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La lluvia obliga a cancelar todas las sesiones del sábado del GP de Qatar

Las tormentas caídas por la mañana dejan sin actividad la jornada en Losail. Viñales saldrá desde la pole al tener el mejor tiempo del viernes.

MotoGP
Unos comisarios tratan de quitar algo de agua de la pista con unas máquinas. Getty Images

Las tormentas caídas por la mañana en la península qatarí, zona desértica y poco acostumbrada a las precipitaciones, obligaron a cancelar todas las sesiones de la jornada del sábado, cuando tenían que disputarse las sesiones de clasificación de las tres categorías del Mundial de motociclismo, que arranca este fin de semana. El circuito de Losail, que no está preparado para la lluvia, no fue capaz de soportar toda el agua caída desde la madrugada del sábado. El asfalto no drena. Y aunque paró de llover a primera hora de la tarde, pasadas las ocho seguían quedando grandes charcos en la pista y, lo que más preocupaba a dirección de carrera y el equipo médico, muchísima agua en las escapatorias: zonas de grava y de césped totalmente inundadas, lo que hacía muy peligrosa la competición.

Así las cosas, dirección de carrera tomó la decisión de asignar las posiciones para la parrilla de salida de acuerdo con los tiempos logrados el viernes. De las sesiones combinadas de la primera jornada de entrenamientos libres sale la primera pole position de este año. Así que será Maverick Viñales, la revelación de la pretemporada, el que salga desde la primera posición de la parrilla. Iannone lo hará en segundo lugar y Márquez en el tercero. Pedrosa saldrá desde la tercera línea, en séptima posición. Décimo será Rossi y 12º, Lorenzo, en su estreno con la Ducati.

A las 17.14 los dos coches de seguridad y el coche del director de carrera de MotoGP habían regresado de dar unas vueltas de inspección a la pista en el circuito de Losail. En aquel momento ya no llovía. Pero el asfalto estaba mojado y se observaban, con facilidad, algunos parches de agua en la recta de meta. Los coches del cuerpo médico también darían una vuelta para observar el trazado. Al igual que hacen antes de cada prueba, alguien tenía que certificar que la pista estaba en condiciones aptas para entrenar o competir. En este caso, claro, la vuelta de inspección era especial. Nunca antes desde que el GP de Qatar se celebra de noche se ha corrido en mojado.

Pero este año la empresa promotora del campeonato, Dorna, decidió tras realizar una prueba inicial (semanas antes de que arrancara el Mundial), que no tenía por qué seguir siendo así. En el desierto también llueve de vez en cuando. Y este fin de semana ha salido lluvioso. Así que se reprogramó toda la jornada de este sábado, que la abriría un libre de MotoGP de 20 minutos, a las 18.00. Aunque poco después fue cancelado por la presencia de múltiples charcos en la pista, que, sin embargo, en algunas zonas estaba prácticamente seca. La actividad se retomaría cuando dirección de carrera considerara que el trazado estaba listo. Pero nunca lo estaría.

El programa del día se había puesto entre paréntesis en el mismo instante en que empezó a chispear. Otra vez. Se suspendió la primera carrera de la Asian Talent Cup, que debía celebrarse a las 16.00, y del resto de la competición inicialmente no se supo más que, en caso de que alguien saliera a pista, serían primero los pilotos de MotoGP los que probarían si el trazado era seguro. Eran ellos los que certificarían si se podía correr de noche y en mojado en Qatar. Eran poco más de las cuatro. Pero ya había llovido, y bien, por la mañana. Las tormentas que se habían iniciado a la una de la madrugada, cuando todavía quedaba gente trabajando en el paddock la noche anterior, habían cesado en torno a las dos de la tarde de este sábado. Y como la pista estaba cubierta de agua los organizadores del gran premio aprovecharon esa tregua para tratar de drenar la pista con unas máquinas. Máquinas, escobas, ningún artilugio fue suficiente para sacar tanta agua acumulada.

La gran incógnita es qué ocurrirá mañana si vuelve a llover. La pista y el circuito no parecen estar preparados para otra tormenta. Ni siquiera para un chaparrón.

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