Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Los coroneles de la Vuelta

Poels, Nieve, López, Pello Bilbao, Pellizotti y Antonio Nibali son los ángeles de la guardia de los jefes de fila

El ciclista colombiano del Astana, Miguel Ángel López, apodado Superman Ampliar foto
El ciclista colombiano del Astana, Miguel Ángel López, apodado Superman EFE

A Miguel Ángel López le apodan Superman no (o no solo) por su dinamismo explosivo y elegante en las escaladas, su rendimiento interesante en las contrarreloj y su rapidez para luchar en los sprints, sino por hacer algo que “cualquiera hubiera hecho”, dijo. Unos días antes de iniciar el Tour del Porvenir de 2011, entrenando en Colombia, dos ladrones quisieron robarle la bicicleta. Él se enfrentó a ellos a puñetazos, pero recibió una puñalada en la pierna. Sin embargo, consiguió mantener su bicicleta. Desde entonces es Superman aunque viéndole correr bien pudiera apodársele así por sus condiciones deportivas (aunque el apodo sea grandilocuente).

En el Astana era el principal escudero de Fabio Aru, pero como el italiano va con lo justo y a él le sobra gasolina, casi parece más el jefe que el vasallo. Ha ganado dos etapas, las dos etapas reinas de la Vuelta y otra se le escapó por un mal cálculo siendo segundo por detrás del polaco Rafal Majka. Ya ha adelantado a Aru en la general (el colombiano es sexto y el italiano, séptimo) y es el principal candidato en las dos etapas montañosas que restan en la Vuelta: Los Machucos y El Angliru. El otro escudero del Astana es el vasco Pello Bilbao, un corredor menudo con un motor potente, encargado bien de endurecer la marcha, bien de impulsar a Aru o de recogerle cuando se queda rezagado.

El Sky es, sin duda, el equipo más potente del mundo y cuenta con el mejor ciclista del mundo, Chris Froome. Pero casi nunca está solo en la guerra. Wout Poels, holandés, y Mikel Nieve son sus coroneles en las duras ascensiones. El resto hace el trabajo previo de control. Poels, de tanto tirar de Froome hasta muy cerca de la meta, no es el ayudante que hecho el trabajo se retira y coge un taxi para llegar. Ahora mismo es 10º en la general, un puesto que muchos ansían, algo así como la medalla de bronce de la carrera: el oro es para el que gana, la plata es hacer podio y el bronce entrar en el Top-10. Y ahí está este holandés espigado, con maneras de gran ciclista, supeditado al mariscal Froome.

El otro coronel es Mikel Nieve, chico para todo, en plena forma en esta Vuelta, entregado a la tarea de defender a su jefe, que dejará de serlo la próxima temporada. Nieve se marcha al Orica, un equipo con muchos jefes pero muy democrático, donde espera a sus 33 años tener libertad para luchar por el éxito. Nibali tiene en Pellizotti su guardián de lujo. Si Nibali es el Squalo, Pellizotti es Il Delfino di Bibione y en éste encuentra la experiencia para moverse en la carrera.

Es un ciclista fuerte capaz de estirar un pelotón y llevarlo con la lengua fuera. Antonio Nibali es el hermano menor de Vincenzo. A sus 23 años, se ha destapado en la Vuelta por su capacidad de resistir más de lo previsto junto a los mejores. Son el alfa y el omega de los ayudantes del campeón italiano. Gregarios se les decía antes. Pero nadie gana una guerra él solo. Porque “nadie es tan bueno como todos juntos”, como dijo Alfredo Di Stéfano.

Puedes seguir Deportes de EL PAÍS en Facebook, Twitter o suscribirte aquí a la Newsletter.