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¿Quién puede jugar en el Athletic? El caso Diarra agita la filosofía del club

El posible fichaje del delantero maliense por un filial rojibanco genera un debate recurrente

Youssouf Diarra, en un partido del Txantrea.
Youssouf Diarra, en un partido del Txantrea. AS

Youssouf Diarra nació en Bamako, la capital de Mali hace casi 19 años y su posible fichaje por el Basconia (un segundo filial del Athletic) ha vuelto a hacer un nudo en la histórica filosofía rojiblanca, tan sinuosa y cambiante como la propia sociedad. El problema de Diarra no es su lugar de nacimiento, esa antigua condición (ser nacido en Euskadi) está en desuso desde hace mucho tiempo. La cuestión radica en que Diarra ha vivido en Lleida desde que pudo reunirse, con ocho años, con sus padres que trabajaban allí en una granja. Y allí ha jugado en varios equipos, incluido el Lleida juvenil. Un amigo y mentor deportivo, Javier Crespo le puso en contacto con Juani Oyoaga, un agente FIFA de la empresa que representa a Iñaki Williams) y le recomendó desplazarse a Pamplona donde tendría más futuro deportivo. Un año en el Ardoi (club convenido de Osasuna) le valió para pasar al Txantrea (convenido de Athletic) donde ha marcado 15 goles en 33 partidos. Su presencia en Lezama para una prueba alertó del interés rojiblanco que ahora podría llevarle al Basconia (aún no ha fichado), casi un filial del Athletic que milita en Tercera División y hace de puente entre el juvenil y el Bilbao Athletic, de Segunda B.

Con esa trayectoria, ¿se amolda Youssouf Diarra a la filosofía del Athletic? Difícil respuesta, porque la interpretación de esa norma no escrita ha sido siempre tan personal y discrecional que lo que no era válido hoy, lo era mañana y dejaba de serlo pasado mañana. En 2012, el Athletic encargó al psicólogo y coach, Imanol Ibarrondo, el llamado Proyecto Esnatu, que trataba, entre otras cosas, de resolver este eterno dilema sobre quien puede ser y quien no puede ser jugador del Athletic. Tras trabajar con más de 300 personas de todo el entorno rojibanco, el consenso fue imposible y apenas se alcanzó una definición etérea: “Puede jugar en el Athletic todo aquel que sea del Athletic o pueda llegar a serlo o quererlo”. Una definición tan amplia como voluntarista que dejaba las cosas como estaban. El estudio duerme el sueño de los justos.

El presidente del Athletic, Josu Urrutia, argumenta que “el club no está obligado a conocer los motivos por los que una determinada persona llega a Euskadi” y se sorprende del debate originado por este caso “cuando otros de similares o idénticas características no ha provocado discusión alguna”. En la historia reciente de Athletic, abundan los casos de futbolistas que han vestido la camiseta rojiblanca en circunstancias similares. El delantero Ezquerro, riojano, llegó al Athletic tras jugar dos temporadas en Osasuna. Varios riojanos han sido rojibancos tras el tamiz osasunista. Otros como Bermejo, cántabro, jugó en el Athletic porque su padre era vasco. El propio Saborit, catalán, llego al Athletic juvenil por el cambio de residencia de su madre de Catalunya a Vitoria. El propio Laporte, francés de Agen, se barnizó en el Aviron de Baiona antes de recalar en Lezama cuando la edad se lo permitió. Y así un suma y sigue que ha llegado a establecer acuerdos de convenio con clubes riojanos y ampliar las redes a Cantabria en busca de nuevos posibles talentos. De la Rioja han llegado dos futbolistas del Comillas de Logroño que ahora militan en el Basconia y en el Athletic juvenil.

¿Adaptación de la filosofía a los nuevos tiempos ante la bajísima natalidad vasca o simple adicción a las trampas en el solitario? Ciertamente Youssouf Diarra no es un caso aparte, ni una novedad que exija la decisión de los druidas. Ya lo hicieron otros antes y lo harán otros mañana.

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