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La plata es suficiente para España en Waterpolo

La selección de Miki Oca resiste hasta el tercer cuarto antes de sufrir el embate de Estados Unidos (13-6)

Bea Ortiz intenta lanzar ante Fattal.
Bea Ortiz intenta lanzar ante Fattal. EFE

Los Mundiales de Natación alteraron la cadena alimenticia del ecosistema del Danubio a la altura de la isla Margarita. El torrente de luz sobre la piscina de waterpolo en plena noche atrajo a toda la gama de lepidópteros de hábitos nocturnos. Una nube de polillas sobrevolaron el espejo de agua del centro Alfred Hajós, cubierto diariamente por una atmósfera crepitante a la que acudieron a comer todas las criaturas de hábitos insectívoros de la región. Los partidos de waterpolo se disputan en un clima hostil. En el aire cazaron los cernícalos y los murciélagos; en el agua cazaron las jugadoras de waterpolo estadounidenses. Como el pez legendario que se comió el anillo de Polícrates de Samos, las norteamericanas acuden a pelear por todo lo que brilla con una voracidad única en la historia del waterpolo. Ya suman dos oros olímpicos y tres medallas de oro mundial, la última la que le arrebataron a España por goleada (13-6).

La resistencia que ofrece España a este fenómeno tiene un enorme mérito. La selección que dirige Miki Oca ha sido la única que ha despojado a las americanas de un título cuando las eliminó en los cuartos de final del mundial de Barcelona, en 2013. España, cuyo modelo es tributario del sistema de clubes asentados en comunidades locales, carece de los recursos de los países que persiguen el podio. Estados Unidos, Canadá, Australia, Rusia o Hungría son superiores por peso social, por superestructura y por infraestructura.

Miki Oca: "Debemos estar satisfechos"

España volvió a la élite. Tras el traspiés de los Juegos de Río y del Mundial de 2015, la selección de Waterpolo se subió a un podio de nuevo con una plata al cuello. Todo un éxito dadas las perspectivas iniciales y la superioridad estadounidense. “Siempre quieres más, pero debemos estar muy satisfechos. Rendimos muy bien, así que quiero felicitar a las chicas porque fueron unas auténticas guerreras”, manifestó Miki Oca, el seleccionador.
Las chicas del waterpolo no se subían a un podio desde 2014, cuando se proclamaron campeonas de Europa. “Volvemos otra vez a las medallas y eso significa que hay jugadoras con talento, y nos tiene que dar impulso para el futuro”, dijo Oca. Sobre el partido, el técnico reconoció la superioridad de EE UU: “Aguantamos dos cuartos, pero ellas son fuertes en todas las fases”.

“Sobre todo, lo que han mostrado estas jugadoras es una gran capacidad competitiva”, dice Miki Oca, “un gran espíritu de lucha que han combinado con orden, ideas claras y serenidad”.

Las españolas aguantaron el embate hasta el tercer cuarto. El partido se quebró ahí, justo después de un gol de Anna Espar cuando faltaban siete minutos. Con el marcador luciendo una distancia mínima de 5-4 a su favor, el cardumen de Estados Unidos se abalanzó sobre la mitad de piscina que defendían sus rivales, provocaron cuatro expulsiones temporales, y aprovecharon con precisión cada superioridad. Rachel Fattal, Kiley Neuschul, Maggie Steffens y Aria Fischer ametrallaron la portería española en cinco minutos. Fue una andanada terminal. El partido se agotó en dos contraataques frustrados. Primero Bea Ortiz y después Judith Forca lanzaron los tiros a los palos. El de Bea rebotó en el agua. La pelota permaneció a la deriva un instante a la espalda de la portera americana. Con el 8-4 en el marcador, el punto de suerte que necesitaba España se había perdido.

Oca dirigió hasta Budapest la renovación del equipo que obtuvo la plata olímpica en 2012 y el oro en el mundial de 2013. Sus principales apoyos en Hungría fueron Anna Espar, la conductora del juego, Laura Ester, la portera, y la magnífica Paula Leiton, la boya de apenas 17 años.

Leiton, encantada

“Me sentí súper cómoda desde el primer día”, dijo Leiton, autora de un gol en la final. “Me hicieron sentir parte del equipo. En los primeros partidos tuve muchísimos nervios y lo pasé muy mal, pero partido a partido el equipo se sintió mejor junto. La posición de boya es una de las más duras. Todo es encajar y seguir. Pero me encanta ser el centro del equipo y poder ayudar a mis compañeras a encontrar espacios o a ofrecerme para que me den la pelota”.

El sistema de competición que curte a las nadadoras estadounidenses desde sus colegios hasta la red universitaria de la NCAA ha desarrollado un equipo fastuoso. Dobles campeonas olímpicas desde 2012 y triples campeonas mundiales desde ayer, estas mujeres han depredado las piscinas del mundo con la monotonía de lo predecible. De Londres a Brasil y de Kazán a Budapest, donde se fagocitaron a España con una goleada inapelable.

Rusia fue bronce imponiéndose a Canadá en el partido por el tercer puesto.