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La resurrección de Carlos Betancur, el gregario de Nairo Quintana

El corredor colombiano parecía acabado para el ciclismo desde hace dos años

Betancur, en la primera etapa del Tour.
Betancur, en la primera etapa del Tour. REUTERS

Carlos Betancur es huidizo, todo un carácter capaz de dejar con la palabra en la boca a un periodista que le pide que le cuente cómo ha sido el proceso que le ha llevado en pocas semanas de ser una persona con problemas de sobrepeso incapaz de resistir una carrera, casi un exciclista, a participar en el Tour, donde deberá ser el ayudante principal en el montaña de su compatriota Nairo Quintana. Oye la pregunta Betancur, se monta en la bicicleta y acelera, dejando en el viento, detrás de sí, un “yo nunca he sido un exciclista”. Un minuto se detiene junto al autobús de su equipo para hablar con un mecánico y al periodista, que le dice que no quería ofenderlo, le espeta: “Y no quiero hablar contigo. No me gustan tus preguntas”.

“No lo tomes como algo personal”, le consuela al periodista Alfredo Zúñiga, el médico del Movistar que controló el camino de santidad de Betancur, establecido en Pamplona. “Cuando vio el camino y la luz, y superó su incapacidad para ver que tenía un problema, llevaba muy mal el sentirse gordo, el verse gordo. Han sido meses muy duros psicológicamente para él”.

Betancur, de 27 años, está en el Tour porque Eusebio Unzue, el mánager del equipo, creyó en él cuando nadie más en el mundo del ciclismo creía. En marzo de 2014 ganó la París-Niza corriendo con el Ag2r, equipo que le despidió 15 meses después por su incapacidad para ponerse en forma y controlar su peso. En noviembre de 2015, Unzue lo presentó con su equipo. “Es un desafío que creo que Betancur va a superar”, dijo. La temporada de 2016 dio razón a los escépticos, la mayoría de los que observaban el experimento. “Pero el año pasado ya mostró un pequeño avance”, dice Zúñiga. “Y todavía le quedan muchos pasos que dar para dar por superado su problema definitivamente”.

La presentación en sociedad del Betancur resucitado tuvo lugar a principios de junio, cuando, impulsado por unos cuádriceps hipertrofiados y una fuerza de arrancada tremenda destrozó a todos los rivales en las Hammer Series. Dos días después, en una charla con su jefe le dijo a Unzue que estaba preparado para debutar en el Tour, que si contaba con él, ahí estaría. “El espejo en el que se ha mirado Betancur ha sido Valverde, al que admira, y que un día le dijo: ‘Carlos, el día que seas capaz de hacer las cosas bien, nadie va a ser capaz de sujetarte", recuerda el propio Unzue. "Y después, fueron clave las tres semanas de mayo que estuvo en Andorra con Imanol Erviti. El gran problema de Betancur ha sido que estando solo al 60% era capaz de ganar, hasta que llegó un momento en que no. Nunca se había preparado para llegar al 100%. Ahora ya está dispuesto”.

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