Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra

Mireia Belmonte, plata en los 1.500m libre de los Mundiales de natación

La española finaliza la prueba por detrás de Ledecky, con una marca de 15:50.89

Mireia Belmonte
Mireia Belmonte, con la medalla plata lograda en 1.500m libre. REUTERS

Mireia Belmonte siguió el rastro de la inaccesible Katie Ledecky y al cabo de 15 minutos picando el agua se hizo con la medalla de plata. El primer trofeo de categoría olímpica que consigue España en los Mundiales de Natación de Budapest. Una ventana que se abrió en la prueba de los 1.500 metros, verdadera trituradora de nervios para los nadadores, sobre todo para los que no se especializan en el fondo como es el caso de la española. A falta de práctica, Mireia —a sus 26 años fue la nadadora más veterana de la piscina, tras Kobrich, que tiene 31— tiró de tablas. Supo dominar la tensión. Tuvo paciencia y dio el hachazo en el momento justo en un perfecto ejercicio de táctica.

No fue una final especialmente rápida, considerando los precedentes de vértigo que salpican la trayectoria de Ledecky en el 1.500. Ledecky es la única nadadora que puede marcar un ritmo terrible para las demás y confortable para ella misma. La estadounidense reservó energía pensando en la semifinal de 200 libre que la esperaba media hora más tarde, completó la distancia en solitario y marcó un tiempo de 15m 31,82s, el quinto mejor crono de la historia, en un universo que únicamente ha visitado ella. Ninguna otra mujer ha nadado por debajo de los 15 minutos 38 segundos. Mireia la siguió en 15m 50,89s, siete segundos más rápido que en su mejor actuación en esta disciplina (15m 57,29s), Fue un recorte sideral. La marca la sitúa con todo derecho entre las mejores fondistas que han existido.

“Era una carrera difícil porque éramos cuatro chicas para dos medallas”, dijo la española al salir de la piscina. “A Ledecky es difícil cogerla... Pero tenía claro que debía salir valiente, aguantar entre las primeras y luchar hasta el final. Me ha sorprendido el ataque de la húngara Kapás al principio. Fue demasiado pronto. Pero he mantenido la calma, Kapás y la china Hou se han quedado atrás a mitad de carrera, y después me he encontrado bastante cómoda. No estoy acostumbrada a nadar una prueba tan larga. Lo más importante es tener paciencia y no acelerar hasta que no estás muy seguro porque puedes pagar el esfuerzo”.

Mireia comenzó por apoyarse en Simona Quadarella. La italiana que nadaba en la calle de su derecha salió fuerte y abrió la lámina de agua con una turbulencia que, para quien sabe medir la distancia exacta, genera una corriente favorable. “Me vino bien seguirla de cerca”, dijo la española. A falta de 400 metros para la última pared, aceleró. La italiana, de 19 años, hizo una demostración de bravura. En lugar de intimidarse, persiguió a su compañera metiéndose en la estela. Fue bronce en 15m 53,86s.

“¿Qué hacemos en los Juegos de Tokio?”

El COI admitió el 1.500 femenino como prueba olímpica hace solo un mes. Se disputará en unos Juegos por primera vez en Tokio, en 2020. La FINA, sin embargo, lo incorporó a su programa mundial a partir de 2001. La prueba celebrada en Budapest no fue la más veloz. En las finales de 2015 y 2013 las seis medallas se hicieron con tiempos inferiores a 15 minutos 48 segundos. En 2015 Ledecky estableció el récord vigente (15m 25,48s) y la neocelandesa Lauren Boyle fue plata en 15 minutos 40 segundos. En 2013, en Barcelona, Ledecky también firmó un récord mundial (15m 36,53s).

“Programamos la carrera en bloques de 300 metros”, explicó Fred Vergnoux, el entrenador de Mireia; “tres bloques de 300 hasta los 900 metros, para acabar los últimos 600 acelerando. Hubo un momento de tensión en el 750 cuando la Kapás intentó apretar, Hou la siguió y Quadarella iba un poquito por delante. Pero Mireia controló bien y luego hizo el último 500 en 5 minutos 14 segundos. Que haya sido capaz de bajar su récord de España de 2014 es una muy buena señal porque ella tiene 26 años y esta es una prueba tradicionalmente para los más jóvenes. Ha mejorado tanto su marca que surge un problema de lujo. ¿Qué hacemos ahora? ¿Nadamos los 1.500 en los Juegos de Tokio?”.

“Esta vez Mireia incluso ha disfrutado el 1.500”, reflexionó Vergnoux. “Pero ella no es una especialista. Si tuviera más conocimiento de las pruebas de libre podría nadar más rápido. Nosotros entrenamos los estilos y la mariposa. La Ledecky sabe siempre a qué tiempo va porque es lo que hace todo el día. Para Mireia esto es muy complicado. Sería más sencillo entrenar solo el crol y la mariposa. Así yo creo que podría nadar mucho más rápido”.

La heterodoxia de Mireia Belmonte es un caso único. Un hecho diferencial que le proporciona poder y la expone al peligro del desajuste. Lo afrontará este miércoles cuando se tire a nadar la clasificación del 200 mariposa, su prueba fetiche.

“El 1.500 y el 200 mariposa son pruebas muy diferentes”, observó Vergnoux. “Esto es como si en el atletismo le dices a un tío que acaba de correr un maratón que al día siguiente tiene que correr el 200 contra Usain Bolt”.

Más información