde hace daño. Brotó el fútbol en el Deportivo, al menos un atisbo. Se juntaron el excelente Schär, Valverde o Emre Çolak. A veces el estilo se encuentra al agrupar a los buenos y darles un balón. El Deportivo los tiene, en el Alavés se han ido.

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