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“Messi marca una diferencia bestial”

La plantilla azulgrana colma de elogios a Leo, que alcanza en el Bernabéu su gol 500 con la camiseta azulgrana

Juan I. Irigoyen
Messi celebra el tercer gol del Barcelona.
Messi celebra el tercer gol del Barcelona.OSCAR DEL POZO (AFP)

Pichichi en la Liga con 31 goles, también en la Champions que ya está archivada para el Barcelona, Messi se desinflaba al compás del cuadro de Luis Enrique. Pero si es arriesgado dar por muerto al Barça, mucho más osado es hacerlo con el 10. Sus 31 goles le han dado 20 puntos a su equipo en la Liga. Ayer, quizás los dos más importantes, en su estadio fetiche, para sostener a su Barcelona en la Liga. Messi cantó 500 goles como azulgrana en su partido oficial número 577, y no había mejor lugar para semejante festejo que Chamartín.

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Sentado a la derecha de su amigo Luis Suárez, cuando el autocar del Barcelona asomó a orillas del Bernabéu, Messi, en silencio y con el rostro tieso, levantó la mirada y escrutó la casa del Madrid. Suelo hostil para el argentino, quizás la única parroquia del mundo del fútbol en la que al 10 azulgrana le zumban los oídos. Chamartín, nada más empezar, le enseñó los dientes a Messi. Cuando el speaker cantó su nombre, el Bernabéu reventó en silbidos. Más suaves, en cualquier caso, que los que recibieron Piqué y Luis Enrique. Pero al asturiano le va la marcha y para el central, música para sus oídos. En cambio, no se sabe qué piensa Messi al respecto. Como de tantas otras cosas. Él no habla. Se expresa, como casi siempre, con la bota izquierda. Habían pasado más de tres años desde la última vez que el 10 había dicho presente frente al Madrid. El 23 de marzo de 2014, se había despachado con un hat-trick en el Bernabéu. Regresó tres años después. Cuando parecía que un Barça perdido se olvidaba también de la Liga. Ahora Messi acumula 23 goles en los clásicos, 14 en el Bernabeú.

Su grandeza es que pasan los años y no deja de sorprender Iniesta, medio del Barcelona

“Son números al alcance solo de los escogidos”, dijo Luis Enrique “Que haya sido aquí donde ha obtenido esa cifra (500 goles), será recoradísimo por Messi y por el barcelonismo”. Los compañeros se deshicieron en elogios. “Marca la diferencia, no hace falta hablar de él porque es muy especial”, afirmó Ter Stegen. “Somos unos privilegiados de tenerlo con nosotros”, convino Luis Suárez. “Si a cualquiera le sorprende Leo ahora, es que tiene que ver la historia del fútbol. Puede jugar hasta de lateral de lo bueno que es…”, soltó Rakitic. “Siempre define muy bien y eso hace que puedas sumar más asistencias. La última jugada ha sido un balón que ha robado Sergi Roberto, se ha ido de tres, se la ha dado a André Gomes, yo le he doblado y se la ha pasado a Leo. La gente de aquí (el Bernabéu) se pensaba que lo tenía todo hecho, pero hemos sacado el orgullo”, relató Jordi Alba. “Su gol ha sido como el mío en la remontada ante el PSG. Son fotos que pasarán a la historia y que todo el mundo recordará”, dijo Sergi Roberto. Nada achicó a Messi. Ni la dureza de Casemiro, ni la entrada que supuso la expulsión de Sergio Ramos, ni un un codazo de Marcelo que le dejó la boca ensangrentada. Luis Enrique buscó una comparación: “Es definitivo hasta cuando está cenando en su casa. Es el mejor jugador de la historia. La diferencia que marca es bestial. Es un gran placer para todos los culers tenerlo identificado a como un culer más. Ha vuelto a hacer de las suyas”. Iniesta añadió: “La grandeza de Leo es que no deja de sorprender a pesar de que lleva tantos años siendo determinante. Es un honor y una bendición tenerlo, para nosotros y para el club”.

En los peores momentos del Barcelona, siempre salió al rescate. Y lo hizo de manera definitiva cuando agonizaba el partido. Ya en el descuento, con el 2-2 clavado en el tablero, silenció al Bernabéu con un tiro ajustado al palo, culminando una extraordinaria jugada colectiva. De nuevo. Se sacó la camiseta y se la enseñó a la hinchada blanca. Llovían los insultos. No le importó. Su rebeldía sostiene al equipo en la Liga.

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Sobre la firma

Juan I. Irigoyen
Redactor especializado en el FC Barcelona y fútbol sudamericano. Ha desarrollado su carrera en EL PAÍS. Ha cubierto Mundial de fútbol, Copa América y Champions Femenina. Es licenciado en ADE, MBA en la Universidad Católica Argentina y Máster de Periodismo BCN-NY en la Universitat de Barcelona, en la que es profesor de Periodismo Deportivo.

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