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Kopa, el ‘tourbillon’ y la glucosuria

Kopa sale a hombros de seguidores franceses.
Kopa sale a hombros de seguidores franceses.

El partido numero 100 de la Selección se jugó contra Francia en Chamartín el 17 de marzo de 1955. El anterior, exactamente un año antes (17 de marzo de 1954), había supuesto un berrinche mayúsculo, porque nos dejó sin ir al Mundial de Suiza. Fue aquel desempate empatado contra Turquía en Roma, resuelto por sorteo, con un bambino que sacó de la copa la papeleta de Turquía. Un año, pues, sin jugar. Para la reaparición se pactó un amistoso con Francia en Chamartín. No parecía mala idea. Francia no era gran cosa entonces en fútbol, pero su prestigio como país sería un plus para la previsible victoria española. De ocho partidos anteriores contra ellos habíamos ganado siete y perdido sólo uno. El último había sido una estruendosa victoria en Colombes, 1-5, con Basora en figura.

Francia aterrizó el martes 15 en Madrid, con catorce jugadores, seleccionador, entrenador, masajista, dos directivos y ¡38 periodistas! Es conocida la atracción que provoca todo lo español en Francia. Y nuestro fútbol, pese a no haber ido al último Mundial, tenía prestigio. Aquí estaba Kubala, había llegado Di Stéfano… Entre los periodistas está el célebre Gabriel Hanot, que en esos días da los últimos toques a la creación de la Copa de Europa, iniciativa suya lanzada desde L’Équipe. Como todos, no tiene dudas: ganará España. Nuestro equipo ‘B’ acababa de ganar, el domingo 13, al ‘A’ de Grecia por 7-1, con cuatro goles de Badenes y una exhibición de la media Mauri-Maguregui, del Athletic. El partido ha impresionado.

Francia sube a La Berzosa. España está en Aranjuez. Los jugadores reciben continuas visitas de amigos en busca de entradas, agotadas en Madrid. Se quejan del frío y entretienen el aburrimiento matando pajaritos con una escopeta de perdigones. El seleccionador, Ramón Melcón, es optimista. Menos lo es el entrenador, Benito Díaz, viejo zorro. (En la época, el cargo de seleccionador y el de entrenador estaban separados). ‘El Tío Benito’ sabía que Francia tenía un equipo rápido, en el que destacaba un joven menudo llamado Kopa. Se estaba forjando la Francia que sería tercera en el Mundial-58, pero aquí nadie sospechaba eso más que él, que había pasado la Guerra Civil en Burdeos entrenando al Girondins. Cuando le hablan de goleada se muestra irónico: “Sí, a los ocho o nueve deberíamos parar…”.

La víspera, la recién creada Agrupación de Periodistas Deportivos ofrece un cóctel a sus colegas del país vecino. Los españoles se enteran con asombro de que traen un camión especial para revelar y transmitir fotos desde la puerta del campo. También traen televisión. El partido se va a televisar a Francia. Aquí no, estamos en mantillas. Por la mañana ha entrenado Francia en Chamartín. Los franceses se vuelcan en elogios sobre el césped y la inmensidad de las gradas. En Francia no hay nada así. Se acaba de jugar en París un Racing-Nimes, decisivo para el título, ante 18.000 espectadores.

El jueves a las 16:30, cuando saltan los equipos, hay 125.000 aficionados en las gradas. Marca, que se vendía a 0,80 pesetas, anuncia para el día siguiente un número extraordinario, que cobrará a peseta. Tal era la expectación.

Francia sale con: Remetter; Bieganski, Jonquet, Marché; Penverne, Louis; Kopa, Glovacki, Bliard, Mahjoub y Vicente.

