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Semenya, bronce en 1.500m, vale para algo más que el 800m

La sudafricana no puede con la keniana Faith Kipyegon

Kipyegon celebra el oro con Semenya detrás.
Kipyegon celebra el oro con Semenya detrás. AP

Una de las cosas que más sorprende entre la comunidad atlética y la médica es que la inmensa mayoría de las atletas que padecen hiperandrogenia, una condición que les hace generar endógenamente más testosterona que la que correspondería al sexo femenino, compiten en 800m, empezando por la más conocida, Caster Semenya. La razón más aducida es que la testosterona les da fuerza y que el 800m es una prueba ideal para su fulgor.

El valor de la medalla de bronce de Semenya en los 1.500m ganados por la keniana Faith Kipyegon por delante de la norteamericana Jenny Simpson, reside en que rompe el tópico. El 1.500m es una prueba táctica, en la que no importa solo la velocidad y la fuerza del último cambio de ritmo, sino también la resistencia, la colocación, el sentido de la carrera.

Lo que se llama ser atleta. Temiendo el gran final de la surafricana y de Simpson, la holandesa de origen etíope Sifan Hassan, lanzó un gran cambio de ritmo a falta de 600m que solo acabó con ella. Semenya entró quinta y muy retrasada en la última recta, donde superó a todas menos a dos. A la última, a la heroína local Laura Muir, que hace del 1.500m una prueba de resistencia mental, dureza y coraje, solo la adelantó sobre la línea. Semenya correrá también el 800m, la distancia en la que es campeona olímpica y dos veces campeona mundial. Es la gran favorita, por supuesto.

 

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