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Contador buscará sentado la victoria en el Tour

El escalador de Pinto explica que cuando se pone de pie sobre los pedales genera menos vatios de los debidos

Contador intenta responder al ataque de Porte en el repecho de Longwy, tercera etapa del Tour. Ampliar foto
Contador intenta responder al ataque de Porte en el repecho de Longwy, tercera etapa del Tour. AP

Alberto Contador parece haber descubierto el medidor de vatios y su vida ha cambiado. Desde que lo mira, instalado su monitor en el manillar de su bicicleta, el escalador de Pinto ha descubierto que sus piernas generan más potencia, y la mantienen más tiempo, elevando su cadencia de pedalada que poniendo un desarrollo más duro. Así, a los 34 años de edad, y 10 años después de ganar su primer Tour, ha llegado a la conclusión de que escala mejor sentado, con una pedalada ligera a más velocidad, que de pie, con más fuerza y menos agilidad. El asunto es chocante: si algo ha distinguido a Contador toda su triunfal vida de ciclista ha sido su capacidad, muy envidiada, para mantenerse de pie sobre los pedales más tiempo que nadie en la ascensión de los puertos. “Subiendo la Planche des Belles Filles vi que movía muchos vatios. ‘Con esta potencia que muevo’, me dije, ‘no tendré problemas para estar con los mejores’. Pero cuando atacó Froome, comprobé que no pude responder a su cambio de ritmo porque al ponerme de pie bajé de potencia, generaba menos de lo debido”, explicó Contador en Vesoul, antes de comenzar la sexta etapa.

Contador llegó a la cima del primer puerto del Tour 26s más tarde que el ganador, el Fabio Aru que parecía un avión inalcanzable desde que atacó a más de dos kilómetros de la cima –contó el sardo que la clave de su rendimiento es que se ha operado la nariz porque antes se le tapaba mucho y tenía que respirar por la boca porque sufría hipertrofia de los cornetes: hace unos años estuvo de moda quemarlos para respirar más, pero Aru solo se los tocó un poco, no los eliminó--, y solo 6s más tarde que Chris Froome. El español, sin ningún équipier a su lado, ni Mollema, ni Pantano, sus hombres de la montaña, inició el puerto mal colocado, pero fue capaz de conseguir, con aparente facilidad, conectar con el grupo de Froome tras el primer ataque del inglés. Y, ya emocionado, hasta se puso por delante del grupo de favoritos solo para no poder responder al último cambio de ritmo del nuevo maillot amarillo.

El verdadero ciclismo es un deporte de cansancio y Contador es un ciclista de resistencia. La Planche des Belles Filles, un puertecito corto y explosivo al final de una etapa de 160 kilómetros no es una prueba de gran ciclismo, cree el español. “No se pueden sacar conclusiones de futuro por eso”, dice. “El Tour va a ser una carrera de fondo y la etapa del domingo, con tres grandes puertos, quizás la más dura de todo el Tour, será la verdadera prueba. Serán muchas horas subiendo. Ahí se verá la resistencia…” Y sentado lo subirá mejor.

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