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Ledo resucita al Baskonia para empatar ante el Valencia

El alero recién fichado marca la diferencia en el segundo partido de las semifinales

Diot bota ante Laprovittola.
Diot bota ante Laprovittola.

El Baskonia, llegado al precipicio tras la primera derrota ante el Valencia, decidió saltarlo. Le ayudó, y de que manera la pértiga de Ricky Ledo, contratado a última hora para suplir la lesión de Budinger, y por fin hizo honor a su fama de asaltacanastas, cosechada en Turquía donde promediaba 21 puntos por partido. Ante el Valencia, cosechó 24 (17 en la primera mitad), utilizando todas las facturas: triples, media distancia, tiros libres y rebotes, exhibiendo un poderío físico y unas piernas demasiado fuertes para el cansado músculo del rival. 

El Valencia, que se había encomendado a San Emeterio en el primer partido del play off, vio esta vez como sus oraciones caían en saco roto y el alero cántabro se diluía en la mediocridad de su equipo, solo rescatado por el acierto de Diot (confuso, sin embargo, en la dirección del juego) y de Sato, que a sus 37 años sostuvo al Valencia cuando amenazaba tormenta en el Buesa Arena. Un tormenta que acabó descargando en el último cuarto cuando el Baskonia se fue para no volver. 

Pesa la temporada, duplicada entre España y Europa, y se nota en el rendimiento de los jugadores, que pasan de acreditados a meritorios, de acertantes a opositores en un suspiro. Basta ver el cambio operado en Dulbjevic o San Emeterio, en Beaubois o Larkin, para entender que el ritmo de la competición parece ya del de un after hours a las seis de la mañana. Se notaba en el arranque del partido y de cada cuarto: pérdidas constantes, maraña de jugadores, errores en los tiros libres, disfunciones defensivas. Pero en ese caos inicial, el Baskonia, exhibió más músculo, más capacidad para correr y más alternativas. El Valencia, además, sufrió la lesión de Vives y se quedó con un solo base, el francés Diot, obligando a San Emeterio a funcionar como una farmacia de guardia para el francés. 

Aún así, el Baskonia, dominando el rebote de forma apabullante, colgado de los brazos ofensivos de Ledo y los defensivos de Diop, no descosió el partido hasta el último cuarto. En el primero, se retiró con cinco puntos de ventaja, los mismos que en el segundo. En el tercero, se estiró hasta lo nuevos, hasta que en el último la confusión del Valencia fue tal que el Baskonia se lanzó a un festival anotador que cerró el partido mucho antes de que el marcador se pusiera a cero. El Valencia vuelve con el factor cancha a su favor, pero con la sensación de que su rival, el Baskonia, le supera físicamente.

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