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Rossi: “Fue una caída fea, me clavé el manillar en el pecho”

El piloto de Yamaha, que tiene el visto bueno de los médicos y se subirá a la moto este viernes en Mugello, confía en poder correr el GP de Italia

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Valentino Rossi, en la conferencia de prensa ofrecida en Mugello.

El pelo cortísimo, como desde que empezó la temporada, oculto tras la gorra. La sonrisa, que siempre amaga. Y las ganas, contenidas. Así apareció Valentino Rossi por el hospitality de Yamaha para ofrecer el relato de sus últimos siete días. Hacía esfuerzos por que no pareciera un quejío flamenco. Pero, a veces, los hechos podían más que sus intenciones. Quiere correr. Este domingo está en juego el gran premio de Italia y él quiere estar en la parrilla de salida. Tiene el visto bueno de los doctores, que le hicieron una revisión médica al mediodía. Y la duda de cómo aguantará sobre la M1.

El viernes pasado se cayó cuando hacía motocross, en Cavallara —“uno de mis circuitos favoritos”, dijo—; y aunque los doctores del hospital de Rimini no le veían en Mugello este fin de semana, y él mismo se confesó bastante negativo, los últimos días ha mejorado lo suficiente como para creer que puede no solo pilotar, sino también competir. “Fue una caída fea y dolorosa. Después de un salto, caí un metro fuera del circuito, en una zona que no estaba preparada, muy blanda; cuando aterricé la moto se quedó estancada y yo me caí hacia delante, me clavé el manillar. Me hice mucho daño en el pecho”, recordaba. Pasó una noche ingresado en el hospital porque tenía dificultad para respirar y todavía hoy le cuesta un poco.

El miércoles, un día antes de viajar a Mugello, se montó un rato en su T-Max (un scooter) y luego cogió la R-6 (una moto de carretera) y dio unas vueltas por casa, según explicó este jueves. “No me vi mal, pero está claro que no es comparable con la MotoGP”. Su plan inicial es tomarse el fin de semana como uno más: arrancar este viernes y tratar de hacer la sesión libre completa. “Es la manera de entender cómo me encuentro. Es muy difícil recrear una situación de competición y de estrés en la pista cuando compites en MotoGP, así que empezaré con el plan de siempre y entonces veré si tengo algún dolor concreto y si tengo hacer algunas vueltas menos los otros días para conservar energía de cara al domingo”, concedió.

Asume que lo que más le costará serán los cambios de dirección y esos momentos en que tenga que llevar la moto al límite, porque también entonces su cuerpo irá al máximo y es en esos momentos en los que uno más necesita de respiraciones profundas. Y, pese al accidente, sigue defendiendo la práctica del motocross como método de entrenamiento. “Siempre he hecho motocross, también después de lesionarme en el 2010 [se hizo daño en el hombro]. Me gusta, me divierte mucho y creo que es la mejor forma de entrenarse desde el punto de vista físico y mental”. Con todo, remató: “Tuve suerte, con esa caída podría haberme roto algo y haberme tenido que perder estas dos carreras, las dos más importantes del año. Es fantástico estar aquí y poder probar la M1”.

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