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Nacho, el multiusos indestructible de Zidane

Nacho, que debe cuidarse más por ser diabético, es el único defensa del Madrid sin lesiones y ha jugado de central y lateral

Leganés vs Real Madrid Ampliar foto
Isco celebra el gol de Nacho al Alavés, el segundo del canterano esta temporada. REUTERS

“La frase ‘Nacho siempre cumple’ está mal aplicada. Le pega más: ‘qué ambición tiene, está luchando por algo y lo ha conseguido”, dice al otro lado del teléfono Chema Fernández, el padre de Nacho. El empeño del defensa por quedarse en el primer equipo del Madrid ha tenido recompensa: suma 28 partidos (22 de titular) y 2.291 minutos. Nacho es el noveno jugador de la plantilla más usado por Zidane. Queda mes y medio —algo más si el equipo llega a la final de Champions— para que acabe la competición y ya ha superado sus registros de años anteriores —nunca había jugado más de 22 partidos, ni sumado más de 1.601 minutos—.

En medio de las lesiones, primero de Sergio Ramos, luego de Pepe, luego dos veces Varane, Marcelo, Carvajal, Danilo... Zidane siempre ha podido contar con el canterano multiusos. Lo ha empleado de central y de lateral izquierdo y derecho; a veces incluso en el mismo partido. La recaída de Varane (estará fuera un mes y medio por una lesión en el bíceps femoral de la pierna izquierda) hace aún más imprescindible a Nacho, que desde que llegó al Madrid nunca ha tenido ningún percance. Diabético desde los 12 años ha reconocido que se tiene que cuidar tres veces más que los demás.

Este miércoles, contra el Leganés (21.30, Movistar Partidazo), podría ocupar el carril de Carvajal si Zidane decide no arriesgar al lateral al estar a una tarjeta de cumplir ciclo —el sábado el Madrid recibe al Atlético—. Defensa fiable, sobrio, siempre bien posicionado en el campo, Nacho hace lo correcto sin complicarse la vida y sin adornos.

Y suma dos goles: uno de chilena contra la Cultural Leonesa y el cabezazo del domingo contra el Alavés. La falta de Bale se estrelló en el larguero y Nacho estuvo listo en el rechace. “Es la confianza la que le hace subir. Siempre ha sido muy seguro de sí mismo”, dice su padre, que también fue futbolista polivalente —defensa y extremo— y que enseñó a sus dos hijos (Alex se marchó del Madrid en 2013) a chutar con las dos piernas. Cuando Nacho tenía cuatro años ya había balones por casa. “Le insistía mucho en que usara también la pierna mala, de algo ha servido. Hoy casi ni se nota que Nacho es diestro”, dice.

Una vida en la cantera

El canterano de 27 años del Madrid, que vive en Alcalá de Henares y coge la bici cada vez que puede para recorrer el Parque Natural, es estudiante de INEF. Le quedan dos asignaturas para terminar la carrera y las prácticas para sacarse el nivel 3 de entrenador. Conserva la pandilla de amigos de toda la vida y, pese a haber crecido con los mitos de Hierro y Sergio Ramos, en su cuarto nunca hubo fotos de jugadores. “Las había pero del Madrid como equipo. Él siempre ha dado más valor al equipo”, cuenta su padre. Dan fe también en el vestuario. Si James tiene un mal partido, si Keylor Navas tiene un fallo o si Danilo recibe pitos, Nacho es el primero en cobijarles. En la plantilla no se separa de Isco y Morata.

“Cada vez que me paso por el club o que hablo con sus compañeros o con alguien del cuerpo técnico, siempre me dicen lo mismo: ‘Da gusto entrenarle y tenerle de compañero por lo buena persona que es’. Para mí es un orgullo, porque es lo que le he enseñado”, explica el padre, y asegura que la constancia y la aplicación que Nacho siempre ha usado en los estudios le ha venido bien en el fútbol. Ha esperado, trabajando, su momento.

A la cantera llegó en alevines. “Yo siempre le decía que fuera paso a paso y que disfrutara del momento. No pensaba en llegar al primer equipo, sino en subir escalones. Todavía hoy hablo con él antes de cada partido y le repito lo mismo: ‘concéntrate y disfruta que esto no es eterno”, relata Chema Fernández. “No es fácil aguantar si ves que no juegas. Nacho lo ha hecho, sin rechistar y esperando su oportunidad”, dice Míchel, que como director de la cantera blanca le hizo firmar su primer contrato. Tranquilo y sosegado, Nacho está siendo una bendición para Zidane, que siempre que ha necesitado al defensa se ha encontrado con un cumplidor aplicado.

 

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