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Un reto difícil sin revulsivos

Guardiola empezó su ciclo con cuatro de los seis fichajes del verano; Luis Enrique, con cuatro de los siete; Valverde solo tiene de momento a Deulofeu

Zubizarreta y Luis Enrique, en la Ciudad Deportiva. Ampliar foto
Zubizarreta y Luis Enrique, en la Ciudad Deportiva. EFE

Ernesto Valverde comienza hoy su ciclo como entrenador del Barcelona. No es una cara nueva cualquiera, sino que es la novedad de una pretemporada en que el protagonismo ha recaído en el organigrama técnico más que en el Camp Nou —solamente se cuenta de momento el alta del recuperado Gerard Deulofeu. Pep Segura pasó a ser el mánager general mientras José Marí Bakero y Guillermo Amor se encargarán del fútbol formativo profesional, especialmente de los juveniles y del Barcelona B. A Valverde, por tanto, le toca montar un equipo en unas condiciones difíciles después que el equipo azulgrana se tuviera que conformar la pasada temporada con la Copa. La coyuntura invitaba a tomar medidas importantes en el plantel, como ya se dio en situaciones anteriores, pero la junta de Josep Maria Bartomeu permanece quieta.

Tras el adiós del técnico Frank Rijkaard, el entonces director deportivo Txiki Begiristain agitó el vestuario para dejarle a Pep Guardiola —procedente del filial y conocedor de los problemas—, un grupo ajeno a los viejos vicios. En el verano de 2008, llegaron al Barcelona seis nuevos jugadores (Piqué, Cáceres, Dani Alves, Henrique, Keita y Hleb) por los que se invirtieron cerca de 95 millones de euros. Cuatro de los seis fichajes estaban el día que Guardiola tomó las riendas del primer equipo. Cuando comenzó la pretemporada, a Begiristain solo le faltaba afinar los acuerdos con Hleb y Henrique y resolver la situación de Marc Crosas, Ronaldinho y Eto’o. El camerunés, finalmente, se quedó en el cuadro azulgrana que conquistó el primer triplete de la historia del club.

El técnico de Santpedor dejó el Barça tras conquistar 14 de 19 títulos posibles entre 2008 y 2012. Su sucesor fue Tito Vilanova, mano derecha de Guardiola tanto en el filial como en el primer equipo. Andoni Zubizarreta, por aquel entonces al frente de la dirección deportiva, no quiso tocar demasiado la plantilla. Solo llegaron dos caras nuevas: Jordi Alba (14 millones) y Alex Song (18). Aunque el lateral ya estaba fichado no comenzó la pretemporada porque había ganado la Eurocopa de Ucrania y Polonia. Y el Barça cerró la incorporación del camerunés a mediados de agosto.

Como consecuencia de su enfermedad, Tito Vilanova dejó el Barça en julio de 2013. A pesar de que el Barcelona había ganado una Liga de récord (consiguió 100 puntos), se vaticinaba una renovación, sobre todo después de la dura caída ante el Bayern Múnich en la Champions. No sucedió. Tata Martino se hizo cargo del equipo en la pretemporada y la única cara nueva fue la de Neymar, fichado, al igual que el técnico, por Sandro Rosell en mayo. El delantero brasileño, que costó alrededor de 100 millones, comenzó a trabajar junto a sus compañeros.

La gran inversión

Después de un año sin abrir las vitrinas, Zubizarreta revolucionó al grupo para su nuevo entrenador, Luis Enrique. El Barça se gastó aproximadamente 166 millones de euros en siete jugadores: Luis Suárez (no pudo debutar hasta octubre por la sanción que le había aplicado la FIFA en el Mundial de Brasil), Rakitic, Ter Stegen, Bravo, Douglas, Mathieu y Vermaelen. Cuatro de ellos fueron fichados antes de la pretemporada. El francés se incorporó 10 días después, mientras que el belga y el brasileño aterrizaron en agosto. Zubi, al igual que Txiki, le dejó un grupo renovado a Luis Enrique, que también contestó con un triplete en su primer año.

Bartomeu asegura ahora que llegaran tres refuerzos. Hoy Valverde comienza la pretemporada y el único nuevo será Deulofeu.

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