Wayne Rooney renuncia a la selección inglesa

El jugador de campo que más veces ha vestido la camiseta de Inglaterra renuncia a la selección para centrarse en su nuevo periplo en el Everton

Rooney, durante un partido con la selección.
Rooney, durante un partido con la selección.EDDIE KEOGH (REUTERS)

Tiene 31 años y lleva casi media vida como profesional del fútbol. No hay exageración. Wayne Rooney debutó hace quince años con la camiseta del Everton, club al que ha vuelto este verano para desmentir que su salida del Manchester United e incluso de la selección obecedeciese a que se trataba de un futbolista en declive. Las dos primera jornadas en la presente Premier League le ayudan a desdecir a los agoreros, ha marcado en ambas sendos goles que le han dado cuatro puntos a su equipo, suficiente para recibir de nuevo la llamada del seleccionador Gareth Southgate, que quería reclutarle para la doble jornada que se avecina ante Malta y Eslovenia. Pero Rooney ha decidido que nunca más llevará los tres leones en el pecho, el escudo que identifica al fútbol de su país. No volverá a jugar con Inglaterra porque, baqueteado tras cerca de 800 partidos oficiales entre clubs y selección, asegura que quiere concentrar sus energías en el nuevo tiempo que acaba de iniciar con el Everton. “Fue magnífico recibir esta llamada y es una decisión muy difícil porque jugar con Inglaterra siempre fue especial para mí”, explica en un comunicado publicado por la federación inglesa de fútbol.

Wayne Rooney se despide de los pross como el futbolista de campo que más veces ha vestido su camiseta, 119 partidos, a solo seis del meta Peter Shilton. Trece años de trayectoria en los que hasta el pasado mes de octubre no conoció la suplencia si había puntos en juego. Fue tras un partido contra Malta en Wembley en el que los aficionados ya abuchearon su nombre cuando le citaron por megafonía al cantar las alineaciones. El partido fue un calvario y tres días después Southgate le mandó al banquillo. En noviembre, antes del amistoso contra España, se filtraron fotos suyas en el hotel de concentración durante una jornada de descanso. Se le apreciaba en estado de ebrio durante el convite de una boda. Tuvo que salir a la palestra a pedir disculpas, pero el año ya se había torcido, perdió la titularidad en el Manchester United y acabó la temporada fuera de las convocatorias de Southgate.

Delantero de raza, con más clase y capacidad técnica del que delata su, en ocasiones, orondo físico, sobre Wayne Rooney pesa la losa de la infravaloración. “Es uno de los diez mejores futbolistas de la historia de Inglaterra”, sentencia Gary Lineker, otra gloria del Everton. Su trayectoria se tiñe a partir de su precocidad en el éxito, su capacidad para buscarse problemas y protagonizar titulares en los tabloides y su voracidad sobre el césped: 53 tantos sumó con la selección, 200 lleva en 462 partidos en la Premier, donde también ha repartido 101 pases que acabaron en gol.

Le perjudicó ser el mejor futbolista inglés en un largo tiempo de sequía, en un periodo de atonía y decepciones con la selección, malparado como salió de su primer Mundial, el de 2006 tras un encontronazo con Ricardo Carvalho y su entonces compañero Cristiano Ronaldo que se saldó con una tarjeta roja y una postrera derrota inglesa en la tanda de penaltis de los cuartos de final. Tampoco de la cita de 2010 salió bien parado. Llegó a ella en su mejor momento, tras anotar 26 goles en la competición liguera, pero en Sudáfrica no vio puerta y se fue entre reproches al apoyo de los aficionados al equipo. En 2014 se marchó en silencio y entre lágrimas, apeado en la primera ronda. Tampoco en la Eurocopa encontró redención, eliminado incluso de la de 2008 tras un decisivo partido contra Croacia que se perdió por lesión. “Entre mis pocas decepciones está la de no haber podido ganar un gran título con la selección”, lamenta ahora en el adiós.

Una de las últimas sensaciones del fútbol inglés, uno de los delanteros que le tapa ahora en la selección, Jamie Vardy, apenas es quince meses más joven. Y Jermain Defoe, otro habitual en el ataque de la selección, tiene 34 años. “Si juego en el Everton sé que tendré abierta la puerta con Southgate”, había explicado Rooney cuando a principios de julio decidió regresar a los origenes. Confesó entonces que nunca durante sus trece años en el Manchester United había dejado de vestir en su casa un pijama del club que lleva en el corazón. Rooney lleva a gala sus raíces. “Quise asegurarme de que mis dos hijos naciesen en Liverpool”, explicó en un documental de la BBC titulado “The man behind the goals” (“El hombre detrás de los goles”). Cuando su agente le llegó con mareantes ofertas chinas para endulzar su salida del Manchester United le pidió que llamase a su antiguo hogar. Y se fue al Everton por la mitad del sueldo que cobraba en Old Trafford. Ahora quiere darle en exclusiva su último aliento futbolístico.

Normas

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS