El Alavés destroza a un Betis muy flojo

Pellegrino prepara la final de Copa con los suplentes, que le dan un monumental repaso al equipo andaluz

Santos y Sobrino celebran un gol ante Durmisi.
Santos y Sobrino celebran un gol ante Durmisi. RAUL CARO CADENAS (EFE)

Un Alavés plagado de suplentes salió ganador del Benito Villamarín con absoluta justicia ante un Betis muy débil. Se constató, de esta forma, la distancia que separa al finalista de Copa de un equipo de poca fe, incapaz a lo largo de toda la temporada de estar a la altura de su numerosa y fiel parroquia. El Betis pagó sus tremendos errores en defensa, impropios de un conjunto de Primera. Por más que Víctor se aplique en esta faceta del juego, sus jugadores le dejan en mal lugar una y otra vez. La imagen de un estadio semivacío en el tramo final del encuentro, abroncando a un equipo roto, encajando un cuarto gol a lo Messi, obra de Katai, pone muy complicada la continuidad de Víctor en el banquillo andaluz. El Alavés destrozó al Betis en 10 minutos de la segunda parte donde afloraron todos los defectos de los verdibancos, presa de la frustración y la incapacidad. El segundo tiempo del conjunto vasco fue fantástico. El Alavés le dio un repaso en toda regla a un Betis que debe mejorar en muchas facetas para ser competitivo la próxima temporada. Los de Pellegrino, rápidos y eficaces, prepararon de forma excelente la gran cita que tienen por delante para rematar su gran temporada, la final de la Copa ante el Barcelona.

Partido de escasa intensidad en Heliópolis. Un Domingo de Feria en Sevilla donde Betis y Alavés disputaron un encuentro sin trascendencia clasificatoria. Los andaluces, cumplido de sobra su objetivo mínimo de permanecer en Primera y mucho más lejos el de estar entre los 10 primeros de la Liga, han alcanzado el tramo final con escasos alicientes. Si acaso, el de intentar que Rubén Castro supere a Rincón como máximo goleador del Betis en Primera. El canario, 74 goles, persigue los 78 del madrileño. Por supuesto, no marcó. Un reflejo más del pésimo encuentro de su equipo. El Alavés, por su parte, solo piensa en la final de la Copa, el más bello colofón a su excelente temporada después del ascenso del pasado año. Pellegrino dio entrada a los jugadores menos habituales y el encuentro estuvo marcado por la falta de tensión, con un ritmo bajo y muchos jugadores sin ganas de complicarse.

Víctor Sánchez del Amo alineó a dos delanteros y un equipo verdiblanco de carácter ofensivo. Además, el Betis se adelantó pronto en el marcador con un buen disparo de Rubén Pardo que tocó en Feddal y batió al sorprendido Ortolà, titular en lugar del habitual Pacheco. Primer gol del centrocampista en el Betis, al que llegó cedido de la Real en el pasado mercado invernal. El tanto propició, curiosamente, que el Alavés tomara el mando del encuentro, pues ni Ceballos ni Joaquín aparecía en el Betis, reducido a las carreras de Durmisi por la banda izquierda. El conjunto andaluz, que tiene serios problemas atrás, crujió en dos acciones, ambas protagonizadas por Rubén Sobrino, un delantero formado en la cantera del Madrid que fue de lo mejor del conjunto vasco. Primero salvó el meta Adán y luego falló el delantero con todo a favor. El Betis respondió con un disparo al palo de Rubén Castro, pero a su fútbol le faltaba continuidad y desborde.

El Alavés resolvió el partido en 10 minutos fantásticos. Un tramo de partido eléctrico, plagado también de errores en los defensas del Betis, caso de Mandi, pero también de aciertos de los jugadores del conjunto vasco, que se desplegaron con velocidad y eficacia. Un robo de Krsticic y dos grandes carreras de Vigaray desmontaron el el débil engranaje del Betis de Víctor, un equipo de prestaciones deficientes. No hubo noticias de Joaquín, Ceballos o Rubén Castro, perdidos frente a la intensidad del rival. Ante el enfado de su público, que no acudió como en anteriores ocasiones a su estadio, el partido se fue muriendo al tiempo que los verdiblancos ofrecían una preocupante falta de recursos. El Alavés acabó el encuentro como una apisonadora, con un cuarto gol de Katai espectacular y el Villamarín semivacío. Un triste Domingo de Feria en verdiblanco. Al Betis le faltan demasiadas cosas para aspirar a cierta grandeza.

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