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El Barça B regresa a Segunda A tras deshacerse del Racing

Una vez alcanzado su objetivo (1-4 en Santander y 0-0 en el Mini), el reto del filial azulgrana es formar jugadores para que lleguen al Camp Nou

La plantilla del Barça B celebra el ascenso en el Miniestadi. Ampliar foto
La plantilla del Barça B celebra el ascenso en el Miniestadi.

El Barça B alcanzó su objetivo y, tras golear al Racing 1-4 en Santander y empatar a cero en el Miniestadi, hizo efectivo su regreso a Segunda A. Hay momentos en que el fin justifica los medios, también en una entidad que es més que un club como el FC Barcelona. Hoy se impone ganar en la Ciudad Deportiva Joan Gamper y en el Miniestadi y, si se puede, formar futbolistas, aunque sea para traspasarlos y financiar los fichajes del primer equipo del Barça. La mirada sobre La Masia es ahora mismo tan amplia como las opiniones sobre el estilo de juego, garantizado por la presencia de Messi. La duda es siempre la misma —evolución o involución—, un debate acrecentado desde que manda el tridente: Messi, Luis Suárez y Neymar.

Importan los títulos —14 esta temporada—, los torneos —más de 50 después lograr ayer la Liga Promises en Nueva York: 3-2 contra el Madrid— y la trayectoria de los equipos: el filial firmó ante el Racing de Santander su regreso a la Segunda División después de dos años en Segunda B. No ha protagonizado grandes partidos, ni cuenta con futbolistas mediáticos, incluso ha sido más noticia por sucesos aún investigados como el 12-0 ante el Eldense. Ha sido, sin embargo, un plantel muy fiable y consecuente con el plan trazado para el ascenso, como si se tratara de un conjunto franquicia o fuera del contexto del Barça.

Al Barcelona B parece que solo se lo han tomado en serio sus rivales, circunstancia que no ha afectado a sus futbolistas y a su entrenador, conscientes de que para algunos analistas han sido solamente unos contratados que no daban juego en la dialéctica Barcelona-Madrid. Hasta 15 de sus futbolistas no han pasado por los juveniles del Barça. Alcanzada la meta, hay que ver cómo encaja en la etapa que empieza con Valverde en el Camp Nou. Las incógnitas son tantas que se dudó incluso de la continuidad de Gerard López.

Gerard intenta hacer carrera en un equipo que ha tenido como entrenadores a Eusebio, Luis Enrique y Guardiola. Y los laterales Palencia y Cucurella, así como los centrocampistas Aleñá y Kaptoum, aspiran a llegar al Miniestadi pese a que últimamente solo Sergi Roberto se ha consolidado como jugador de la cantera en el Camp Nou. La política del fútbol base ha cambiado desde que se traspasó a Thiago, Pedro y Bartra. Ya no se arriesga como en los tiempos en que Busquets y Pedro ascendían de Tercera. Y se recuerda en exceso la sanción de la FIFA y que no habrá una nueva generación como la que formaron Xavi, Iniesta, Puyol y Valdés. Las promesas se utilizan como moneda de cambio, se foguean en distintos equipos o se ceden, casos de Tello, Cuenca, Deulofeu, Adama, Dongou, Sandro, Munir o Samper.

El único internacional sub-21 es Denis Suárez, los diarios no incluyen en sus encuestas a ningún azulgrana entre las futuras estrellas y los contratos de los jovenes con las grandes firmas comerciales son escasos en el Barça. El problema es que varios jugadores abandonan el club antes de que se cumpla su periodo de evolución y lleguen al Barça B: Mboula fichó por el Mónaco y Eric García lo hará por el Manchester City.

Un dato curioso porque el primer equipo, además de un lateral, busca un extremo y un medio, demarcaciones que dan excedentes en La Masia. El reto de Pep Segura, secretario técnico formativo, es mayúsculo: ahora que se gana como equipo, se impone formar jugadores; a veces por la ambición de los futbolistas y en otras por el conservadurismo de los técnicos, el filial es el eslabón perdido en la cadena de formación del Barça.

Palencia: “Estar a un paso de la elite nos hará mejores jugadores”

“Gracias a los que han creído en este equipo” afirmó Aleñá, la figura azulgrana, tras la consecución del ascenso a Segunda A. “Teníamos una deuda con la afición y la hemos pagado. Lo dedicamos a todos los culers. El año que viene, a disfrutar”.

“Me siento preparado para todo”, afirmó el capitán Sergi Palencia. “Estamos en Segunda A, a un paso de la elite, cosa que ayuda, enriquece y nos hará mejores jugadores”. “Creamos un grupo increíble y la recompensa ha sido merecida”, añadió el lateral.

El encuentro acabó de mala manera cuando aficionados radicales azulgrana se enfrentaron a los seguidores del Racing, algunos de los cuales insultaron al Barça y a Cataluña. Ambos grupos se tiraron objetos en un fondo del estadio.

Aunque las entradas se daban por agotadas, no se llenó el Miniestadi. Asistieron 8.101 espectadores, prácticamente la misma entrada que en el partido que enfrentó al filial azulgrana contra la Cultural Leonesa, el equipo que logró el ascenso en las primeras de cambio y obligó al Barça a acudir a la eliminatoria de repesca contra el Cartagena primero y después el Racing.

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