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España, recreo ante Angola y a octavos

Ribera dosifica a los titulares y la selección golea (42-22) antes de jugarse la primera plaza

España Angola
Ángel Fernández encara al portero Muachissengue. REUTERS

Podía invitar el partido ante Angola a la dispersión, por eso de que la selección africana era la más débil del grupo, pero lejos de tomarse una jornada de relax, España fue inteligente y le sacó el máximo jugo posible. En primer lugar, porque venció (42-22), lo que le concedió automáticamente el pasaporte para los octavos, aunque ahora deberá resolver la primera plaza en los envites contra Macedonia, mañana, y Eslovenia, el viernes. Después, porque le permitió prolongar la dinámica positiva del equipo, con tres victorias ya en el casillero y la autoestima reforzada. Y, por último, porque el ejercicio de ayer se convirtió en un buen escaparate para que el teórico equipo B de España se exhibiera y demostrase que tiene buen producto en la recámara.

La virtud principal estuvo en la concentración. La disposición anárquica de los angoleños convirtió el 40x20 en un circuito de ida y vuelta, pero la selección española no cayó en la tentación de los individualismos ni en la relajación defensiva. Hubo solidaridad y fluidez, buen hacer colectivo. El técnico Jordi Ribera dio carrete a los hombres menos habituales y estos respondieron como alumnos bien aplicados. Turno para Adrià Figueiras, Ángel Fernández o Álex Costoya, todos ellos hambrientos, con ganas de agradar. Cumplieron desde sus respectivos flancos y España fue abriendo hueco desde el principio. Estiró y estiró la renta hasta marcharse al intermedio con 21-10.

Angola, deslavazada y goleada en las dos jornadas previas, era una perita en dulce y, por si fuera poco, sus porteros no disfrutaron de la mejor noche. Muachissengue se las llevó pelotazos de todos los colores y Figueira salió a cortar un balón de forma tan visceral como temeraria, de modo que en su excursión se llevó por delante a un rival; reglamento en mano, le costó la expulsión. Rémora para los africanos, pero España, siempre seria, no aflojó el pistón. Imprimió mucha velocidad a la ofensiva y fue incrementado la diferencia y dosificando esfuerzos. El pulso, absolutamente decantado, se transformó en una velada recreativa.

Y el que más disfrutó fue probablemente Fernández (ocho goles), un punzón desde el costado izquierdo. Desde la reserva le observó su capitán, Raúl Entrerríos, que a priori ya debería estar a punto para la que se avecina, y también Julen Aginagalde, que no disputó un solo minuto con el objetivo de poner a punto la carrocería. El seleccionador pudo economizar los activos. Viran Morros y Dani Sarmiento no intervinieron en el segundo acto, y Eduardo Gurbindo, Valero Rivera y Víctor Tomás intervinieron a ráfagas. Fue una noche estupenda para la inserción de las nuevas caras y subrayar la coralidad. El mensaje de Ribera fue claro: todos son importantes. Y así lo debe ser en un Mundial. Ayer tocó sesión de baño y masaje. Recreo y a los octavos. Ayer no había por qué pedir más.

ESPAÑA, 42 - ANGOLA, 22

España: Pérez de Vargas (p); Balaguer (6), Gurbindo (-), Gedeón Guardiola (2), Viran Morros (-), Costoya (4) y Angel Fernández (9, 1p), Corrales (ps), Valero Rivera (6, 2p), Víctor Tomás (3), Alex Dujshebaev (4), Sarmiento (1), Julen Aginagalde (-), Cañellas (1), Goñi (2) y Figueras (4).

Angola: Muachissengue (p); Mulenessa (1), Lopes (7, 2p), Nascimento (-), Ferreira (5), Antionio (3) y Teca (2), Figueira (ps), Aguiar (-), Hebo (2), Maneco (-), Quinanga (2) y Pestana (-).

Marcador cada cinco minutos: 5-2, 10-2, 13-5, 15-7, 18-9 y 21-10 (Descanso) 24-13, 27-14, 32-19, 37-20, 40-21 y 42-22.

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