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Exigirse para crecer

Las respuestas técnicas y mentales cuando un equipo tiene que superar dificultades son las que de verdad sirven para mejorar en el futuro

Juancho Hernangómez se zafa del croata Buva. Ampliar foto
Juancho Hernangómez se zafa del croata Buva. EFE

No todo es positivo cuando ganas por demasiada diferencia. Para crecer como equipo (y también individualmente) es básico sentirse exigido. Estar obligado a dar el máximo es esencial para progresar. Aunque para ganar por grandes diferencias hay que hacer las cosas bien y con seriedad, es indudable que las respuestas técnicas y mentales cuando un equipo tiene que superar dificultades son las que de verdad sirven para mejorar en el futuro.

Para España, el único partido verdaderamente interesante para hacer valoraciones en esta primera fase del Eurobasket ha sido el último contra Croacia. Los anteriores equipos, bien por falta de talento o tal vez abrumados por el juego español, no fueron capaces de competir mínimamente.La selección croata, además de su calidad, jugó creyendo en la victoria, defendió duro y mostró una tremenda motivación ante un equipo al que los resultados previos dan como máximo favorito para ganar el campeonato. El partido fue excelente por su dureza y dificultad y una buena prueba para lo que viene.

Desde que los equipos pasaron a utilizar más jugadores que antiguamente para mantener un nivel de intensidad más alto se puso de moda el concepto de aportación de la segunda unidad. En Estados Unidos, donde suelen salir siempre con los mismos de inicio, este concepto hace referencia a la aportación de los jugadores que relevan a los titulares. La primera fase, que finaliza hoy con un ya intrascendente partido ante Hungría, ha servido para que estos jugadores hayan cogido confianza.

Ha sido muy apreciable la desenvoltura y el desparpajo de Juancho a pesar de que no ha cumplido aún los 22 años, la eficiencia de Oriola y Sastre, o la buena respuesta de todos ellos a pesar de ser debutantes incluso en momentos en los que han coincidido en la pista con Willy y con Sergio Rodríguez, como único veterano. Un quinteto que da un registro muy diferente al titular, con todas sus ventajas e inconvenientes. Será crucial que en los próximos y decisivos partidos, la segunda unidad mantenga o supere el nivel que ha exhibido hasta ahora. Los grandes equipos, aunque tengan jugadores con un peso específico mayor que el resto, necesitan aportaciones importantes, y variables, de todos. El partido tan igualado frente a Croacia también dio algo de información sobre qué cinco, el verdadero equipo titular, es el que acabará los partidos cuando sean de final incierto, en este con Ricky y Sergio juntos en la cancha.

Dicen que el elogio debilita. Creo que es así cuando se hace basándolo exclusivamente en el resultado. Si se gana, aunque sea contra rivales flojos y que no obligan a dar el máximo, puede parecer que el juego es maravilloso y que no hace falta hacer nada para mejorar para los siguientes partidos. En cambio, elogiar que el equipo está siendo consistente en defensa (aunque seguro que con capacidad de mejora especialmente es situaciones de bloqueo directo) y que hay muchos jugadores que están sabiendo “encontrar” su momento para aportar en ataque es beneficioso porque marca la dirección de lo que hay que seguir haciendo en los partidos decisivos.

En anteriores campeonatos perder algún partido en esta fase ayudó para llegar mejor a las citas decisivas. Si hoy se gana el último partido de grupo contra Hungría, este Eurobasket obligará a la selección a un torneo sin derrotas para ser campeones. La presión por ser favoritos y la calidad de los próximos rivales va a ser grande. Un gran reto se avecina. Nada que no sepan los experimentados jugadores de la selección que han demostrado sobradamente su capacidad competitiva en el pasado.

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