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Van Niekerk, contra la última gran barrera de la velocidad

El surafricano que heredará de Bolt el trono de la velocidad busca bajar de los 43s en la final de 400m, el martes

Van Niekerk, a la derecha, charla con el británico Daniel Talbot mientras ambos disputan la serie de 200m. Ampliar foto
Van Niekerk, a la derecha, charla con el británico Daniel Talbot mientras ambos disputan la serie de 200m. AFP

Los 400m, dicen sus practicantes, atletas masoquistas en su mayoría, es la carrera a toda velocidad hacia la más completa destrucción física.

Wayde van Nierke no es, que se sepa, masoquista, pero practica la especialidad porque, quizás a su pesar, tiene tanto talento que no le queda más remedio. Van Niekerk, un surafricano que acaba de cumplir 25 años, es el único atleta que en la historia ha sido capaz de correr los 100m por debajo de los 10s, los 200m en menos de 20s y los 400m sin llegar a los 44s. Se ha acercado más que nadie a los 30s (30,81s) en los 300m y se ha propuesto, y seguramente lo conseguirá, convertirse en el atleta que derribe la última gran barrera de la velocidad, corriendo los 400m por debajo de 43s, el último imposible. La final del martes (22.50) no será un mal lugar para conseguirlo. La oposición en ella del atleta de la vecina Botsuana Isaac Badman Makwala, quien no ha ocultado sus intenciones de ser el rey de la fiesta, podría convertirse en el impulso necesario.

No está tan lejos de conseguirlo de todas maneras el surafricano, quien para ganar el oro en los Juegos de Río llegó hasta los 43,03s, rebajando en 15 centésimas el anterior récord mundial, los 43,18s de Michael Johnson, que ya duraban más de 17 años. Con Johnson, uno de los más grandes sprinters de la historia brotan los primeros contrastes. Quizás no haya dos atletas más opuestos e igual de veloces. “Si Johnson era un guepardo, Van Niekerk es una gacela”, decía en el New Yorker el sprinter de Trinidad y Tobago Ato Boldon, uno de los especialistas con mejor ojo. Johnson era potencia pura y frecuencia de zancada, muy corta para su elevada estatura; Van Niekerk es fluidez, facilidad aparente y amplitud de paso. El norteamericano necesitó 180 pasos para sus 400m de récord en el calor de Sevilla en agosto; Van Niekerk, solo 163 en el cálido Río del 16.

La segunda comparación obligada es con Usain Bolt, otro guepardo, que ha dejado vacante el trono temporal de la velocidad. Bolt fue, como Van Niekerk, otro atleta de 200m con cualidades tanto para el 400m como para el 100. Su alergia al entrenamiento de 400m, y a sus sesiones de series para la destrucción que inevitablemente acaban en vómitos, mareos y casi desmayos, le acabó guiando hacia el mucho más cómodo 100m, donde estableció su mito. Con el jamaicano se le medirá por su capacidad para convertirse en el nuevo escaparate del atletismo bonito y brillante. Por ahora no llega ni a su carisma y esplendor macarra. Es como comparar a Mohamed Ali con cualquier otro, cuando no solo cuenta el número de KOs.

En las series de 200m, su otro objetivo, el lunes al atardecer, Van Niekerk ofreció un verdadero ejemplo de lo que realmente es. Corrió rápido dando la impresión de uno que sale de footing, sin esfuerzo y terminó charlando por su rival de la calle de al lado, el británico Daniel Talbot, a quien había hecho de liebre involuntaria hacia su mejor marca, 20,16s.

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