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Neymar quiere ser el 10

El brasileño desea liderar un proyecto en el PSG y no estar bajo la sombra de Messi e Iniesta pide que se pronuncie sobre su continuidad en el Barça

Neymar, durante el acto publicitario, en Miami. Ampliar foto
Neymar, durante el acto publicitario, en Miami. AFP

Cuando Johan Cruyff entrenaba al Barcelona las reglas decían que solo se podía alinear a tres extranjeros en el equipo, por lo que Laudrup, Koeman, Stoichkov o Romario debían ir al banquillo en cada encuentro. Entre ellos no había pique alguno. Hoy en día aún mantienen el contacto y la amistad como se vio, sin ir más lejos, en la celebración del 25 aniversario de la primera Copa de Europa azulgrana. Hace cuatro años, cuando el Barça fichó a Neymar, Cruyff retomó la palabra. “Dos gallos en un gallinero no encajarán”, soltó a modo de profecía. Y erró porque el brasileño y el argentino hicieron grandes migas, amigos dentro y fuera del campo. “Algunos decían que no nos llevaríamos bien, pero se equivocaban”, reflexionó el 11 antes de acabar la primera temporada. En el curso pasado, amplió la declaración con una fotografía en las redes sociales junto a Leo en la que añadía un breve texto: “La gente decía que no nos llevaríamos bien. El resto es historia”. Pero ahora parecen cobrar color y fuerza las palabras de Cruyff porque resulta que Neymar ya no quiere jugar en el mismo equipo de Messi, sino que quiere ser el líder del PSG como con Brasil.

En todo el guirigay que envuelve a Neymar, en negociaciones con un PSG que está dispuesto a pagar la cláusula de rescisión del jugador (222 millones) o algún dinero de más para no atender a los impuestos, solo Gerard Piqué ha hablado claro. Si bien enmarañó el asunto con su ya famoso “se queda”, después cogió el micro y cambió de tercio al explicar que era una “opinión personal”. Pero diáfano como es, explicó las posibles motivaciones que mueven a Neymar a querer abandonar el Barcelona, club que le renovó en el curso anterior hasta 2021 y que cuando le contrató en 2013 otorgó una más que generosa prima de fichaje a su padre (40 millones). “Puede ser que tenga dudas por el dinero, que no creo. En lo deportivo quizá es más ambicioso, pero tampoco creo que haya mejor club que este”, se arrancó Piqué; “o quizá lo que quiere es tener un papel más importante en el equipo, pero ha coincidido con Messi, el mejor de la historia. Por este lado podría entenderlo, pero le planteo que no se vaya a París, a una Liga donde no le verán tanto y donde se lo juega todo a la carta de la Champions”. O, lo que es lo mismo, Neymar prefiere llevar el 10 y no el 11. “Es que no hay más. Es lo que quiere, ser un primera espada”, explican desde las oficinas del Camp Nou, un tanto contrariados porque entienden que el fútbol es un juego colectivo y no individual.

Ya nadie duda de que Neymar se quiera ir [incluso Radio Montecarlo afirma que el traspaso se hará el lunes o el martes, según alguien cercano al jugador]. Por un lado, no ha dicho lo contrario, por más que se lo haya sugerido en un par de ocasiones el Barcelona. Y por el otro, los acontecimientos le delatan. Lo advirtió Piqué y lo constató este viernes en el acto promocional de Nike, donde Neymar hizo acto de presencia y poco más. Se presuponía que era el día y la hora en que el brasileño se expresaría, diría la suya ante el aluvión de informaciones sobre un traspaso que podría ser histórico. Pero agua de borrajas; Neymar solo respondió a dos preguntas —ambas pactadas antes del evento—, una sobre Miami y otra sobre el producto. Queda por ver si habla el lunes en Shanghái —viaja directamente desde Miami; en dirección contraria a la expedición del Barça—, donde tiene otro acto promocional con la marca Replay, fruto del acuerdo de patrocinio que firmó el club hace cuatro años con las empresa Fashion Box.

En vísperas del amistoso ante el Real Madrid, en Miami, compareció Iniesta ante la prensa. “A todos nos gustaría que la situación fuese distinta. Hay una única vía: que Ney se pronuncie. El grupo quiere que siga porque es una pieza fundamental”. Inquirido el capitán por la conveniencia de un traspaso astronómico, indicó: “Para mí es uno de los mejores jugadores del mundo. Nos está dando muchísimo. Y ojala esté muchos años en el Barça. Sería una grandísima noticia. No veo que 200 o 300 millones sea más beneficioso que contar con él. En mi equipo siempre quiero a los mejores”. Luis Suárez añadió: “Ney ya dará sus explicaciones y nosotros lo apoyaremos en la posición que adopte. Para mí es uno de los tres mejores jugadores del mundo y hay que disfrutarlo. Sería una lástima que no siguiera”.

Pelea con Semedo

Sin una palabra del 11, el culer se debe conformar con su juego de pies, inspirado en la pretemporada porque ha materializado los tres goles del equipo, dos a la Juve y otro al United. Aunque este viernes también estropeó su discurso en el césped porque en el entrenamiento matutino se las tuvo con Semedo, que le hizo una entrada dura y de repente vio cómo el brasileño se le encaraba en dos ocasiones, retenido por Mascherano y Busquets hasta que el técnico Valverde le echó a la caseta antes de tiempo. Y eso que Semedo, en una entrevista con Sport,se deshacía en elogios al brasileño. “Neymar, con el que me llevo bien porque habla portugués, es de otro planeta como Messi. Tienen una calidad por encima de la media y en los entrenamientos dan miedo”, reflexionó el nuevo lateral del Barça. Aunque también da tortas, señal del nerviosismo del 11, que decidió medirse con el más débil del equipo por nuevo.

A pesar de todo, el Barça aún es optimista. “Todavía creemos que se quedará”, explican fuentes oficiales de la entidad azulgrana; “y lucharemos hasta el final para lograrlo porque no hay en el mercado otro como él”. Pero, por si las moscas, mantienen las negociaciones abiertas por Coutinho (Liverpool), que podría ocupar su sitio en caso de finalmente decida jugar en el PSG de Neymar. Quiere tener un equipo que juegue para él, que le haga brillar lo suficiente para poder estar en disputa por el Balón de Oro —algo poco probable con Messi en el equipo como vieron Xavi e Iniesta—, y quiere llevar el 10.

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