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Marcos Alonso, el desconocido

El lateral zurdo del Chelsea impacta con dos goles al Tottenham, edifica una carrera profesional fuera de España y oposita a la llamada de Lopetegui, que fue entrenador suyo en el Castilla

Marcos Alonso celebra su primer gol al Tottenham.
Marcos Alonso celebra su primer gol al Tottenham. Getty Images

El futbolista del que todos hablan no ya en Inglaterra sino en medio mundo es español, tiene 26 años y apenas ha jugado un par de minutos en el fútbol profesional de la tierra que le vio nacer. No resulta aventurado deducir que para quien no exprima la parabólica se trata de un desconocido. El viernes puede recibir su primera llamada para integrarse en la selección de Julen Lopetegui, el entrenador que le dio la alternativa en el Real Madrid Castilla cuando apenas era un juvenil. Marcos Alonso Mendoza (Madrid, 1990) impacta por sus actuaciones en el lateral izquierdo del Chelsea, al que llevó a la victoria el pasado fin de semana con dos goles en Wembley ante el Tottenham. Nada inusual. Estamos ante el zaguero más realizador de la Premier: seis goles anotó al campaña pasada, dos lleva en la actual. “No me sorprende porque es capaz de generar muchas ocasiones”, aclara Antonio Conte, su entrenador.

Hay pedigrí en el carril izquierdo del Chelsea, propiedad del nieto de Marquitos, racial lateral ganador de cinco copas de Europa con el Real Madrid, del hijo de otro Marcos Alonso, el Pichón, extremo de clase que ofreció su mejor fútbol en los años en los ochenta para Atlético y Barcelona. No es complicado percibir en la tercera generación un compendio balompédico de sus ancestros, con el largo aliento y el corajudo tesón del abuelo y la exquisitez del padre. “Mucho talento y recorrido, un chico creativo que arriesga, con iniciativa, zurdo exquisito con un guante a balón parado, buen desplazamiento de balón y habilidad en los espacios cortos”, detalla Alejandro Menéndez, que le entrenó en el Castilla en la temporada 2009-10 y concluye: “Es un lateral moderno”.

Las opciones de Lopetegui para el flanco izquierdo

Tras unos años en problemas, hace un par de temporadas el fútbol español podía presumir de excedente para el lateral zurdo de la selección. El tiempo y la progresión de algunos futbolistas lo ha matizado y abona las opciones de que Marcos Alonso aproveche su buen momento para vestir de rojo. Jordi Alba es el titular habitual para Lopetegui, pero una lesión el pasado mes de octubre obligó a Lopetegui a convocar a última hora a Monreal, que llegó y se puso la camiseta de titular contra Albania en Shkodar.

El navarro se ha consolidado en las siguientes listas, pero ahora juega en su equipo como central. En la llamada de noviembre, con Alba todavía de baja, el seleccionador llamó al sevillista Sergio Escudero. Nacho, otro habitual, también podría alternar en esa posición, pero ya la está olvidando en su día a día, más orientado al eje de la zaga. Por detrás emergía Bernat, que ha perdido pie en el Bayern, o su paisano Gayà, que cedió la titularidad en la sub21 al gallego Jonny, un diestro como Azpilicueta, que no ejerece de lateral izquierdo en el Chelsea precisamente desde la llegada de Marcos Alonso.

Otras alternativas son la de Yuri Berchiche, que no dispone de minutos tras su llegada al PSG, el colchonero Lucas Hernández o su hermano Theo, que aún pueden decantarse por defender la selección española en lugar de la francesa.

La modernidad tiene un pasado. Alonso dio el salto al filial blanco con apenas 18 años tras seis años en la casa. Lopetegui le puso una camiseta de titular en diez de los once partidos finales del campeonato, con el equipo en la batalla por llegar a una promoción de ascenso a Segunda División que al final se escapó. Apenas llevaba unos meses como lateral porque en el vivero blanco comenzó como extremo o interior zurdo hasta que Juan Vicente Peinado, su entrenador en el Juvenil B, le resituó el horizonte porque entendió que con su zancada y tanta potencia en carrera le costaba desbordar como extremo. Entonces comenzó a alternar también en las categorías inferiores de la selección. Nunca ha vestido la Roja más allá de la sub19.

Marcos Alonso, el desconocido
Getty Images
Primer y segundo gol de Marcos Alonso al Tottenham.
Primer y segundo gol de Marcos Alonso al Tottenham. AFP

Su línea futbolística parecía recta, expedito su carril, el zurdo, valorado en una cantera que en el verano de 2009 quiere dar un giro. “Vuelve Florentino a la presidencia y se decide que el Castilla debe rejuvenecerse y no tener tantos futbolistas extranjeros”, recuerda Menéndez, elegido para relevar a Lopetegui, que se va al paro un año antes de recalar en la federación. Alonso completa una temporada que propicia una postrera citación de Manuel Pellegrini para trabajar con el primer equipo e incluso debutar en él. El 4 de abril de 2010 disputa dos minutos y el descuento del partido del Real Madrid en Santander, que no es un escenario cualquiera para su familia paterna, de procedencia cántabra.

Lo que ocurre a partir de ahí se escribe durante un tiempo con renglones torcidos. Tras ese estreno llueven las ofertas y elige la del Bolton Wanderers en la Premier League. “Triunfar en el Madrid desde abajo es complicado, puedo estar tiempo sin tener continuidad y quiero jugar al máximo nivel”, explicó en su adiós. Pero en Inglaterra se pasó los dos primeros años casi en blanco, un tiempo en el que el equipo pierde la categoría y él vive un trágico episodio durante unas vacaciones en Madrid, cuando un accidente de circulación con el coche que conducía le costó la vida a una de las ocupantes del vehículo. Tras una noche de fiesta se determinó que iba a más velocidad de la debida y con una tasa de alcoholemia superior a la exigida. Le acusaron de homicidio imprudente.

Aquel luctuoso suceso tardó casi cinco años en cerrarse en la vía judicial con un acuerdo que evitó pena de prisión. Toda esa losa no impidió que Alonso creciera profesionalmente, que se despidiese de Bolton tras ser elegido por los aficionados como mejor jugador de la temporada en el regreso a la Championship y ganarse un contrato con la Fiorentina, que a los pocos meses de su llegada le cedió al Sunderland. En el norte de Inglaterra contribuyó como titular indiscutible a que el equipo que entonces adiestraba Gustavo Poyet lograse una agónica permanencia en la Premier y se plantase en la final de la Copa de la Liga. El técnico uruguayo peleó sin éxito al final de aquella temporada para que el club ejerciera la opción de compra que había pactado con los italianos: seis millones de euros. Cuando dos veranos después el Chelsea pagó 25 millones por su ficha muchos arquearon las cejas en Sunderland.

“Trabajamos mucho con él en el aspecto defensivo porque le costaba sujetar la posición. Tiene cuerpo de central, pero mira siempre hacia delante. No estaba aún preparado cuando llegó a la Premier con 19 años, pero supo crecer en esa exigencia competitiva y luego hacerlo también en un campeonato como el italiano en el que tenía que asumir obligaciones defensivas”, describe Menéndez, que pondera su capacidad para adaptarse a varios entornos y al tiempo progresar profesionalmente. Marcos Alonso Mendoza ya no semeja el chico inmaduro que tuvo que operarse de un tobillo tras lesionarse mientras jugueteaba en una cama elástica o, peor todavía, el que se subió tras beber unas copas a conducir un coche con cuatro jóvenes más bajo su control. Nada borra el pasado, pero escribe su futuro. Y este viernes puede teñirlo de rojo.

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