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Leila: “En Marruecos igual no jugaría al fútbol”

La defensa del Barça brilla en el equipo de Xavi Llorens, que aspira a hacer historia en la Champions

Leila Ouahabi, en la Ciudad Deportiva del Barcelona. Ampliar foto
Leila Ouahabi, en la Ciudad Deportiva del Barcelona. EL PAÍS

“¿Se me ve el tatuaje?”, pregunta Leila Ouahabi, lateral zurda del Barça femenino, de 24 años, “pensaba que no”. En la nuca, casi oculta tras una larga y densa cabellera negra, tiene pintada una palabra en árabe. “Significa Leila”, revela. Aunque nació en Mataró, no olvida que sus padres son de Marruecos. Cuenta que se enamoró del balón gracias a un hermano mayor que la usaba de sparring cuando era pequeña y que, cada vez que puede, hace una escapada a Tánger. Allí, sin embargo, no dice nada sobre su pasión, ahora convertida en su profesión. El Barça se juega hoy (19.00, Barça TV) el pase a las semifinales de la Champions tras ganar 0-1 al Rosengard en la ida de cuartos. “No sé qué opinan de que sea futbolista, tampoco me importa. Si hubiese nacido en Marruecos, igual ni hubiera jugado al fútbol. Hubiese sido difícil”, reflexiona. “A mi madre y a mis hermanos les encanta y siempre que pueden me vienen a ver jugar”, añade. Sin embargo, cuando se le cuestiona si su padre también asiste a sus partidos, resuelve tajante: “De ese tema prefiero no decir nada”.

Habla poco, ajena a la retórica, y de, tanto en tanto, se muerde la lengua. Sin embargo, no para de sonreír, le sale natural. Y contagia. Activa Instagram, se presta sin chistar para las fotos. Está feliz. Es la chica del momento en la Ciudad Deportiva del Barça. Frente al Rosengard selló el 0-1, quizás uno de los goles más importantes de la historia del Barça femenino. Anda en racha la defensa zurda. El pasado 9 de marzo, con la camiseta de España, marcó el gol que le dio el primer título, la Copa Algarve, a la selección de Jorge Vilda, ante Canadá. “No sé qué me pasa… yo no soy de marcar goles”, dice, entre risas, Ouahabi.

Parece que no olvida su pasado como delantera en el Vilassar de Mar, cuando tenía 12 años y era la única chica del equipo. “Jugué de delantera, de extremo, de interior, de central… jugué en todos lados”, explica. A los 13 años fichó por el Barcelona y, tras escalar todas las categorías inferiores cuando se plantó en el equipo de Xavi Llorens, tuvo que hacer las maletas. “Necesitaba foguearse”, resuelve el técnico. “No tenía muchos minutos y yo quería jugar. Apareció el Valencia y a mí me gustó el proyecto. Fueron tres años muy buenos”, dice Leila. Suficientes para ganarse su pasaje de vuelta a Barcelona. “Es la típica carrilera, a la vieja usanza, va de un banderín del córner al otro. Tiene buena pegada y es fuerte”, vuelve Llorens.

“No esperaba la llamada del Barça. Me lo encontré muy cambiado”, cuenta la lateral. Comenzó en el Barça cuando el fútbol femenino era desdeñado, se fue cuando el equipo de Llorens comenzaba a ver la luz y regresó cuando ya se había sumergido en el profesionalismo. “Ya ni tengo que trabajar. Y si quisiera tampoco podría. Estoy todo el día en la ciudad deportiva”, explica Ouahabi, que esta temporada debutó en la Champions. “No tiene nada que ver con la Liga. Todos los equipos son muy fuertes. Y no es solamente que jueguen mejor, es que son muy intensos, más físicos”, resume Leila, que no le teme a la estrella del Rosengard, la brasileña Marta, cinco veces Balón de Oro. “La tuve que marcar en la ida, pero ni pensaba en que era ella, solo quería ganarle la pelota a una rival”, asegura. Hoy el Barça se quiere colar, por primera vez en su historia, entre los cuatro mejores de Europa. “Tenemos todo a favor y es ilusionante, pero paso a paso”, remata Leila, la goleadora inesperada.

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