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Las alas de Honda llevan a Márquez a la ‘pole’ en Brno

Vuelven los apéndices aerodinámicos a MotoGP, esta vez camuflados en el carenado: con ellos, el español es el más rápido y Lorenzo mejora

Lorenzo pilota la Ducati con su nuevo carenado en Brno. Ampliar foto
Lorenzo pilota la Ducati con su nuevo carenado en Brno. AFP

Las Honda parten con ventaja este fin de semana. A ninguno de los dos pilotos del equipo oficial le importa reconocerlo públicamente. Hicieron un test privado en el trazado checo a mediados de julio, probaron de todo y adelantaron trabajo. “Desde que empezamos a trabajar aquí hasta el último día de test mejoramos un segundo por vuelta. Además, nos ha ayudado que el primer libre fuera en mojado y el segundo, difícil por la falta de agarre. Los demás han tenido menos tiempo para trabajar”, asumía Marc Márquez, líder de un campeonato apretadísimo, con cinco pilotos separados por solo 26 puntos.

El equipo Honda aprovechó ese test para darle el visto bueno a un nuevo carenado con el que vuelven a aparecer en pista, aunque camufladas, las alas aerodinámicas que ayudaban a corregir la brusquedad de la moto a la salida de las curvas. “Hemos ganado algo de aceleración, aspecto en el que sufríamos las Honda especialmente. Y lo hemos hecho sin perder en otros puntos, buenas noticias porque hasta ahora cuando ganaba aceleración perdía las buenas sensaciones con el tren delantero y también mucho giro”, explicó el campeón de MotoGP, el único que compitió con esa innovación, pues Pedrosa no la ha probado todavía en este gran premio.

Honda dio alas a Márquez y este pilotó como en sus mejores tiempos para llevarse la pole. No sin ahorrarse un par de sustos. Con él en la pista, los ay! son continuos. Salvó una caída apoyándose, como tantas otras veces, en el codo y en la rodilla. Estaba trazando una de las curvas cerradas de Brno y se quedó a ras de suelo: se agarró bien al manillar e hizo tanta fuerza como pudo para recuperar la vertical. Todavía no había empezado siquiera su primera vuelta lanzada al trazado checo. Estaba en juego la clasificación para este domingo. Y, como siempre, salió airoso. De aquella y de otra de sus típicas maniobras, cual cabra en el monte, al dibujar casi una línea recta de la entrada a la salida de la chicane.

Viñales, séptimo: “Yo no pedí tantos cambios”

Maverick Viñales se clasificó el séptimo después de quedar a casi ocho décimas de Márquez. Tiene problemas con su M1, que no le permite girar bien ni frenar tarde. Ganó las dos primeras carreras y sumó una tercera victoria en Le Mans, pero no ha vuelto a subir al podio desde Italia, cuatro grandes premios atrás. Yamaha busca mejorar su moto, pero muchas pruebas han producido el efecto contrario. “Con tantas cosas nuevas, uno se pierde. Yo no pedí tantos cambios”, se lamentaba.

Hizo el mejor tiempo. Y admitió que cada vez se reconoce más encima de la RC213V. “Estoy reencontrando las sensaciones con la moto, vuelvo a entender bien dónde están los límites”, decía. Lo hace gracias, en parte, al cambio de filosofía en Michelin, que ha accedido a no cambiar tanto de gomas entre una carrera y otra y ofrece unos neumáticos delanteros parecidos a los del año pasado: “son más constantes y puedes prevenir mejor dónde está el límite”.

Márquez saldrá hoy desde la primera línea, donde le acompañarán Rossi y Pedrosa. En la segunda: Dovizioso, Crutchlow y Lorenzo.

El español también estrena carenado en Brno. El suyo, además, es menos discreto que el confeccionado en Honda. Tras la prohibición de las alas aerodinámicas que revolucionaron la parrilla las últimas temporadas, en Ducati —la fábrica que dio el primer paso y la que más partido les sacó— se pasaron el invierno estudiando cómo suplir ese déficit. Pero no dieron con la tecla. Tras un primer intento fallido, los ingenieros de Borgo Panigale (Bolonia) han estado toda la primera parte de la temporada buscando mejoras. Hasta que este fin de semana, después de muchas pruebas, el piloto español regresó al box con una sonrisa. Tiene un nuevo carenado. Es algo ortopédico, pero funciona: justo por debajo de la cúpula se abre a los lados, como si presentara dos grandes alas cubiertas por encima.

“Me ayuda a frenar más tarde y más confiado. Además, evita que la moto haga caballitos a la salida de las curvas”, explicaba Lorenzo tras clasificarse en sexta posición, todo un logro. Claro que la nueva pieza también tiene sus inconvenientes: “Es bastante más lenta en las rectas largas. En sexta velocidad pierdo entre 5 y 7 km/h respecto a Dovizioso”. A pesar de ello, al piloto mallorquín le compensa el cambio; se siente más cómodo al manillar de la moto, lo que le permite llevarla más como toca. “No había sentido que tenía tan buen ritmo desde Jerez”, avisó. Entonces se subió al podio. Fue la primera y la última vez hasta ahora en que lo consiguió este curso.

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