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Desajustado el Barcelona, aparece Ter Stegen

La figura del portero azulgrana toma mayor relevancia en los últimos partidos

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Ter Stegen, en un entrenamiento en Sant Joan Despí. AP

Además de hablar con fluidez el inglés, después de dos años y medio en el Barcelona, el alemán Marc André Ter Stegen ya se siente cómodo cuando tiene que expresarse en castellano. Y, ahora, tiene un nuevo desafío: el catalán. “Pienso que cuando estás en un sitio tienes que adaptarte y hay que aprender su lengua. Eso es lo que trato de hacer. Mi objetivo en mi vida personal es aprender a hablar en catalán”, cuenta el portero azulgrana. Ter Stegen parece haber encontrado su lugar en el mundo en Barcelona; pero, sobre todo, parece haber encontrado su hogar bajo el larguero del Camp Nou. “Estoy en el mejor equipo del mundo, no hay otro equipo que me interese tanto”, sostiene.

Cuando Claudio Bravo decidió hacer las maletas y partir rumbo a Manchester el verano pasado, parecía que ya nada podía poner en jaque el poderío de Ter Stegen en la portería del Barcelona. Sin embargo, la temporada no comenzó bien para el alemán, retratado en el duelo ante el Celta, cuando dos errores suyos se tradujeron en un par de goles de los muchachos de Berizzo. El meta estaba en el foco de atención. Su amigo y compatriota Neuer, desde Múnich, tuvo que salir al cruce para defenderlo. “Marc es uno de los mejores porteros del mundo y cometer fallos forma parte del proceso de maduración”, reflexionó el arquero del Bayern.

Neuer parece un espejo para Ter Stegen. Los dos tienen los pies delicados para tocar el balón, los dos tienen antebrazos de hierro para rechazar pelotas. En los últimos duelos del Barcelona, con el fútbol azulgrana medio extraviado, se agigantó la figura del 1. En lo que va de temporada, Ter Stegen ha realizado 84 paradas, en los últimos dos partidos su presencia se ha multiplicado. Frente al PSG paró seis balones y ante el Leganés, cuatro. El 14% de su trabajo lo efectuó en dos choques. “Para eso tenemos portero, para que nos haga el trabajo cuando los rivales nos atacan”, asegura Luis Enrique; “la de portero del Barça no es una posición en la que se participe mucho, pero cuando lo han tenido que hacer estoy satisfecho con su rendimiento”.

Los desajustes del Barcelona en la zaga recordaron al Ter Stegen del Borussia Mönchengladbach. En su última campaña en el club en el que se formó, el portero tuvo una media de cuatro paradas por duelo, frente a las 2,4 y 2,3 de sus primeras dos temporadas en el Camp Nou. Y, aunque este año ha perdido más balones que nunca como azulgrana (6,7), su porcentaje de eficacia con los pies se mantiene firme, siempre cerca del 80%. “Los errores con el juego de pies son cosas que pueden pasar. El Barcelona exige que juegue así y ese es el camino a seguir en el fútbol moderno”, insiste Neuer. Con las botas o con las manos, cuando más lo necesitó el Barcelona, apareció Ter Stegen.

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