Por España: Ramallets; Segarra, Marquitos, Lesmes II; Muñoz, Bosch; Basora, Molowny, Arieta, Rial y Gaínza. Ramallets, Segarra, Bosch y Basora son del Barça. Arieta y Gaínza, del Athletic. Los otros cinco, del Madrid. Melcón ha barrido para casa. Marquitos y Lesmes II debutan. Falta Kubala, lesionado, y eso da sitio a Molowny, ya mayor, pero gran favorito de la afición madridista. Se podía entender: el Madrid había ganado la Liga anterior y se encaminaba a ganar esta... Pero eso se debía sobre todo a Di Stéfano, que aún era extranjero y no podía ser seleccionado. Mucha gente que ha visto el 7-1 a Grecia se pregunta si no hubieran merecido algunos de los ‘B’ estar en el partido. Sobre todo Badenes y los medios Mauri y Maguregui, que dieron un recital.

El remate imparable de Kopa que valió el 1-1. ampliar foto
El remate imparable de Kopa que valió el 1-1.

La cosa empieza bien. Francia sale encogida ante los 125.000 espectadores que revientan la grada y animan a esa especie de Madrid reforzado. En el 10’, gol español: buena jugada de Rial que abre a Basora para que éste centre a Gaínza, que se ha metido en diagonal al área y marca. En las gradas, claro, se habla de goleada.

Pero ahí se acabaron las buenas noticias. Francia se suelta, se la ve más fuerte, más saludable y más técnica. Louis, un mulato de la Martinica, enorme y fortísimo, se mete a Molowny en el bolsillo y le sobra fuerza para armar el medio campo. Muñoz y Bosch son lentos, Rial es lento, Francia es rápida. Kopa deja la banda y se va hacia el centro. Los delanteros franceses cambian de posición constantemente, es lo que llaman el tourbillon, el torbellino. Todo con Kopa al frente de la maniobra. Ramallets retrasa el empate hasta el 34’, cuando ya no puede hacer nada ante un empalme de Kopa. 1-1. No mucho más tarde, Molowny se va por ‘lesión’ (sólo así estaba permitido el cambio) y le sustituye Arteche. Al descanso hay mal humor.

En la segunda, Francia es dueña del campo y del balón, Ramallets aguanta como puede. En el 72’, la enésima diablura de Kopa acaba en gol de Vincent. El partido queda 1-2. No ha habido goleada, no… gracias a Ramallets.

Kopa sale a hombros de aficionados franceses, como un torero. En la caseta, Molowny declara que no estaba lesionado, que le han obligado a fingir. Más polémica para el día siguiente. Benito Díaz desliza críticas a la alineación de Melcón. Nadie duda de que él hubiera preferido a Mauri y Maguregui para la media.

Pasado el fin de semana con su jornada de Liga, una palabra se apodera de la escena: GLUCOSURIA. ¿Y eso qué es? Un exceso de azúcar en la sangre, que habría sido culpable del mal rendimiento. La noticia la lanza el martes un diario de la noche y la recogen todos la mañana siguiente. Hay desconcierto. Marca respalda a la Federación, aporta testimonios de muchos médicos que descartan tal cosa. Pronto se ve que el origen ha sido una filtración del Madrid, que acaba por enseñar la patita. Primero, con una nota del club. Luego, con un largo informe de sus médicos, publicado íntegro en ABC. El parte explica que los jugadores tomaron zumo de naranja enriquecido con azúcar tras cada entrenamiento en Aranjuez y que en pruebas hechas el viernes, todos los internacionales del Madrid menos Molowny dieron un exceso de azúcar en la sangre, lo que explicaría su mal rendimiento.

¿Y los del Barça y el Athletic? Sus médicos no detectaron nada. La polémica da para días, como todo lo que envuelve al Madrid. ¿Excusa del club, comprometido en el fracaso, por la amplia presencia de jugadores propios en el partido? Han pasado muchos

años, no hay testigos vivos, pero es a lo que suena. Tanto tiempo después, nadie ha vuelto a oír nada de la glucosuria relacionada con mal rendimiento en el fútbol.

El siguiente partido de España fue un empate en Chamartín contra Inglaterra, tras el que cayó Melcón. De los de la glucosuria sólo repitió Rial. Muñoz y Molowny volvieron a la Selección. Marquitos y Lesmes II, sí, sólo una vez cada uno, y pasado mucho tiempo.

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